A+ A-


Raimundo Pérez-Hernández y Torra. Director de la Fundación Ramón Areces

“El talento científico es un valor seguro para la Fundación Ramón Areces”

 

Más de 8.000 fundaciones de todo tamaño operan en la actualidad en España. El valor de sus actividades, defiende Raimundo Pérez-Hernández y Torra, director de la Fundación Areces, desmiente en parte la creencia de que empresas y grandes fortunas de nuestro país se olvidan del retorno de parte de sus ganancias a la sociedad. Y la actividad de la Fundación Areces hace otro tanto con respecto de que la ciencia es la gran olvidada en el sector fundacional. Pérez-Hernández sostiene que la inversión en talento científico es un valor tan seguro como lo son el arte y la cultura

  • Xavier Pujol Gebellí

 

¿Existe en España una verdadera cultura de colaboración basada en la filantropía o el mecenazgo?

Existe. Hay proyectos e iniciativas a las que una institución en solitario no llega. Necesita establecer alianzas, acuerdos de colaboración. Nosotros lo llevamos haciendo cuarenta años. Asimismo, existen proyectos de colaboración públicoprivada que aúnan el esfuerzo de muchas instituciones y fundaciones. Algunos ejemplos en los que nosotros participamos son la Fundación Pro-CNIC, dedicada a la prevención y la lucha de las enfermedades cardiovasculares; la Fundación Pasqual Maragall, que fomenta y da apoyo a la investigación científica en el ámbito del Alzheimer y de las enfermedades neurodegenerativas relacionadas o la Fundación Mujeres por África, que centra su actividad en el desarrollo económico y social sostenible y desarrolla más de veinte proyectos en distintos países africanos.

 

¿También en el ámbito científico?

En el ámbito científico, la cultura colaborativa se ha intensificado en los últimos cuatro años. Un ejemplo de ello es el Consejo de Fundaciones por la Ciencia, una iniciativa de la Secretaría de Estado de I+D+i y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). El Consejo lo formamos, actualmente, más de 40 fundaciones científicas. Nos reunimos para sumar esfuerzos en distintos proyectos. Sin protagonismos. Con el objetivo común de impulsar la ciencia y la investigación científica. En el seno del Consejo estamos constituyendo comisiones de trabajo por áreas de interés común (por ejemplo, enfermedades raras, innovación, etc), en las que se promueven acciones conjuntas entre dos o más instituciones. Debo destacar, también, el trabajo de la Asociación Española de Fundaciones que está impulsando programas de colaboración entre los asociados para articular y desarrollar proyectos conjuntos en ámbitos como la educación o la innovación, entre otros.

 

¿Son tacañas las empresas españolas? ¿Y las grandes fortunas?

No, ¿por qué? Hay ejemplos muy claros de generosidad en nuestro país. Desde siempre. En un reciente viaje a León tuve la oportunidad de visitar la Casa Museo de la Fundación Sierra Pambley. Fue creada a finales del siglo XIX, por Francisco Fernández-Blanco y Sierra-Pambley quien la dotó con la mayor parte de su fortuna personal para crear escuelas de educación primaria y formación profesional en diferentes pueblos de León y Zamora. Estamos hablando de finales del siglo XIX. 

 

O sea, que hay aportaciones que vienen de lejos y que se mantienen en el tiempo.

En efecto. En las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado se constituyen algunas de las más importantes Fundaciones familiares como la Juan March, la Marcelino Botín, o la Barrié de la Maza, cuya vigencia y proyección han ido en aumento en las décadas siguientes. En 1976 Ramón Areces crea la fundación que lleva su nombre con el objeto de “devolver a la sociedad lo que de la sociedad había recibido”. Lo hizo con una dotación económica muy importante para la época y tuvo la gran visión de situar la investigación científica y la formación de capital humano en el centro de gravedad de la fundación, en un momento en el que nuestro país estaba en el furgón de cola de la ciencia.

 

¿Ha observado algún cambio de actitud del donante durante la crisis económica?

Entre 2008 y 2012, los años más difíciles de la crisis, las principales fundaciones españolas mantuvimos nuestros programas y niveles de gasto. En ese periodo se ha producido un ligero aumento de los gastos al pasar de 7.600 millones de euros a 7.939 millones de euros. También se ha producido un aumento del número de beneficiarios directos netos de  la actividad fundacional durante el periodo de crisis. Así, en 2008 hubo 17,8 millones de beneficiarios y en 2012 esta cifra aumentó hasta los 29,86 millones, según los datos que recoge el segundo informe sobre el sector fundacional publicado por la Asociación Española de Fundaciones.

 

¿Y qué me dice de la Fundación Ramón Areces?

Nuestra fundación, que dispone de recursos propios sin necesidad de recurrir a donaciones, ha incrementado los recursos a las ayudas a la investigación; mantenido los programas de becas de ampliación de estudios en el extranjero; incrementado los programas de difusión del conocimiento; creado nuevos programas de apoyo a la ciencia e integrado en los proyectos más emblemáticos de colaboración público-privada.

 

¿Qué hay detrás de la donación: compromiso social, imagen, reputación, intereses fiscales?

Hay más de 8.000 fundaciones en España. Las hay muy pequeñas, pequeñas, medianas y grandes. Las hay locales, provinciales, autonómicas y de ámbito nacional. Todas tienen unos fines. Y estoy convencido de que todas actúan con un claro compromiso social. Las fundaciones más pequeñas y las locales cubren, seguramente, necesidades más cercanas a sus gentes. En el ámbito científico existen fundaciones con presupuestos reducidos y estructuras mínimas que abordan proyectos verdaderamente admirables. Las fundaciones que he tenido el privilegio de conocer con más detalle están realmente comprometidas con la sociedad. 

 

¿Hasta qué punto la Responsabilidad Social Corporativa de las empresas es una herramienta que estimula las donaciones con fines sociales?

Es una herramienta importante. En muchas ocasiones la RSC de una empresa actúa de locomotora para una causa y contribuye a sensibilizar y movilizar a la población sobre determinados problemas que afectan a la sociedad en general o a determinados colectivos necesitados. 

 

Desde hace años se ha venido reclamando un cambio legislativo para favorecer el mecenazgo. ¿Qué aspectos deberían corregirse con respecto de la actual legislación?

La situación del sector fundacional español es mejor que la media de los países de nuestro entorno. Dicho esto, todo en la vida es susceptible de ser mejorado. 

 

¿Hay que introducir incentivos fiscales, de imagen o de otro tipo para favorecer el mecenazgo? ¿Habría que copiar del modelo de Estados Unidos, o simplemente eso no es factible?

La última Reforma Fiscal impulsada por el Gobierno se ha traducido en una mayor desgravación a las fundaciones y a los donantes, y ha reforzado la figura del micro mecenazgo. En nuestro país el tramo de ingresos con mayor número de donantes lo constituye el situado entre 30.000 y 60.000€. Creo que todavía estamos lejos del modelo estadounidense donde el 13% de los donantes cuentan con ingresos de más de 100.000 dólares y representan la mayor fuente de recursos para el sector fundacional estadounidense.

 

En España el mecenazgo se ha asociado tradicionalmente con la expresión artística, especialmente pintura y música. ¿Es por qué en realidad se trata de valores seguros?

Se suele decir que donde hay una necesidad hay una fundación. El sector fundacional español es muy dinámico, muy activo y cubre un amplio campo de actividades, no sólo el artístico o cultural. Existen fundaciones volcadas en el emprendimiento, la innovación, la investigación científica, la transferencia del conocimiento, la educación. Las hay en prácticamente todos los ámbitos. 

 

¿Cuál es el valor seguro de la Fundación Ramón Areces?

Para nuestra institución un valor seguro es el talento. El talento de los jóvenes investigadores de nuestro país. El talento de los científicos es la materia prima de la ciencia y es tarea de nuestra fundación y, casi una obligación, cuidar y apoyar a los científicos españoles, porque sin su talento, su creatividad y su esfuerzo muchos grandes avances no serían posibles.

 

 

¿Cómo estimular el mecenazgo en la ciencia? ¿Es la Fundación Ramón Areces un modelo a seguir? 

No me corresponde a mí decir si nuestra institución es un modelo a seguir, pero le puedo asegurar que intentamos siempre mejorar nuestra actuación. En cuanto a su pregunta, me refería antes al Consejo de Fundaciones por la Ciencia. El gran objetivo de este Consejo es, precisamente, impulsar el mecenazgo científico. Y hacerlo de forma colaborativa entre las fundaciones. Estamos trabajando en ello.  

 

¿Cómo complementaría o mejoraría el papel que desempeña en la actualidad la Fundación Ramón Areces?

En sus 40 años de vida, nuestra institución se ha ido adaptando a los tiempos. Ha ido cambiando sin perder su identidad, sin olvidar los fines fundacionales que marcó Ramón Areces en 1976. A nadie se le escapa que se ha producido un cambio de paradigma en los ámbitos científico, económico y social. La revolución tecnológica y la globalización han cambiado nuestra forma de estar y ver el mundo. Nuestra fundación intenta estar atenta a todos esos cambios y en la medida de sus posibilidades contribuir a su comprensión. Lo hacemos desde nuestros programas de difusión del conocimiento, de apoyo a la investigación y a la formación de excelencia. 

 

Póngame un ejemplo.

Hace 40 años materiales como el grafeno o la investigación en exosomas, en interactomas o la terapia celular para luchar contra el cáncer o las enfermedades neurodegerativas no existían. A medida que se han ido descubriendo o aplicando nuevos métodos científicos la Fundación ha procurado estar a la vanguardia, apoyando y financiando proyectos que abrían y abren nuevas líneas de investigación, promoviendo el intercambio de conocimiento y el debate científico entre expertos internacionales y españoles.

 

Su actividad cubre numerosos campos del saber. ¿Van a especializarse o mantendrán esta tónica?

En los últimos años hemos iniciado nuevas líneas de trabajo en nuestros ámbitos tradicionales de actuación, es decir, las Ciencias de la Vida y de la Materia y las Ciencias Sociales poniendo en marcha nuevos programas de apoyo e impulso a la investigación, la formación de capital humano y de difusión del conocimiento. En la Universidad de Oviedo, hemos creado la “Cátedra Extraordinaria Fundación Ramón Areces de Distribución Comercial”, primera en España que aborda esta área de actividad económica en la que se ofrece un Curso de Experto, que ya entra en su octava edición. 

 

Apoyo de la Fundación Ramón Areces a los investigadores españoles que trabajan en otros países

Es uno de nuestros objetivos. En el marco de apoyo a la ciencia y a los científicos españoles hemos participado de manera muy activa en la puesta en marcha de las comunidades de científicos españoles en el exterior en Reino Unido, República Federal de Alemania y Estados Unidos. El próximo año prestaremos nuestro apoyo, también, a las comunidades de Suecia, Dinamarca, Japón y Australia. Este apoyo se establece tanto en proyectos de formación y divulgación científica como en eventos que promueven la interacción entre profesionales de la ciencia y la tecnología así como la participación en proyectos conjuntos de ámbito nacional, en los países citados. Simultáneamente también estamos prestando apoyo a la comunidad de científicos retornados a España (CRE). 

 

Desde la Fundación Ramón Areces creemos que es importante trabajar para dar visibilidad a la labor de los científicos españoles que están ejerciendo en otros país

 

Es un hecho que el talento científico se desenvuelve en un entorno global, caracterizado por una intensa competencia entre los mejores investigadores. Se calcula que alrededor de diez mil científicos españoles trabajan fuera de España, ellos son parte de una comunidad de españoles altamente cualificados que desarrollan actividades de alto valor añadido fuera de nuestro país. Su trabajo se proyecta internacionalmente y son punta de lanza de la Marca España. Es un talento que podemos y debemos apoyar. Desde la Fundación Ramón Areces creemos que es importante trabajar para dar visibilidad a la labor de los científicos españoles que están ejerciendo en otros países, así como en profundizar en el incremento de las relaciones informales de carácter internacional entre los científicos, y entre ellos y la sociedad.


¿Te ha gustado este artículo? Compártelo en las redes sociales: