A+ A-

Revista: Investigación en la Universidad


La Universidad como centro de investigación

A finales de los años 70 había que cambiar muchas cosas, y una de ellas era la universidad. Yo trabajaba entonces a caballo entre Bilbao y Londres, y no podía dejar de asombrarme ante la diferencia entre esos dos mundos universitarios, uno en el que parecía que había que inventarlo todo y otro en el que no se detectaba la menor necesidad de cambio.

  • Félix M. Goñi

  • Insituto Biofisika y Universidad del País Vasco

Proliferaban por entonces en Euskadi las reuniones, simposios y conciliábulos de todo pelaje sobre lo que se pensaba o, más bien, soñaba, que tendría que ser la futura universidad vasca. En uno de estos foros, ya no recuerdo quién lo organizaba pero era bastante conservador, el economista Juan Urrutia hizo una propuesta conceptual para mí muy novedosa. Se trataba de definir la universidad como un centro de investigación. Un centro de investigación en el que, como es natural, se dieran procesos de enseñanza-aprendizaje, se ofrecieran dictámenes e informes, y, en general, se ejerciera un liderazgo social. Pero todo eso tenía que ocurrir como resultado de la actividad investigadora. 

 

Varias veces hablé yo con Juan de este asunto y cada vez me convenció más su utilidad como propuesta programática. Del fuego que alimentaba nuestros sueños de una universidad vasca en la élite mundial no queda ya, huelga decirlo, ni el rescoldo, pero al menos yo he interiorizado y he aprehendido para mi conducta personal la idea de Urrutia de que la universidad es, o debe ser, ante todo y sobre todo un centro de investigación. En aquellos tiempos se hablaba de investigación, no de polinomios imposibles (I+D+i+x+…), y yo sigo en mis trece: lo propio de la universidad es hacer investigación*. Podrá haber una minoría de profesores, docentes de primera magnitud que, tras el preceptivo noviciado de la tesis doctoral, dejen la investigación en segundo término, como podrá haber otros más dedicados a la divulgación científica o a la generación de estudios aplicados a necesidades concretas de la sociedad, pero estos serán siempre excepciones que no invalidan el principio general. Por cierto, no son para mí profesores universitarios los que se amparan en una supuesta dedicación a la gestión para desatender la investigación. La gestión, para los gestores.

 

Muchas personas pensaron entonces, y siguen pensando ahora, que la propuesta de Urrutia era demasiado radical, por no decir fantasiosa. Pero yo siempre he respondido lo mismo: ¿por qué será, entonces, que cada vez que nos vienen a la cabeza los nombres de grandes universidades: Sorbona, Heidelberg, Oxford, Cambridge, Harvard, Yale…, son invariablemente nombres de grandes centros de investigación? Y podríamos hacer el ejercicio recíproco, recordando nombres de universidades olvidables, si no fuera porque las hemos olvidado. Lo que hace a una universidad es la investigación.

 

Con esta idea in mente acepté el encargo de Miguel Ángel de la Rosa, de preparar un dosier sobre Investigación en la Universidad. He tenido la fortuna de reunir a cuatro magníficos universitarios que se han molestado en plasmar en el papel sus muy diferentes trayectorias personales. La colega y amiga María Teresa Miras escribe desde lo que Baroja llamaría “la última vuelta del camino”, camino académico y profesoral, se entiende. Por el contrario, la joven física Cristina Gómez-Navarro se enfrenta, como tantas otras, a los esfuerzos simultáneos de arrancar una línea de investigación, preparar las clases de una asignatura que nunca ha impartido, tener alguna vida de pareja… y sacar tiempo para la pelu, supongo. Isaac J. Pérez, laureado docente de Educación Física y Deportiva, nos presenta el contraejemplo de cómo la universidad puede permitirse que algunos profesores se centren en la docencia, porque la función de la universidad es múltiple, aunque su objetivo último sea uno. Finalmente, Francesc Posas, hasta hace poco Comisionado para la Estrategia Científica de la Universitat Pompeu Fabra, y recientemente nombrado director del prestigiosísimo IRB de Barcelona, nos comenta su experiencia, demostración clara de que los universitarios pueden llevar a cabo una actividad de Gestión (con mayuscula) brillante, y simultáneamente una carrera investigadora ejemplar. 

 

*F.M. Goñi. “El polinomio imposible”, CIC Network 10, 4-5 (2011).

 


¿Te ha gustado este artículo? Compártelo en las redes sociales: