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Retos del Antropoceno

DESAFÍOS DEL FUTURO.

Doce dilemas y tres instrumentos para afrontarlos en el duodécimo milenio

Pere Puigdomènech. Editorial Planeta. Crítica, Barcelona (2016), 256 p.

  • José Pío Beltrán

  • Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (UPV-CSIC)

Pere Puigdomènech es un biólogo molecular de plantas, reflexivo, preocupado por las cosas de la vida y del planeta Tierra. En esta ocasión, analiza la situación de la especie humana en relación al planeta que ocupa, al número creciente de individuos, a la producción de los alimentos que necesita y al consumo de energía, siempre en diálogo con el medio ambiente. Es un buen narrador y tiene las ideas muy claras. Ha escrito un libro con gran interés y muy didáctico. Se podría recomendar como lectura obligada para nuestros jóvenes.

 

El autor pone sobre la mesa algunos desafíos a los que, en su opinión, la especie humana debe encontrar respuestas que le permitan continuar su exitosa historia. Estos son: la evolución de la población humana; la seguridad alimentaria; la agricultura del futuro; la pérdida de biodiversidad; el manejo de los recursos del planeta; la calidad del aire y del agua; la producción y el uso de la energía; las máquinas, los ordenadores y la pérdida de la intimidad personal; la comunicación entre humanos; el comercio y el transporte; la política y la guerra; y la intervención sobre la propia especie. En este último desafío Puigdomènech nos lleva a la reflexión sobre cómo instrumentos como el diagnóstico genético en el embarazo, las terapias génicas o la edición de genomas permiten al hombre de hoy elegir genes y guiar su propia constitución genética a nivel individual. Cuando estas técnicas se combinan con el control que ejercemos sobre lo que comemos, la posibilidad de disminuir las muertes accidentales, la disponibilidad de fármacos que nos permiten controlar enfermedades crónicas o la incorporación física o telemática de dispositivos electrónicos y mecánicos a los individuos queda claro que estamos interviniendo sobre la evolución de la propia especie, aunque no sepamos bien hacia dónde vamos.

 

El autor reconoce que, siendo estos desafíos muy importantes, podría haber seleccionado algún otro. Y tiene razón. En especial he echado en falta un análisis del riesgo que supone la evolución actual del capitalismo, que adolece, al tiempo, de una acumulación de riqueza inmensa en muy pocas manos junto al empobrecimiento de una parte importante de la población y, al tiempo, de una evasión de las responsabilidades, al menos desde un punto de vista ético, de los más ricos respecto de los otros. Esa característica a escala individual está, lamentablemente, teniendo su reflejo especular en los estados y alcanza de lleno a la Unión Europea y a sus países integrantes. El concepto de otredad, tan importante en Ortega y Gasset, hoy brilla por su ausencia. Resolver de forma pacífica este desafío es, en mi opinión, prioritario.

 

Termino por comentar la estrategia y los instrumentos para responder a los desafíos a los que se refiere el autor: la cultura y la educación; la ciencia y la tecnología; y la democracia y la justicia. La estrategia que nos propone consiste en desarrollar un análisis de alternativas y consecuencias, realizar una reflexión ética y hacer propuestas políticas que culminen en decisiones tomadas democráticamente.

 

Puigdomènech se refiere al Antropoceno, definido por otros como una nueva era geológica que sucedería al Holoceno, que comenzaría en la segunda mitad del siglo XX y que se caracteriza por los efectos drásticos que la actividad humana está teniendo sobre la Tierra. Por ello, nos invita a aplicar la estrategia que propone a los siguientes dilemas: acelerar o frenar nuestra actividad; crecer o estabilizar el crecimiento económico; promover la igualdad entre las especies o el actual predominio humano; debatir entre la individualidad y la colectividad, la globalización y el localismo, lo urbano y lo campestre, la resistencia y la vulnerabilidad, lo necesario y lo superfluo, la libertad y la seguridad y lo natural y lo artificial.

 

Un cierto optimismo y confianza en los instrumentos desarrollados por el hombre basados en el descubrimiento del método científico y de las aplicaciones tecnológicas acompaña a lo largo del texto de Puigdomènech al análisis de los desafíos del futuro que, sin embargo, son ya actuales. Aquí aparece el autor maduro, reflexivo y que pone en valor el papel de la ciencia y la tecnología en el progreso de la especie humana. A lo largo del libro se pone de manifiesto el punto geográfico donde está instalado el observador-narrador -país desarrollado, europeo-, lo que facilita al lector paisano el análisis y debate sobre la narración. Ni que decir tiene que los miembros de la especie humana instalada en todo el planeta tendrán puntos de vista y desafíos que resolver diferentes, aunque se adivina un nexo común a todos; de ahí también el interés del presente libro. 


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