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Václav Paces. Secretario general de FEBS

Nacido en 1942 en Praga (República Checa) el Dr. Václav Paces, PhD, DSc, profesor de Bioquímica; presidente de la Academia de Ciencias de la República Checa (2005-9) y director durante seis años de la Academia de Ciencias de la República Checa, es el actual secretario general de la Federation of European Biochemistry Societies (FEBS). Desde estas páginas nos habla, entre otros temas, sobre la competitividad de las políticas científicas europeas en nuestro tiempo y las estrategias a implementar en el futuro en materia de educación científica.

  • Xavier Pujol Gebellí

La generación de conocimiento, el desarrollo tecnológico y la capacidad de innovación son, sin duda, los ejes sobre los que se asientan el progreso en términos de salud, bienestar, alimentación, energía o tantas otras características que definen cualquier sociedad avanzada. Para progresar al ritmo adecuado, además de instituciones, un sistema organizado y suficientes recursos económicos, la figura clave es el científico y el experto en tecnología, ambos en los campos más diversos. Para ellos es preciso que la ciencia sea mucho más atractiva, sostiene Václav Paces (1942, Praga, República Checa) actual secretario general de FEBS (Federation of European Biochemistry Societies), la mayor organización científica europea junto con EMBO (European Molecular Biology Organisation). Si debe serlo para los científicos, también hay que lograrlo para las instituciones políticas y para la sociedad en general, apostilla. “Especialmente en Europa”.

 

Europa lleva unos años en los que parece estar luchando contra sí misma, lo cual quizás lastre su futuro. Pese a ello, ¿cree que será capaz de mantener un alto nivel de competitividad con los instrumentos y las política científicas actuales?

Europa atesora un inmenso potencial en ciencia, en industria, en cultura. Para decirlo de forma clara, en cualquiera de las esferas de la sociedad. En la Unión Europea viven 500 millones de personas, la mayor parte de ellas con un estándar medio en educación y cultura ciertamente notable. Siendo así, ¿por qué Europa no es tan exitosa como cabría esperar? No quisiera entrar en ningún debate político o ideológico, pero parte del problema radica en un nacionalismo persistente.

 

¿A qué se refiere?

Seguimos necesitando de un entorno libre para el intercambio de ideas, una movilidad tan flexible como sea posible o una cooperación más eficiente, entre otros muchos aspectos. Me baso en mi propia experiencia en la República Checa: nuestras universidades e institutos de investigación son todavía mayoritariamente checos y, en cambio, poco internacionales. 

 

¿En qué se traduce esa falta de internacionalidad?

Hay todavía grandes diferencias en salarios o en servicios entre ciudadanos de los estados miembros de la UE, lo cual dificulta la movilidad. A pesar de ello, creo sinceramente que la Unión Europea en su conjunto es perfectamente capaz de mantener su excelencia en ciencia. ¡Qué lástima que se vaya el Reino Unido! Todos sabemos que las instituciones británicas están entre las mejores de Europa.

 

 

¿Sería posible resumir en cuatro palabras, o en cuatro medidas estratégicas, cómo matener o incluso mejorar el nivel actual?

Si tengo que citar cuatro, sin lugar a dudas la primera medida a tomar pasa por hacer la ciencia mucho más atractiva. Por supuesto, a nivel social, pero es imprescindible que lo sea para los propios científicos. El cómo no es difícil de imaginar: mejores salarios, más dinero para equipos e instalaciones científicas, al menos para las mejores instituciones de investigación. Complementariamente, mayor apoyo a la movilidad; una formación basada en la experimentación en las universidades europeas, con más cursos prácticos en el laboratorio, por ejemplo, y una enseñanza en inglés como lengua franca.

 

 

¿Y cómo puede FEBS, la organización que usted dirige, contribuir a estas estrategias?

Hay que tener en cuenta que FEBS no está concebida como una gran organización dedicada a financiar proyectos de investigación. Sin embargo, sí ofrece algunas bolsas económicas con beneficios asociados en el marco de nuestro programa de formación a largo plazo destinado a postdocs, así como otras ayudas de corta duración. También contamos con un programa de “ciencia y sociedad” a través del cual nuestras sociedades miembro, en colaboración con otras instituciones, tratamos de contribuir tanto a la formulación de políticas científicas tanto a nivel europeo como en cada uno de los países de la UE. 

 

Señalaba que prestar mayor apoyo a la movilidad es uno de los retos de la ciencia en Europa.

Ciertamente. Y es también uno de los ámbitos en los que FEBS quisiera tener un impacto significativo. Por este motivo, la movilidad es un elemento central de nuestros programas de becas, de modo que la financiación se destina a investigadores que quieran desenvolverse en un laboratorio de un país distinto. Este es un objetivo ineludible tanto para becas de corta como de larga duración. En otro plano, FEBS insiste en tratar de poner en contacto científicos de distintos orígenes a través de sus congresos, reuniones y cursos, así como servir como paraguas en actividades organizadas por sus sociedades miembro en el marco de una comunidad científica europea.

 

Mentalidad internacional, pues.

Internacional y de cooperación. Queremos ayudar a los científicos a que vean qué ocurre más allá de las fronteras de sus países, reforzar vínculos de colaboración entre investigadores de distintos países y, de ese modo, contribuir a plantar la semilla de una eventual y fructífera movilidad.

