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Rosa Menéndez López. Presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

“La excelencia científica del CSIC se ha mantenido a pesar de las dificultades gracias al esfuerzo del personal científico que ha incrementado la búsqueda de oportunidades” 

 

Rosa María Menéndez López (Cudillero, Asturias, 1956) es una científica española, presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas desde noviembre de 2017. En esta entrevista realizada en exclusiva para SEBBM, entre otros temas, la presidenta del CSIC nos habla sobre la burocratización del Consejo, los recortes de los presupuestos generales para Ciencia, Innovación y Tecnología, y del Gran Pacto de Estado por la Ciencia

  • Ismael Gaona Pérez

Innovación y Tecnología en los presupuestos del Estado, no se trata aquí de un juego de suma cero despiadado en el que el incremento de la partida de la I+D+I merme las cantidades destinadas a otras necesidades sociales, igualmente importantes para los ciudadanos, como la sanidad o la educación. Claro que nos gustaría disponer de muchos más fondos para investigación, pero estos no tienen necesariamente que venir del ámbito público. Las dificultades de financiación de estas y otras políticas públicas pueden verse notablemente paliadas si se incrementa la participación privada en la realización de actividades de interés general. Existe un amplio acuerdo político, social y fiscal —y así se reconoce en las leyes anuales de Presupuestos— en considerar la I+D+I como actividad prioritaria de mecenazgo y en ofrecer mayores posibilidades de deducciones fiscales. 

 

 

La inversión es esencial para el progreso de la ciencia en beneficio de la sociedad. Vivimos en la cultura de lo “inmediato” y la investigación es una tarea a largo plazo. No nos damos cuenta de que el futuro no está tan lejos como pensamos, así que aprovecho esta oportunidad para animar a las entidades privadas a invertir en ciencia de excelencia, porque sin ciencia de excelencia no habrá innovación de excelencia y, sin ella, no podremos romper ese techo de cristal que hoy nos aleja de otros países europeos. 

 

Según el European Innovation Scoreboard de 2017, España en un “innovador moderado” y aunque en los dos últimos años hemos recuperado el terreno perdido durante la crisis aún no alcanzamos el porcentaje de 2010. Pero soy muy optimista, porque el informe señala como nuestras fortalezas los recursos humanos y un atractivo sistema de investigación. Solo nos falta apoyo financiero que, venga del sector público o del privado, será siempre bienvenido.

 

¿Cómo ha sido la respuesta de España a la crisis de estos últimos años, con fuertes recortes en ciencia, en contraposición a los países de nuestro entorno?

No solo la I+D+I ha sufrido la crisis y no solo ha ocurrido en España. Sin lugar a dudas, las limitaciones presupuestarias pueden hacer que no sea fácil salir de esta situación, pero estoy convencida de que si se persevera se puede conseguir transformar las dificultades en oportunidades para la mejora de nuestra investigación. En los últimos años, la situación económica ha mejorado y, por lo que se refiere al CSIC, en estos momentos es una institución financieramente saneada, por lo que creo que no solo saldremos adelante sino que mejoraremos nuestra posición en relación con nuestro entorno europeo e internacional.

 

Como investigadora y como presidenta me enorgullece decir que la excelencia científica del CSIC se ha mantenido a pesar de las dificultades, gracias sobre todo al esfuerzo del personal científico que ha incrementado la búsqueda de oportunidades, sobre todo en el marco de las acciones de investigación e innovación de la UE. Por citar un ejemplo, el CSIC es el primer beneficiario español del Programa Marco Horizonte 2020 y el 6º en Europa. Lo que nos queda por hacer es mantener y mejorar esa excelencia y esa participación, poniendo todo nuestro esfuerzo en aumentar los recursos humanos y económicos facilitando, al mismo tiempo, la máxima interacción con el entorno.

 

Hace dos años el Gobierno dejó sin gastar 3.155 millones de euros (el 62% del presupuesto de investigación), la proporción más alta que se ha registrado, según la COSCE. La mayor parte de esta cantidad corresponde a créditos no concedidos. ¿Qué le propone al Gobierno?

Me pregunta usted por un aspecto que no tiene relación con la actividad propia de un organismo como el CSIC, puesto que casi la totalidad de esa cantidad que menciona el informe de COSCE se refiere a fondos financieros destinados a la innovación. Es cierto que es una cantidad importante, pero probablemente se deba a una situación coyuntural motivada por la obligación de España de cumplir con el límite de déficit público, lo que obligó a adelantar el cierre del ejercicio presupuestario al 20 de julio de 2016. Dado que España está cumpliendo con las obligaciones contraídas con la Unión Europea en el tema del déficit público, espero que esa situación no se repita y permita al Estado español realizar las inversiones previstas.

 

Entre sus prioridades como presidenta del CSIC se encuentran mejorar la carrera del personal investigador y aumentar la estabilidad en el empleo. Sin embargo, con la actual situación, parece un trabajo de colosos...

Uno de los mayores retos de esta institución compleja es su propia renovación de personal. El CSIC debe ser capaz de atraer, enganchar y apoyar a los mejores equipos de investigación. La carrera científica es un desafío personal y profesional y a pesar de que encontrar el camino no es fácil, lo importante es luchar porque la sociedad necesita científicos. También es cierto que los científicos necesitan el apoyo económico, social e institucional para realizar bien su tarea, no sirve únicamente el compromiso y el esfuerzo del investigador, y en mejorar ese apoyo estamos trabajando.

 

Estamos trabajando en el proceso de estabilización dentro del CSIC y en un Plan Estratégico. Se pretende analizar y potenciar los grupos de investigación, canalizar posibilidades de proyectos internacionales, como los ERC; fomentar la transferencia tecnológica ayudando a patentar, etcétera; apoyar iniciativas nacionales e internacionales en las que se necesite el respaldo institucional; mejorar la dotación de laboratorios, equipamiento, becas para jóvenes que trabajen en los grupos; difundir los éxitos y logros…

 

Hace tiempo que se viene hablando de un gran Pacto de Estado por la Ciencia. ¿Cómo cree que debería involucrarse nuestra clase política en este acuerdo de bases? ¿Cómo explicar que la Ciencia no es un gasto y sí una inversión?

Según se desprende de la encuesta de percepción social de la ciencia elaborada por la FECYT, el interés espontáneo de los ciudadanos por la ciencia ha aumentado notablemente. Por ello, es muy importante que se llegue a un gran acuerdo de bases en todas aquellas materias de gran relevancia para el país y los ciudadanos, y la I+D+I lo es. Es necesario que este acuerdo dé estabilidad y continuidad a la investigación de excelencia y permita la planificación, tanto a corto plazo —lo que nos permitiría aumentar nuestra competitividad a nivel internacional— como a medio y largo plazo porque ese es el lapso necesario para producir una investigación de excelencia que se convierta en beneficios de alto impacto para la sociedad.

 

Tanto la Unión Europea como España están inmersos en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Los 17 objetivos, todos ellos interrelacionados, tratan de hacer frente a amenazas como el cambio climático, el mal uso de los recursos naturales, la pobreza y el hambre, la mejora de la salud o de la igualdad de género, a fomentar la paz y las sociedades inclusivas. La inversión en investigación y la innovación son cruciales a la hora de abordar y solucionar estos retos y contribuyen directamente a la prosperidad y al bienestar individual y colectivo. Entiendo que la sociedad y nuestros políticos son conocedores de esta visión y básicamente la comparten.

 

Creo que tanto la mejora de la educación, como la investigación y la innovación son fundamentales para seguir avanzando en el modelo europeo del crecimiento basado en el conocimiento. Nuestro futuro lo escribimos en el momento presente y me atrevo a afirmar que, sin un gran pacto por la ciencia. pondremos en peligro muchas de las características de nuestra sociedad actual. 

 

La crisis provocó la movilidad de muchos investigadores noveles y con carrera consolidada. España ha sido una inagotable cantera para otras instituciones científicas internacionales. ¿Cómo volver a recuperarlos?

El reto es complejo, pues se trata de situaciones diferentes. Un primer paso es lograr que los mejores investigadores noveles en España vean al CSIC como una de las mejores opciones para desarrollar su carrera de investigación, para lo que se requiere una planificación de recursos humanos a medio plazo, que el contrato de gestión del CSIC va a posibilitar a medio plazo, y que un pacto por la Ciencia permitiría a largo plazo. Pero esto no es suficiente para atraer de vuelta a investigadores que están en otras instituciones internacionales: hay que reforzar el apoyo en las infraestructuras que estos investigadores y sus grupos requieren para sus proyectos, desde laboratorios, talleres o computación, hasta los propios centros de investigación. Y como he indicado antes, ofrecer un entorno de gestión de los proyectos más ágil, que permita al investigador centrarse en su trabajo. 

 

Nuestra producción científica es puntera, pero las patentes en España se han reducido un 60%, según ha advertido la Fundación Alternativas en un estudio. ¿Por qué?

Las patentes no son el único mecanismo de protección de la propiedad industrial o intelectual, y su interés depende mucho del contexto cada vez más dinámico de la tecnología. En el CSIC las patentes representan actualmente un 75% de los títulos de propiedad industrial o intelectual gestionados, cuando hace 5 años representaban casi el 100%. La caída del número de patentes en CSIC, aproximadamente de un 36% en los 4 últimos años, se debe en general a varias causas. Por un lado, se encuentra la caída de los recursos económicos y humanos dedicados a ciencia que ha llevado a un decremento de resultados de investigación y, por ende, de declaraciones de invención sólidas. Por otro lado, muchos investigadores ven que el peso de las patentes en la evaluación de su currículo es limitado y el retorno económico habitualmente no es alto. A esto se une que el apoyo a la gestión de la transferencia de conocimiento no se ha podido reforzar en los últimos años, mientras que las condiciones administrativas en general se han complicado. Este panorama hace que los investigadores no tengan un aliciente claro para patentar sus resultados de investigación previamente a la publicación de los mismos.

 

Para revertir esta situación, dentro del plan de dinamización de la institución se contemplan varias acciones encaminadas a concienciar a los investigadores sobre la importancia de la innovación, facilitando al máximo los procedimientos administrativos asociados a la protección y explotación de los resultados mediante la licencia a empresas interesadas, así como a la creación de nuevas Empresas basadas en las tecnologías CSIC (EBTs).

 

¿Cómo podemos hacer apetecible la Ciencia a los segmentos educativos elementales? ¿Por qué cree que a los jóvenes españoles se les atraganta, por ejemplo, la física, la química o las matemáticas?

Hace muchos años que se viene trabajando especialmente en colaboración con la educación primaria y secundaria en programas de divulgación científica. Cada vez se está haciendo un mayor número y mejores actuaciones con este objetivo. Existen ferias, campus científicos, premios, olimpiadas específicas, jornadas y un largo etcétera de iniciativas, como ejemplo, el Programa el CSIC en la Escuela.

 

El CSIC fomenta la comprensión y participación ciudadana en el progreso científico como fenómeno social, con el afán de incentivar las vocaciones científicas en los colectivos más jóvenes, mostrar la importancia de la ciencia en el desarrollo social y aumentar la visibilidad de la institución. De esta forma, cumple con su compromiso con la sociedad y se consolida como uno de los referentes nacionales en cultura científica. Como ejemplo, en 2017 el CSIC participó en la realización de 12.762 actividades de divulgación que contaron con la asistencia y participación de más de 1.600.000 personas presencialmente.

 

 

Sinceramente, no creo que a los españoles se nos dé mejor ni peor que a otros europeos la física, la química o las matemáticas; yo diría que incluso, si hay que decantarse, se nos da mejor. De hecho, nuestros jóvenes investigadores y nuestros ingenieros gozan de un gran prestigio en Europa.

 

Entiendo que la capacidad o aptitud para unas materias determinadas del currículo no se distribuyen por áreas geográficas concretas, no sé si hay alguna influencia social en el gusto por la física, la química o las matemáticas. Es cierto que las mujeres no están optando tanto como los varones por carreras STEM, pero esto no es un déficit únicamente español. En España, el 55% de los alumnos de grado son mujeres, en torno al 25% de los alumnos de ingeniería y arquitectura son chicas, mientras que en ciencias sociales y jurídicas rondan el 59%, en artes y humanidades el 60% y en ciencias de la salud el 70%. En los últimos años, el porcentaje de mujeres en ingeniería y arquitectura, y en el resto de las ramas, ha sufrido pocas variaciones. A pesar de que las carreras STEM son las más demandadas por las empresas, las mujeres siguen decantándose más por carreras de sociales y jurídicas o arte y humanidades. Es una preocupación mundial que en España está cambiando muy lentamente. El CSIC está trabajando activamente en este campo y, personalmente, conozco y he participado en numerosas acciones encaminadas a sensibilizar a las jóvenes hacia la igualdad entre géneros en el estudio de estas materias.

 

Parece que el denominado techo de cristal de la mujer en la Ciencia se va difuminando. Su nombramiento como primera presidenta del Consejo en sus 78 años de historia, así lo confirma. “Si nuestras científicas son competitivas, el  por qué hay  tan pocas son de esas preguntas a las que espero dar respuesta y poder corregirlas”, ha comentado recientemente. ¿Qué medidas propone para romper definitivamente esta situación?

La brecha de género no es únicamente un problema en el ámbito científico, ni siquiera un problema de nuestro país. Es un problema global que es necesario cambiar. Se han derribado muchas barreras, pero queda mucho por hacer y es cuestión de todos y todas. 

 

Es cierto que las mujeres tenemos dificultades para acceder a puestos de dirección y responsabilidad. Las causas son variadas, entre ellas están las culturales y educativas. Es misión de todos, no únicamente de las mujeres, cambiar esta realidad que deja relegado a un segundo plano al 50% de la población. Entiendo que esto es una gran pérdida para el desarrollo económico y social que debemos superar.

 

Progresivamente esta brecha se está reduciendo. Hace ya años que se está trabajando en este tema de forma persistente y comienzan a verse ciertos frutos. Creo que este año ha sido especialmente activo. Como ya he dicho antes, en el CSIC se están llevando a cabo numerosas actuaciones de concienciación y divulgación dentro del ámbito científico y en colaboración con el educativo. Además, se están promoviendo actuaciones de cara a la sociedad para eliminar estereotipos y falsas ideas. 

 

Entre otras muchas actuaciones, este año debe destacarse que el CSIC ha llevado a cabo una campaña de divulgación “Ellas son CSIC” y se ha creado el “Distintivo de Igualdad”, promovido por la Comisión Mujeres y Ciencia, para reconocer a aquellos institutos, centros y unidades del organismo con una acreditación de igualdad de género, un galardón que pretende convertirse en un compromiso explícito en materia de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en sus condiciones de trabajo.


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