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Tiempo de cambios

La etapa de la Revista que ahora comienza lleva asociada cambios en el formato digital e impreso y en algunas secciones, así como la profunda renovación del Portal de la SEBBM, iniciativas que esperamos contribuyan a reforzar la visibilidad de las actividades de nuestra sociedad y sean útiles y atractivas para los socios.

  • Federico Mayor Menéndez

  • Presidente SEBBM

Este número de la revista SEBBM inicia una nueva etapa. Como ya se avanzó a los socios en la Asamblea de Valencia y se informó en un reciente mensaje, la Junta Directiva y el equipo editorial han tomado esta decisión con el fin de consolidar la sostenibilidad económica de la revista. Así, desde enero de 2016, el Grupo ICM de Comunicación es nuestra nueva empresa editora. Es el momento de agradecer a Rubes, encargada de esta tarea en los últimos trece años, y muy especialmente a su director Jaume Estruch, su excelente trabajo y profesionalidad, que ha contribuido de forma destacada a la transformación de la revista que lideró Joan Guinovart durante este periodo. 

 

 

La etapa que ahora comienza lleva asociada cambios en el formato digital e impreso y en algunas secciones, así como incorpora una página web renovada (www.sebbm.es/revista ). Gracias a nuestro editor, Miguel Angel de la Rosa, por coordinar todos estos cambios en los últimos meses. Confiamos en que estas iniciativas, que se suman a otras recientes como la profunda renovación del portal de la SEBBM, contribuyan a reforzar la visibilidad de las actividades de nuestra Sociedad y sean útiles y atractivas para los socios. 

 

 

En otro orden de cosas, en el ámbito político de nuestro país los resultados de las elecciones generales del pasado mes de diciembre han dado lugar a una situación que exigirá complejos pactos para configurar un nuevo Gobierno. Esperemos que la investigación y la educación constituyan un elemento relevante y tengan la adecuada prioridad en los programas de gobierno que puedan configurarse. Así lo exigen el papel clave de la I+D+i en el desarrollo de las sociedades y el creciente peso que los criterios científicos deberían tener en la toma de decisiones por parlamentos y administraciones públicas en ámbitos como el medioambiental, la energía, y las políticas sanitarias e industriales, entre otros. En este sentido, sería deseable que la orientación de la política científica y el necesario diálogo entre científicos y responsables políticos encontrase las fórmulas más adecuadas y eficaces posibles (mediante un Ministerio en el que la Ciencia aparezca al máximo nivel, consejos asesores u otras que se puedan establecer), para así promover los escenarios estables de financiación y de reclutamiento y retorno de investigadores tantas veces reclamados. En todo caso, es muy importante que las presentes circunstancias de indeterminación política no afecten una vez más al calendario habitual de convocatorias de proyectos y de recursos humanos, que no debe sufrir retrasos ni alentar incertidumbres.


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