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Gabriella Morreale de Escobar. Científica de la Salud Pública

La Dra. Morreale formó varias generaciones de científicos, inculcándoles el rigor experimental y la preocupación por los problemas de salud de la gente, siendo un ejemplo y fuente de inspiración.

  • Juan Bernal

  • Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols, Madrid

  • María Jesús Obregón

  • Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols, Madrid

El 4 de diciembre del 2017 falleció la Dra. Gabriella Morreale de Escobar a la edad de 87 años. Gabriella Morreale de Castro nació en Milán en 1930. Tras unos años en Viena y en Baltimore, su familia se instaló en Málaga donde estudió el bachiller. En Granada obtuvo la licenciatura en Químicas con Premio Extraordinario e hizo su tesis doctoral bajo la dirección de los Dres. Gutiérrez Ríos y Ortiz de Landázuri. Determinando yodo en agua y orina demostró que el bocio endémico en las Alpujarras era causado por la deficiencia de yodo y se revertía dando yodo. Toda su vida trabajó junto a su marido Francisco Escobar del Rey, fallecido en diciembre del 2015, con el que formó pareja científica, contribuyendo decisivamente a la Fisiología tiroidea. Ambos realizaron una estancia posdoctoral en Leiden (Holanda) (1955-58) con el Prof. Andries Querido estudiando el metabolismo de las hormonas tiroideas; al volver a España se incorporaron al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el Instituto Gregorio Marañón del Centro de Investigaciones Bioló- gicas (CIB). En 1974 se trasladaron a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, donde 10 años mas tarde, junto al Prof. Alberto Sols, formaron el Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm), donde trabajaron hasta 2010.

 

 

Las contribuciones científicas de la Dra. Morreale han sido fundamentales dentro del campo de la fisiología tiroidea y han tenido un enorme impacto en la salud publica. Junto con su equipo demostró la relación entre la desyodación de la T4 a T3 y su actividad hormonal, proponiendo que la cantidad de T3 se regula independientemente en cada tejido según sus necesidades. Demostró que existe transferencia de hormonas tiroideas de la madre al feto desde estadios tempranos de la gestación, desvelando la importancia de la T4 materna para el desarrollo del cerebro fetal. Gabriella, junto a su equipo, fue pionera en implementar la detección del hipotiroidismo congénito en recién nacidos en España, que hasta el momento ha detectado mas de 6000 niños en toda España, previniendo un retraso mental irreversible. Sus estudios sobre bocio endémico en las Hurdes y otras regiones españolas, promovieron el interes en otros grupos y ambos defendieron la iodación universal de la sal para asegurar la ingesta de yodo en la población española, con especial énfasis en las mujeres gestantes y los niños prematuros. 

 

Gabriella siempre fue muy activa en las sociedades científicas internacionales y nacionales. Fue fundadora de la European Thyroid Association (1967) y su Presidente de 1978-80, recibiendo el European Thyroid Association Prize en 1985 y el Lissitzky Career Award en 2009. Fue miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) desde su fundación, su presidente (1975-79) y primer premio de Investigación SEEN (1991), así como de la Sociedad Española de Bioquímica desde su fundación y su Vicepresidente (1978-1982). En 2013 la SEBBM celebra su 50 aniversario y le hace Socio de Honor. Además de los premios ya mencionados, Gabriella recibió otros muchos: Premio Nacional de Investigación en Medicina (1977), Premio Reina Sofía de Prevención de Subnormalidad (1983), Ordine del Merito della Repubblica Italiana (1987), Premio Severo Ochoa de Investigación Biomédica (1989), Académico de Honor de la Real Academia de Medicina (1994), Premio Nacional de Investigación Médica Gregorio Marañón (1997), Premio Rey Jaime I de Medicina Clínica (1998), Doctora Honoris Causa en Medicina por la Universidad de Alcalá (2001), Premio “Constantes y vitales” 2017, poco antes de fallecer. 

 

Poseía una brillante y rápida inteligencia y fue una persona cercana, familiar que deja un imborrable recuerdo. Formó varias generaciones de científicos, inculcándoles el rigor experimental y la preocupación por los problemas de salud de la gente, siendo un ejemplo y fuente de inspiración, incluso después de su jubilación y su actividad se mantuvo hasta después de los 80 años. 


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