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Hacia la convergencia real con Europa por la vía rápida

El Consejo de Ministros aprobó a finales de diciembre su nueva estrategia de política científica, técnica e innovación con las miras puestas en 2020. A través de este nuevo Plan Nacional se pretende lograr la convergencia europea de invertir un 3% del PIB en Ciencia, Innovación y Tecnología en los próximos años. 

  • Ismael Gaona Pérez

551 días después de formarse el Ejecutivo, el Consejo de Ministros dio luz verde al nuevo Plan Estatal de Política Científica y Técnica y de Innovación para el periodo 2017-2020 cuya redacción, coordinada por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, a través de la Secretaría de Investigación, Desarrollo e Innovación, ha contado con los principales actores de la Ciencia y la Tecnología: centros públicos de investigación, universidades, centros tecnológicos, empresas, plataformas tecnológicas y un buen número de expertos procedentes de la comunidad científica, técnica y empresarial. Se trata, pues, de una estrategia de consenso —al menos en la parte más visible— con objetivos ya conocidos y que no tuvieron cabida en su aplicación en la estrategia predecesora. 

 

Entre sus objetivos, favorecer la incorporación y formación de los recursos humanos en I+D+i, fortalecer el liderazgo científico y las capacidades del sistema de I+D+i, activar la inversión privada en I+D+i y las capacidades tecnológicas del tejido productivo, impulsar el potencial e impacto de la I+D+i en beneficio de los retos de la sociedad, promover un modelo de I+D+i abierto y responsable apoyado en la participación de la sociedad o coordinar de forma eficaz las políticas de I+D+i y la financiación a nivel regional, estatal y europeo.

 

Así, en cuanto a las actuaciones en materia de recursos humanos, las principales novedades son la ampliación de dos a tres años en las ayudas ‘Juan de la Cierva Incorporación’ para la incorporación de doctores en el sector público, y las ayudas ‘Beatriz Galindo’, destinadas a la contratación e incorporación de profesores y doctores/investigadores con una trayectoria investigadora internacional reconocida.

 

En cuanto al programa de generación de conocimiento y fortalecimiento del sistema se incluyen las ayudas Red Cervera, para agrupaciones estratégicas lideradas por centros e institutos tecnológicos; una nueva modalidad de ayudas dirigidas al sector público de investigación para la consolidación, actualización y mejora de infraestructuras científicas de tamaño medio..

 

En cuanto al programa de liderazgo empresarial se incorpora la Acción Estratégica en Industria Conectada 4.0, para promover e incentivar la transformación digital de la industria española.

 

Por último, en el programa de I+D+i orientada a los retos de la sociedad se incluye la financiación de proyectos de I+D+i dirigidos a la realización de pruebas de concepto con el objetivo de impulsar la investigación.

 

Asimismo, se incrementa el tramo no reembolsable de las ayudas públicas (créditos) destinadas a la financiación de proyectos de I+D+i liderados por empresas.

 

Este plan sustituye al de 2013-2016, que el Ejecutivo decidió prorrogar durante todo este año (fue prorrogado el 30 de diciembre del pasado año debido a la prolongada situación del Gobierno en funciones).

 

En este número hemos contado con la opinión de cuatro expertos, quienes han valorado la nueva estrategia: Jesús Ávila, profesor emérito CBMSO (CSIC-UAM); Juan Lerma, profesor de investigación del CSIC; José María Fernández Corrales, responsable de la división de Life Science para España y Portugal de Bio-Rad Laboratories S.A.; y Luis Sanz Menéndez, investigador del CSIC (Instituto de Políticas y Bienes Públicos). 

 

Cuestiones

 

1. Cree usted que el nuevo Plan acelerará la recuperación del sistema español de ciencia tras la crisis y recortes de presupuesto de los últimos años?

 

2. ¿Considera que España, con este nuevo Plan, está en condiciones de dedicar definitivamente a I+D+i un 2 por ciento del PIB y acercarse a los objetivos de convergencia europea (3%)?

 

3. ¿Cree usted que con el nuevo Plan tendrán cabida en el sistema español los jóvenes que han tenido que salir del país?

 

Jesús Ávila

Profesor emérito CBMSO (CSIC-UAM)

 

1. Que exista un Plan Estatal de recuperación del sistema español de ciencia puede ser bueno. De hecho, en dicho plan (gráfico 65) se indica que ha habido anteriormente recortes de presupuestos y que se pretende conseguir una recuperación para el 2020. Si se logra recuperar el nivel de recursos que había antes de la crisis (2008), el plan será bienvenido.

 

2. España debería de estar en condiciones, por su peso en Europa, de dedicar al I+D+i un 2% del PIB. Habrá que conocer los presupuestos para saber cuántos recursos económicos van a cada programa, independientemente de que los recursos relacionados con investigación básica se asignen de un modo competitivo. Parece claro que la investigación básica debe de ser la que reciba los primeros recursos económicos, pues sin investigación básica no puede desarrollarse (o aplicarse) lo descubierto. En otras palabras, sin ciencia no hay tecnología (y desarrollo). Además, donde existe una buena ciencia básica se facilita una mayor inversión tecnológica privada. La investigación es el iniciador del posterior desarrollo tecnológico.

 

Sobre el cuarto programa, referente a las necesidades (retos) que requiere la sociedad. Si nuestra sociedad es similar a la que conocemos como primer mundo, una de las necesidades más significativas es la relacionada con la investigación biomédica, incluyendo aspectos como la bioquímica o la biología molecular. Quizás en el desarrollo del Plan Estatal deberían de indicarse y determinarse, más específicamente, las que puedan ser necesidades de la sociedad española en el periodo 2017-2020.

 

3. Según algunos datos, que sería bueno confirmarlos por el Gobierno, se han perdido en los últimos 10 años, 27.000 nuevas plazas en el área de la investigación pú- blica. Según los datos de las asociaciones de científicos españoles trabajando en el extranjero hay, actualmente, unos 30.000 científicos que están fuera de España. Ojalá que este Plan pueda desarrollarse y tener unos recursos humanos y económicos suficientes para acelerar la recuperación de la ciencia, la tecnología y la calidad de vida de la sociedad española. Es posible, no es caro y, en gran parte, tenemos buenos recursos humanos. Esperemos que también haya voluntad política. 

 

Juan Lerma

Profesor de Investigación del CSIC

 

1. El nuevo Plan está bien redactado y hace especial hincapié en incentivar la participación de la iniciativa privada como plataforma de recuperación del sistema español. Desde luego es un anhelo ya antiguo, pues a una amplia parte de la industria española le falta visión de futuro basada en la investigación. En el Plan se habla de “incentivar la cooperación público-privada en I+D+i y de fomentar la investigación y la innovación en el sector público y empresarial”. Esto no es nuevo. El problema es qué instrumentos son necesarios para convencer a la empresa de que ha de investigar e innovar. A juzgar por la decreciente inversión en I+D ejecutada por las empresas, los instrumentos hasta ahora han sido poco eficaces. 

 

2. A juzgar por los indicadores, el Plan confía ampliamente en la inversión privada para lograr este objetivo Insiste en las estrategias de financiar investigación en la empresa con préstamos, medio préstamos y adelantos en la esperanza de que esto arrancará la actividad investigadora privada. Lamentablemente, a lo largo de los años esto no ha funcionado. De hecho, el número de empresas consideradas innovadoras ha ido decreciendo (casi a la mitad en 5 años) en vez de aumentar. Sin un cambio en la mentalidad empresarial yo creo que seguiremos igual.

 

3. El nuevo plan refuerza algunas estrategias de atracción y retención de talento y articula una nueva figura para favorecer el retorno de investigadores en el extranjero. Son las ayudas Beatriz Galindo. Aunque no llego a entender por qué esta nueva figura se limita al sistema universitario. El problema que yo veo es que todas las buenas intenciones del Plan descansan en el presupuesto que anualmente dedique el gobierno y en esto tenemos mala experiencia. Sin un compromiso de financiación sostenida a largo plazo, ni este ni ningún plan por bueno que sea funcionará. Por otra parte, creo que varias de las buenas intenciones del Plan en el tema de incorporación de RRHH naufragará dada la actual y rígida gobernanza de los OPIS, dependiente de Administraciones Públicas. Varias de las propuestas del Plan solo son viables en algunas instituciones, en el CSIC, por ejemplo, no. 

 

José María Fernández Corrales

Responsable de la División de Life Science para España y Portugal Bio-Rad Laboratories S.A.

 

1. Creo que más que acelerar la recuperación podría servir para evitar un mayor deterioro del sistema. Mientras en España hemos disminuido los recursos durante la crisis, otros países los han aumentado, la brecha se ha hecho más grande y hemos perdido competitividad. Para recuperar lo perdido hará falta un mayor esfuerzo.

 

2. Sería necesario un Pacto de Estado que garantice el reflejo de las estimaciones de gasto previstas en los Presupuesto Generales del Estado durante el periodo de vigencia del mismo. La situación actual no invita al optimismo, a fecha de hoy, ni están aprobado los Presupuestos Generales para este año ni está asegurado que finalmente se aprueben, lo que comprometería desde el principio las estimaciones de gasto del Plan.

 

3. Es difícil decirlo en este momento con la información disponible del Plan. Haría falta concretar los recursos que se piensan destinar a cada partida de gasto y establecer un sistema administrativo más eficiente. La sensación general es que el sistema español de ciencia ha perdido competitividad en los últimos años. Probablemente, la falta de estabilidad y la complejidad burocrática no facilita el retorno del talento que por distintos motivos ha salido del país. 

 

Luis Sanz Menéndez

Investigador del CSIC Instituto de Políticas y Bienes Públicos

 

1. La formulación es demasiado simple para la compleja realidad que tenemos. Creo que deberíamos preguntarnos primero qué es el Plan Estatal de I+D y si coincide con lo que debería ser el Plan (en nuestra opinión y dadas las expectativas que cada uno tiene al respecto). En España, los Planes suelen ser simplemente documentos orientativos; no son programas de inversión pública, dado que ésta se vehicula con los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Lo que hace la Administración General del Estado (AGE) es solo una parte de la financiación pública del sistema. Cada comunidad autónoma tiene competencias y responsabilidades y lo que el Plan (o las acciones del Estado) haga no será suficiente si las CC.AA. se duermen.

 

En segundo lugar, el Plan Estatal no es siquiera toda la política de I+D e innovación de la AGE. El Plan recoge el marco general de las actuaciones de financiación competitiva de la I+D e innovación de la AGE. Otras actuaciones recogidas en los PGE no están reguladas por este instrumento: por ejemplo, el marco regulador de los Organismos Públicos de I+D o la financiación de las universidades.

 

Además, los planes han sido discursivos y pretendidamente programáticos, pero no definían ninguna iniciativa real o compromiso presupuestario para cumplirlo. Hay que recalcar que, en algunos momentos, los planes han tenido poco que ver con las actuaciones efectivas de la AGE. En este contexto, el nuevo Plan Estatal es, en términos de lo que señala la Ley qué debe ser un plan y valorando su “calidad técnica”, de los mejores planes, si no el mejor, de los que se han hecho. 

 

2. El principal problema del sistema español es el bajo nivel de la inversión privada en I+D. Si las empresas no invierten más, el esfuerzo del Estado no será suficiente. Si la aprobación del Plan Estatal contribuye a mejorar las actitudes inversoras en I+D de las AA.PP. y la negociación de las reformas necesarias en el sistema público de I+D, podrá facilitar el incremento de las asignaciones de los PGE. 

 

El gasto de I+D sobre el PIB comenzará a remontar si las Ofertas de Empleo Público para I+D de la AGE y de las universidades evolucionan normalmente, pero es poco probable que sin un aumento de las inversiones se pueda alcanzar el objetivo del 2%.

 

3. El Plan incluye propuestas que van a permitir el “retorno” y la llegada de investigadores jóvenes que actualmente están en el extranjero. Sin embargo, las oportunidades efectivas de regreso no dependen de estos programas de “atracción” de talento, sino sobre todo de las decisiones y criterios que las universidades y centros de I+D están utilizando.

 

Aquí hay que ser claros, una mayoría de las instituciones académicas españolas no tiene políticas de reclutamiento abiertas ni criterios de selección basados en el mérito científico y académico. Es esta cultura organizativa cerrada la que puede hacer fracasar la política de retorno y atracción de talento. La tensión organizativa entre recompensar la lealtad de los que se quedaron a trabajar, en difíciles circunstancias, o ayudar a retornar a los que se fueron y atraer nuevo talento, tiene que encontrar un equilibrio y no puede ser simplemente el de la antigüedad.


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