 

Sostiene la necesidad de impulsar la enseñanza en inglés como lengua franca.

Todas las reuniones, cursos o actividades de FEBS se imparten en inglés o mantienen este idioma como lengua vehicular. Por consiguiente, la participación de investigadores jóvenes de distintos países en las mismas contribuye a que ganen fluidez en su manejo, de modo que vienen a ser como unas prácticas idiomáticas en las que el centro de interés sea mejorar la práctica y los recursos para la formación en bioquímica y biología molecular. No hay que olvidar que el inglés es, hoy por hoy, el idioma a través del cual se comunican los científicos de todo el mundo.

 

LA CIENCIA EN UN MUNDO CAMBIANTE

Una gran parte de la carrera profesional de Václav Paces se ha desarrollado en los mundos de la genómica y la bioinformática. Traducido, vendría a ser algo así como un experto en secuenciación y análisis de las secuencias obtenidas. Pero, a diferencia de lo que ocurre hoy, podría decirse que lo suyo era más bien artesanal. Cuando se inició en este mundo, ni obtener una secuencia, por mínima que fuera, representaba una tarea menor ni había programas informáticos capaces ni suficiente potencia de cálculo. A finales de la década de los setenta del siglo pasado, cuando el hoy secretario general de FEBS empezó en lo que ni se sospechaba que se acabaría llamando genómica, quedaba un mundo por recorrer.

 

En paralelo a su carrera profesional, no tardaría demasiado en empezar a dar sus primeros pasos el proyecto internacional que acabaría desembocando en el gran consorcio público que avanzaba en la dirección del Proyecto Genoma Humano. Eran los años ochenta y el laboratorio de Paces, en Praga, consiguió meterse en el pelotón de cabeza de los que consiguieron secuenciar un genoma completo. Era un genoma viral “bastante pequeño”, recuerda. Lo logró en 1986.

 

Las limitaciones tecnológicas del momento le empujaron a desarrollar un software propio para el análisis de las secuencias obtenidas. Con este pionero desarrollo bioinformático el laboratorio pudo caracterizar “todos los genes” e identificar “interesantes secuencias reguladoras”. Su trabajo, hoy tecnológicamente mucho más simple, resultó ser por aquel entonces no solamente de notable relevancia, sino también meritorio: Praga entró en la primera división de lo que habrían de ser la genómica y la bioinformá- tica y el laboratorio de Paces pasó a ser uno de los miembros del programa europeo para la secuenciación del genoma de la levadura.

 

Como es bien sabido, ambas especialidades han evolucionado enormemente desde aquellos primeros tiempos. Tanto que lo que hoy es posible hacer en apenas días y a un coste más que razonable, 30 años atrás significaba media carrera profesional y unos presupuestos difícilmente asumibles para una potencia científica media.

 

Pero el investigador checo, lejos de amilanarse, supo adaptarse con éxito a un entorno científico cambiante, una de las máximas de su vida profesional. “El mundo cambia y la ciencia lo hace con él”, suele decir. Probablemente, esta frase que rezuma pragmatismo, es la que mejor explica los objetivos de su secretaría general en FEBS. Ni más ni menos que proponer instrumentos e ideas para que un mundo que cambia prácticamente a diario encuentre en la ciencia las soluciones que necesita. 

 

 

Un mundo en el que, por cierto, Estados Unidos continua marcando la senda a seguir en cuanto a la definición de las grandes líneas estratégicas de investigación a escala global. ¿Qué valor diferencial pueden aportar Europa y FEBS como uno de sus representantes relevantes?

Estoy convencido de que Europa puede contribuir enormemente. Es cierto que Estados Unidos ejerce el liderazgo en muchos campos de la ciencia, pero también lo es que en muchos casos su ciencia la desarrollan físicamente una enorme legión de investigadores de India, China o incluso de Europa que han encontrado en sus universidades e instituciones científicas un lugar donde desarrollar su talento. Ello no significa otra cosa que existe un gran potencial intelectual en los países de origen. Tenemos que organizar mejor nuestro sistema de ciencia y equilibrar la financiación con la que existe en Estados Unidos. Muchas ciudades europeas pueden ofrecer un entorno cultural que no existe en otras partes del mundo. Todo ello puede contribuir a que Europa sea más atractiva para los jóvenes investigadores. Y FEBS contribuye a través de sus programas. 

 

 

La ciencia en Europa avanza a distintas velocidades entre países. ¿Tiene sentido reducir las distancias o es mejor seguir invirtiendo en las grandes instituciones? ¿Cuál es la propuesta de FEBS?

Claro que tiene sentido y FEBS, a través de sus actividades, está realizando grandes esfuerzos en este sentido. Hemos creado un grupo directamente vinculado al área de gobierno de FEBS que trabaja específicamente para la integración en la ciencia de vanguardia europea de bioquímicos y biólogos moleculares de países económicamente menos favorecidos. Nuestra aproximación consiste en programas de becas dirigidos específicamente a investigadores con talento de esos países para que participen de nuestros cursos, becas o congresos en condiciones ventajosas para ellos. 


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