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Las tribulaciones españolas ante el Plan Horizonte 2020

La posición oficial española para el Plan Horizonte 2020, el que va a ser el Octavo Programa Marco, es la de apuesta decidida por el fomento de la I+D, a la que le añade el componente Innovación, hasta ahora poco considerado. Sin embargo, el discurso suena a retórica vista la evolución del sistema español en estos últimos años. Los recortes amenazan con llevarse por delante las buenas intenciones. Y con toda probabilidad, los posibles retornos económicos.

  • Xavier Pujol Gebellí

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ace tan solo diez años, en 2004, ciudades como Barcelona o Madrid y sus respectivas áreas de influencia, se aprestaban a vivir un salto de calidad en sus políticas de I+D. Todo estaba a punto para que floreciesen los primeros grandes centros gestionados por fundaciones, explosionaran los planes que a trancas y barrancas se iban perfilando para la incorporación de científicos brillantes procedentes de otros países al sistema español y se apuntalasen estrategias que debían llevar, por fin, a la vertebración de un verdadero sistema de I+D.

En aquel momento, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cumplía con su promesa de incrementarlos presupuestos para la ciencia española y Bruselas, través de los fondos FEDER y su Programa Marco de I+D, además de otros programas, contribuía a las arcas españolas. Suficientes estímulos como para iniciar una larga y saludable andadura en la que la premisa, como decía Andreu Mas Colell, consejero por esos tiempos de Universidades e Investigación en Cataluña (con posterioridad se incorporaría al European Research Council en calidad de secretario general), no era ni trabajar cuatro veces más ni ser cuatro veces más listos que otros, sino disponer de una ciencia con «más inversión, más organizada y mejor gestionada». Todo invitaba a pensar, aunque con reservas, que iba a ser posible.

Transcurridos diez años, nos enfrentamos a una profunda y dolorosa crisis, los fondos estructurales europeos han menguado y la ciencia española ha visto retroceder, según la COSCE (Confederación de Sociedades Científicas de España), sus presupuestos hasta el equivalente de esa época, pero con muchas más necesidades que entonces y sin visos de que la tan ansiada organización y gestión tomen cuerpo. La reducción presupuestaria acumulada se acerca ya al 40 % en el último lustro. Queda la opción de mirar a Europa.

 

Europa debate sus cifras

La maquinaria científico-administrativa europea, aunque bien es cierto que no vive el más boyante de sus momentos, no se ha detenido. Lo prueban sus grandes números: en 2004 canalizaba 17 500 millones de euros a través de su Sexto Programa Marco. En 2007 arrancaba el Séptimo Programa Marco con un presupuesto de 50 521 millones de euros para el período 2007-2013, con lo que se pasaba de una media de 4375 millones por año a los 7217 millones de euros anuales.El siguiente programa marco, que debe extenderse del 2014 al 2020, contará con un presupuesto que oscilará muy probablemente entre los 71 000 y los 80 000 millones de euros. Por asociación de fechas,el programa ha sido bautizado con el nombre de Horizonte 2020.

Si bien es cierto que puede hablarse de un notable aumento presupuestario que ha ido incrementándose en los sucesivos Programas Marco, hay que tener presente que se debe en parte a la progresiva incorporación de capítulos a su contenido(nuevos programas y nuevos países),algunos de ellos dedicados a infraestructuras o al tan debatido, por confuso, de la innovación. No obstante,no deja de ser llamativo que, pese a la crisis, el sumatorio siga al alza. En grandes cifras, podría decirse que el montante sigue una tendencia acíclica, una de las principales demandas de la comunidad científica.

Lo que no está tan claro, y eso mismo es lo que reflejan las cifras, es que el sistema europeo de I+D exprese una apuesta consistente a favor de una economía fuerte basada en el conocimiento. En el argot del póquer, podría formularse con un «igualo la apuesta y veo las cartas». Una apuesta probablemente ganadora se hubiera reflejado atendiendo la demanda de una comunidad que reclamaba aumentar el presupuesto hasta los 100 000 millones de euros. Pese a todo, no está mallo que se tiene si finalmente se alcanzan los 80 000.

Sea cual sea la cifra final, todo apunta a que el aumento va a ser discreto con respecto al Programa Marco que ahora finaliza. Esa discreción se explica, en primer término, con la inclusión en las cifras de activos como el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología y el apoyo a la innovación, un factor a menudo tan intangible como equívoco. La aplicación de los mismos podría llevar,según algunos expertos, entre los que cabe incluir algunos ponentes del programa, aun a situación «tan paradójica como absurda»: el presupuesto para 2014, estiman,podría ser inferior al de 2013.

Un aumento generoso, hasta los 100 000 millones que se han propuesto desde el Parlamento Europeo, cumpliría con objetivos más acordes con las declaraciones de Lisboa y Barcelona. Con esta cantidad, afirman los técnicos que abogan por un mayor crecimiento, se podrían generar hasta 3,7 millones de empleos para 2007 y podría alcanzarse la prometida cifra del 3 % del PIB europeo. Traducido, significaría incrementar el PIB de la UE en 800 000 millones de euros para 2025.

Las estimaciones, que parten de la propia Comisión Europea, sostienen que cada euro invertido en el Séptimo Programa Marco ha supuesto un incremento en valor de 13 euros de media para las industrias participantes. Para España, según las mismas estimaciones, habrá supuesto un retorno de unos 2000 millones de euros, una cifra que la consolida como el quinto país receptor con el 8 % de los proyectos comunitarios. Por delante,Alemania, que lidera la clasificación al acoger uno de cada cinco proyectos,Reino Unido (más del 15 %), Francia(12 %) e Italia (con casi el 10 %).

Mil millones de euros invertidos (o detraídos del presupuesto) se traducen en 4000 pymes de base tecnológica o innovadoras con financiación disponible; 600 investigadores con proyectos de excelencia financiados; 2500 becas Marie Curie y 240 grandes proyectos a 2600 participantes del mundo académico y de la industria. Es fácil echar las cuentas pasando de 71 000 a 80 000 millones de presupuesto. Y mucho más calculando sobre los 100 000 millones de euros reclamados por la comunidad científica.

 

Las dotaciones

El Programa Horizonte 2020 promete,de acuerdo con la comisaria de Investigación,Innovación y Ciencia, Máire Geoghegan-Quinn, «más investigación y menos papeleo», en referencia a la tan reclamada reducción de burocracia. Según su discurso, el programa «reúne por primera vez en un solo paquete todos los fondos europeos destinados a la investigación y la innovación con unas reglas iguales para todos los que participen». El objetivo inicial es crear para 2014 «un mercado único del conocimiento, la investigación y la innovación».

Los objetivos estratégicos, sobre la base de una inversión de 80 000 millones de euros, se dividen en tres grandes líneas. La primera persigue «crear una ciencia de excelencia», y para ello se han previsto 24 600 millones de euros, que se reparten del siguiente modo:

  • Aumento del 77 % de la dotación del Consejo Superior de Investigación (European Research Council).

  • Se destinan 3100 millones de euros a abrir «nuevos campos de investigación e innovación» (15 % del total).

  • El programa Marie Curie aumenta su presupuesto en un 21 % (el programa ha apoyado la formación, movilidad y cualificación de más de 50 000 investigadores desde sus inicios en 1996).

  • Se apoya el acceso y la red de infraestructurasprioritarias de investigaciónen toda Europa.

«El Programa Horizonte 2020 reúne por primera vez en un solo paquete todos los fondos europeos destinados a la investigación y la innovación con unas reglas iguales para todos los que participen.»

El segundo gran objetivo, para el que se van a destinar 17 900 millones de euros,es convertir Europa en un lugar «atractivo para invertir». Especialmente, en «tecnologías de la información y comunicación(TIC), las nanotecnologías, labiotecnología y el espacio», todas ellas consideradas de valor estratégico. Del mismo modo, el presupuesto incluye el acceso a la «financiación de riesgo», lo cual incluye de forma explícita ayudas alas pymes en las distintas fases de crecimiento de sus propuestas de innovación y desarrollo.

La tercera línea estratégica, dotada con 31 700 millones de euros, pretende dar respuesta a lo que la CE denomina «los retos de la sociedad», seis grandes áreas que se entienden como prioritarias. Son,según puede leerse en la documentación oficial: salud, cambio demográfico y bienestar; seguridad alimentaria, agricultura sostenible, investigación marina y marítima y economía de base biológica;energía segura, limpia y eficiente; transporte inteligente, sostenible e integrado;acción por el clima, eficiencia de recursos y materias primas; y sociedades inclusivas,innovadoras y seguras. De todas ellas,el área relativa a salud y por extensión biomedicina, es para la que más recursos se van a disponer.

 

La retórica española

Formalmente, España suscribe todos y cada uno de los objetivos estratégicos definidos en el nuevo Programa Marco Horizonte 2020. De manera específica,el Ministerio de Economía y Competitividad,en el que recae la gestión de la ciencia y de la innovación, sostiene: «La nueva Estrategia española de I+D+i, así como el correspondiente Plan Estatal, se han planteado con los objetivos de alineación y coherencia con la política europea de I+D+i como principio que ha de facilitar la participación de los agentes del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación en los programas europeos en este ámbito y contribuir ala consecución de los objetivos establecidos en la estrategia‘Europa 2020’, la‘Unión para la Innovación’,el ‘Espacio Europeo de Investigación’ y el programa marco ‘Horizonte 2020’».


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