A+ A-


Cuando literatura y ciencia encajan

Maná

P. Uris y D. Ramón 

Carena, Valencia (2013), 512 p.

  • Paola Marco i Casanova

  • MRC-MB y Queens College Universidad de Cambridge

A

ntes de empezar debo declarar mi admiración por Daniel Ramón, pero prometo reseñar su nueva novela Maná desde la más sincera objetividad. Escribir novelas era una aptitud que aún no conocíamos de este ex profesor de investigación del CSIC y ex catedrático de la Universidad de Valencia, ahora director científico de dos empresas biotecnológicas y, sobre todo, científico divulgador. Pero ahí está, sorprendiéndonos de nuevo. Con una novela escrita conjuntamente con el guionista y crítico cinematográfico Pedro Uris, señor bien conocido entre aquellos lectores asiduos a la muy valenciana, irreverente, mordaz y ya quincuagenaria Cartelera Turia.1 Esta alianza ha dotado a la novela de una vocación claramente cinematográfica, así que para aquellos lectores vagos que pudieran resistir la tentación de leer este libro, voy a permitirme la osadía de imaginar que en un futuro podrían conocer esta historia a través de las pantallas de cine o televisión.

Curiosamente escribir sobre Maná no podría encajar mejor en las pasadas semanas que he vivido. Hace poco asistí a un taller organizado por la organización británica Sense about science2sobre cómo se debe hablar de ciencia en los medios de comunicación. Allí discutimos sobre la importancia de divulgar ciencia siendo rigurosos. También estoy preparando protocolos para un curso de verano de la EMBO y el pasado 9 de junio pude leer en las redes sociales una crítica de Aurelio Gómez Cadenas, presidente de la Sociedad Española de Fisiología Vegetal, sobre un manifiesto «científico» para promover la prohibición del uso de transgénicos… al parecer firmado, entre otros, por gente fallecida o ajena a la biotecnología. No es que esté utilizando este espacio para contarles mi vida, pero resulta que Maná tiene mucho de todo lo anterior, y más. En ella aparecen científicos románticos, capitalistas o egocéntricos con un mismo objetivo, crear un vegetal transgénico, el maná. El hecho de que la trama gire en torno a un vegetal transgénico con nombre y objetivo bíblico podría considerarse como algo casual, ya que habría funcionado igualmente con cualquier otro sujeto de investigación que genere controversia en la sociedad (cambio climático, estudios con radiaciones, uso de células troncales…). En la novela se muestra cómo es la vida de los científicos y las familias que los (nos) sufren pero también hay sitio para deslices amorosos, encuentro de clases sociales e intereses bien diferentes y, muy importante, asesinatos.

«Esta novela satisface con creces lo que hace poco apuntaba Martí Domínguez en el Quadern del periódicoEl País: hace falta acercar la ciencia a la sociedad para promover la cultura.»

En un curso EMBO, cuatro científicos fantasean en torno a unas cervezas sobre la creación del alimento que podría paliar el hambre en el mundo, el maná. Veinte años más tarde la muerte de tres de ellos llevará al cuarto a investigar la causa de aquellas tragedias, aparentemente no relacionadas. Los hechos transcurren entre Wageningen, Helsinki, Shanghái, Estrasburgo, París y Berlín. Esta alternancia de diferentes ubicaciones resulta clave para obtener una trama trepidante. Entrelazar puntos de ficción con términos estrictamente científicos resulta ciertamente efectivo para aportar un carácter mucho más real a la historia, aunque las explicaciones de objetos o situaciones científicas puedan resultar a veces un poco farragosas. Aun así, esta novela va destinada a un público general, no necesariamente conocedor de la biología celular, por lo que entiendo su necesidad y la curiosidad que puedan despertar. Así pues, esta novela satisface con creces lo que hace poco apuntaba Martí Domínguez en elQuadern del periódico El País: hace falta acercar la ciencia a la sociedad para promover la cultura.3

La novela de Ramón y Uris no es ajena a estas necesidades ni pierde el pulso de la actualidad, y concede espacio a la crítica sobre los recortes y despropósitos llevados a cabo por nuestra clase política, en especial la Generalitat Valenciana. Aprovechando la aparición de un científico valenciano, Vicent Antich, se critica la desastrosa gestión del Centro de Investigación Príncipe Felipe (¿Rey Felipe VI ahora?) e incluso el aeropuerto sin aviones de Castelló.

Ya no resulta ciencia ficción considerar la generación de un vegetal ideal como el maná, si tenemos en cuenta que técnicas como CRISPR/Cas9 permiten la modificación de múltiples genes en embriones de ratón en un solo paso.4 Por tanto, la historia del maná podría ser una historia perfectamente real… ¿o no? Y si esta planta existiera y se cultivara en zonas áridas, ¿cambiarían esos ecosistemas como consecuencia de su introducción? ¿Estarían esas semillas al alcance de todos los pueblos, o el interés de ciertos gobiernos podría borrar el valor solidario del vegetal? Como ven, lo más importante de la novela no es si el proyecto maná es plausible, sino el planteamiento de ciertas cuestiones que no son meras dicotomías. No parece realista que una planta acabe con las hambrunas, como algunos de los biotecnólogos protransgénicos intentan vender, si una sociedad no está interesada en la igualdad de los pueblos. Por otro lado, el planteamiento de posturas radicales antitransgénicos personificadas en Andrea y su grupo de amigos «ecologistas», alimentadas por bulos que circulan en internet, tampoco parecen la opción correcta. La hipocresía de estos grupos, en contra de los alimentos transgénicos (aunque la selección genética por otros medios mucho menos controlados se ha producido desde hace miles de años) pero no de los organismos genéticamente modificados utilizados para producir medicamentos o hidrocarburos me irrita profundamente. Pero la única manera de evitar sesgos es la divulgación científica rigurosa. Por esta razón y por el buen rato que he pasado leyendoManá (y haber terminado casi sin darme cuenta sus 500 páginas) solo puedo estar agradecida a Daniel Ramón y Pedro Uris por su trabajo. Es una lectura más que recomendable en institutos y ojalá sea un ejemplo para otros científicos empeñados en reducir la distancia entre cultura y ciencia.

 

Notas

  1.  Wang, H. et al.: (2013) One-Step Generation of Mice Carrying Mutations in Multiple Genes by CRISPR/Cas-Mediated Genome Engineering. Cell 2013; 153: 910.


¿Te ha gustado este artículo? Compártelo en las redes sociales: