Una investigación ha descubierto que una mutación genética humana prolonga la vida. La tienen algunos miembros de la comunidad cultural amish, que viven aislados en asentamientos de América y Europa. Sufren menos diabetes y enfermedades cardiovasculares, tienen una presión arterial inferior y unos vasos sanguíneos más flexibles. Viven 10 años más que sus congéneres (Fuente: Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC).

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