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Los desafíos sociales del siglo XXI y la biología

La economía reclama (inter) disciplina. La biología al rescate

Emilio Muñoz Ruiz

Ed. La Hoja del Monte, S.L. Madrid (2013), 216 p.

  • José Pío Beltrán

  • Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (CSIC-UPV) Valencia

«L

a economía debería mirar más hacia la biología para construir sus estrategias políticas», nos dice Emilio Muñoz en esta obra publicada a finales de 2013. El libro constituye un extracto, con un alto grado de pureza, de la personalidad madura de su autor. Conviven en la obra todos los constituyentes y las pasiones de su autor: su formación bioquímica y su dedicación continuada a la política científica y al impacto social de la ciencia. Emilio Muñoz formó parte destacada del grupo de científicos socialistas con vocación política que impulsaron un cambio excepcional en la política científica española durante la transición, junto con Juan Rojo Alaminos, Alfredo Pérez Rubalcaba, el malogrado Roberto Fernández de Caleya y Álvarez, Ana María Crespo de las Casas o Luis Oro Giral. 

De todos ellos, Emilio Muñoz es el único que desde entonces ha dedicado todos sus esfuerzos a la política científica. Emilio está convencido del papel trascendental de la biotecnología en el siglo XXI y de la esperanza que representa la bioeconomía para ofrecer un futuro mejor a una sociedad como la española. En la presentación del libro, el autor ya nos avisa de su aproximación, de la mano de Joan María Esteban y de Ángel de la Fuente, a la corriente conocida como economía evolucionista. Muñoz navega entre la filosofía de la política científica, la evolución biológica y la filosofía de la biología respecto de la economía. Debido a la desazón que le genera la situación económica actual, Emilio ha emprendido un camino que pretende aportar al análisis económico y, sobre todo, a las soluciones que esperamos todos de las políticas derivadas, conceptos e ideas de la biología evolutiva.

«La tesis central de las reflexiones del autor se podría concretar en que, para garantizar la vida, se necesita establecer mecanismos de regulación bioquímica tanto a escala celular como de organismos o de sistemas biológicos; y que dichos mecanismos serían eficaces para el buen funcionamiento de la política y de la economía.»

El autor nos presenta, blanco sobre negro, una colección de editoriales publicadas por él mismo a lo largo de los años, tanto en la web del Instituto Roche en su sección «La biotecnología de la salud en el espejo» como en el Boletín de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO). El texto permite seguir de manera continuada el pensamiento, los análisis y las soluciones que Emilio Muñoz nos presenta en seis capítulos; y unas consideraciones finales a modo de conclusión. Cuenta además con un glosario muy útil y un índice onomástico. Por su concepción, el texto permite la lectura independiente de sus capítulos, esto, unido al formato de libro de bolsillo, permite al lector pasear sus doscientas dieciséis páginas con suma comodidad, lo que constituye un atractivo adicional para su lectura. Muñoz, consciente del potencial y del desafío que supone la biotecnología actual, nos la ofrece como marco para el análisis socioeconómico. Nada se le escapa; las cuestiones del capital humano y el papel de las tecnologías de la vida para responder a los desafíos de la sociedad, por cierto, agudizados por la actual crisis. Reflexiona sobre la evolución biológica y analiza el impacto de las nuevas biologías sobre la salud. Biotecnología, procesos evolutivos y la nueva biología de sistemas aparecen repetidamente en el texto siempre procurando establecer conexiones con los fundamentos económicos de la sociedad actual. Quizá la tesis central de las reflexiones del autor se podría concretar en que, para garantizar la vida, se necesita establecer mecanismos de regulación bioquímica tanto a escala celular como de organismos o de sistemas biológicos; y que dichos mecanismos serían eficaces para el buen funcionamiento de la política y de la economía. Los bioquímicos experimentales dudamos de que la economía sea realmente una ciencia, puesto que en muy pocas ocasiones las hipótesis de partida de los economistas se ajustan bien a las consecuencias de los desarrollos prácticos de dichas hipótesis; y aunque el método científico nos advierte de que una regla básica de nuestro quehacer es la objetividad y, por tanto, la aceptación de los datos independientemente de que confirmen o refuten las hipótesis de partida, resulta muy sospechoso que solo a la vista de los resultados alcanzados por una cierta política económica seamos capaces de construir, a la inversa, las hipótesis de partida. Por ello, resulta muy entretenido seguir a Emilio en los razonamientos que le llevan desde los conceptos de enzima alostérico y la regulación metabólica en forma de activación o inhibición retroactiva, activación en paralelo o activación por un precursor o por el sustrato de un enzima o desde la regulación genómica o la física del crowding a la necesidad de la regulación reflexiva que permita gestionar éticamente la gobernanza de la globalización y de nuestra sociedad.

En definitiva, el debate intelectual que nos plantea el autor es acerca de la posibilidad de trasladar al mundo de la bioeconomía las ideas, los conceptos y las capacidades de regulación que aportan el carácter interdisciplinar de la biología de sistemas y de la biología sintética al diseño racional y a la modificación del comportamiento de los sistemas biológicos. Se trata, pues, de un texto de interés general de un bioquímico español de la escuela de Alberto Sols que ha dedicado un período muy importante de su vida a la política científica con mayúsculas, tanto en su vertiente ejecutiva como reflexiva, haciendo hincapié en el impacto social de la ciencia, en general, y de la biotecnología, en particular.


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