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Revista: Publicar a cualquier precio


Verdad y método. La tortuosa relación entre los científicos y las revistas

El desarrollo científico y las conclusiones que se obtienen del mismo son muy dependientes de la relación que los investigadores entablan con las revistas científicas donde acaban publicados sus trabajos. Ahora bien, es bueno recordar que la ciencia es infinitamente más estimulante que el mero proceso de publicación y que la curiosidad es la verdadera maravilla que debe guiar el alma de todo el que se decide a emprender o pretende continuar en la actividad investigadora.

  • Oscar Millet

  • Unidad de Biología Estructural CIC bioGUNE, Derio, Vizcaya

H
ans-Georg Gadamer, fundador de la escuela hermenéutica, sostenía que la verdad está íntimamente ligada al método y que no debe considerarse la una sin la otra. En su opus magnum, titulada Verdad y método, el autor defiende que tanto la conciencia como la capacidad creativa son efectos de la historia, plenamente vinculados a las experiencias sociales y culturales del sujeto.

A pesar de que la teoría filosófica de Gadamer se ha utilizado mayormente en la interpretación de los límites a la creación artística, somos muchos los que pensamos que la investigación científica tiene bastantes similitudes con el mundo del arte. El descubrimiento científico pasa por el planteamiento de una hipótesis de trabajo, normalmente basada en trabajos previos; la validación experimental de la misma; el refinamiento del modelo y la posterior divulgación de los resultados, típicamente mediante su publicación en una revista más o menos especializada.

Así, el método está bastante bien establecido e incorpora a editores y revistas en el proceso. Pero, ¿es este método el camino adecuado para llegar a una descripción objetiva y lo más completa posible de la naturaleza (la verdad)? En el presente artículo se plantea que tanto el desarrollo científico como las conclusiones obtenidas son muy dependientes de la relación que los investigadores entablan con las revistas científicas donde acaban publicados los trabajos.

Las labores de una revista científica

Empezamos analizando cuáles debieran ser las funciones de las revistas científicas. Una revista de esta índole debe, primordialmente, propiciar la diseminación del conocimiento científico. Esto ha sido así desde el punto de vista histórico, y cabe recordar a editores como Elzevir que se enfrentaron a la Inquisición en 1638 tras publicar algunos de los trabajos de un ya cuestionado Galileo.

En la actualidad, la publicación de un documento científico se produce tras la evaluación del trabajo por la comunidad científica (revisión por pares, del inglés peer review) con lo que el proceso de publicación ejerce las veces de filtro que evita, en la medida de lo posible, la publicación de resultados incompletos, con errores de procedimiento o que no se ajustan al conocimiento ya acumulado. Por supuesto, todos conocemos casos de flagrantes injusticias acaecidas durante la revisión de artículos y siempre habrá gente que opinará que este proceso está sujeto a consideraciones geográficas y de reputación. En nuestra opinión, basada en la propia experiencia, el sistema es muy robusto y altamente democrático, ya que la práctica totalidad de la comunidad científica participa en dicho proceso de revisión.

«Las revistas científicas ejercen una labor promocional en el prestigio de los científicos.»

Hasta aquí todo bien. Sin embargo es indudable que las revistas científicas ejercen, quizás de manera no intencionada, una labor promocional en el prestigio de los científicos. En ciencia contemporánea se nos ocurren dos motivaciones fundamentales que motivan al científico a embarcarse en el proceso cognitivo/descubridor: una innata curiosidad por conocer el funcionamiento de la naturaleza y una necesidad de realización personal, derivada del homo socialis que todos llevamos dentro. Es importante destacar que la primera razón aducida es relativamente insensible al objeto de estudio: la naturaleza se manifiesta con igual belleza al estudiar el mecanismo de quimiotaxis bacteriana que cuando se investiga el dogma central de la biología. Sin embargo, la repercusión mediática y social de ambos temas de estudio es muy diferente. A pesar de que los científicos solemos (y debemos) escoger los proyectos de trabajo con responsabilidad, la necesidad de reconocimiento a menudo acaba seleccionando por aquellas líneas de investigación con mayor proyección potencial, desocupando las menos prometedoras. Solo el tiempo dirá hasta qué punto esta polarización temática afectará al conocimiento global.

Las revistas del máximo prestigio tienden a seleccionar los artículos en base a criterios de interés para la comunidad científica, lo que produce un incremento de la competitividad entre grupos rivales por alcanzar el primer puesto en la publicación de los resultados. Este factor no es negativo en sí mismo y la publicación de artículos en revistas del máximo impacto es deseable, si bien que difícil, puesto que requiere una conjunción de factores muy considerable: la elección de un tema puntero, acorde con las tendencias editoriales del momento; un considerable grado de originalidad en el diseño experimental; una gran celeridad en el desarrollo del proyecto; la acumulación de una gran cantidad de datos experimentales y una redacción del manuscrito en un formato muy didáctico, casi literario.

Sin embargo, desde el punto de vista de la promoción generalizada del conocimiento científico, la estrategia de matizar la importancia de las diferentes áreas de estudio (potenciada por las revistas dominantes), genera dos problemas: la ya descrita polarización de las líneas de investigación que se acaban cultivando y una cierta reducción de la calidad de los trabajos publicados (en un número reducido de casos).

A modo de ejemplo de esto último, en el campo de la biología estructural es bien sabido que las estructuras publicadas en las revistas de máximo impacto suelen presentar unas figuras de mérito más bien modestas. Esto es debido en buena parte a que los sistemas de estudio se encuentran en la frontera de la aplicación de las técnicas experimentales. Pero también se debe a la premura por publicar y, a menudo, aparecen publicaciones subsiguientes en revistas especializadas con nuevas estructuras correspondientes a las mismas biomoléculas, pero con una resolución mucho mayor. (Véase el recuadro adjunto Slow Science.)


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