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PGE 2018: se estrecha el cuello de botella para la Ciencia

La COSCE ha hecho público un avance del análisis del Proyecto de Presupuestos  Generales del Estado (PGE) para 2018 presentado por el Gobierno. Y, efectivamente, mientras que los datos muestran que los recursos destinados a la promoción de la actividad científica han crecido respecto de 2017 (un 6,8%) contando la inflación prevista, sigue sin corregir los déficit generados en los últimos años en el capítulo de inversión en recursos humanos y su formación.  Sin embargo, más preocupantes resultan las cifras provisionales disponibles sobre la ejecución del presupuesto de 2017, según la Confederación, que solo ha sido del 29,7% de los recursos intervenidos por la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE). En total, 3.259 millones de euros. 

  • Ismael Gaona Pérez

Dinero sin ejecutar y lastres históricos sin reparar como son la formación y la falta de inversión en recursos humanos. Un binomio letal para la Ciencia en nuestro país. Este podría ser el gran titular que ilustra un trabajo de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) —elaborado por José Molero (Universidad Complutense de Madrid) y José de Nó— tras el análisis minucioso al Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018, en el que se desgranan los recursos destinados a la Ciencia en España para este mismo año. 

 

En este informe de urgencia publicado días después de que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentara casi de perfil las partidas de gastos e inversión para la I+D, la COSCE vuelve a insistir en un detalle que no escapa a la masa investigadora: pese a un aumento de los fondos para la Ciencia —se incrementa en 542,57 millones de euro, lo que representa un 8,33 % más respecto a 2017, un 6,8% si se descuenta la inflación— hay aspectos como los OPI y la formación de personal que necesitan abordarse de forma mucho más intensa. El mismo reclamo que en 2017. “El envejecimiento de plantillas y la estrechez de recursos en los primeros junto con la falta de inversión en recursos humanos y su formación están llevando al Sistema de Ciencia a un debilitamiento del que será difícil recuperarlo”, subraya el documento. Para sus autores “la situación sigue siendo extraordinariamente preocupante por la hipoteca de futuro que supone tanto para el sistema de ciencia como para el desarrollo económico del país”.

 

POR PARTIDAS 

Así, el trabajo puntea en líneas generales cómo el Gobierno va a invertir estos fondos. Por ejemplo, cabe destacar el incremento previsto para uso civil, de 325,61 millones de euros (un 5,38 %), y el aumento de las partidas destinadas a Defensa, de 216,96 millones (un 46,99 %). “Una parte importante de este aumento en Defensa se corresponde con fondos financieros que aumentan en, prácticamente, la misma cantidad en que se redujeron en el ejercicio pasado”, considera la COSCE. 

 

El incremento de los presupuestos se produce tanto en los fondos no financieros (subvenciones) como en los financieros (créditos) y en porcentajes muy similares: 8,68% los no financieros y 8,10% en los financieros. En el conjunto de los capítulos, los financieros reciben el 58,23% de los nuevos recursos (315,93 M€) y los no financieros un 41,77% (226,65 M€). En tasas de crecimiento los no financieros aumentan algo  más que la media, el 8,68%, pero no hay un aumento significativo del peso de los recursos no financieros frente a los financieros, cuya relación sigue estando alrededor del 40/60.

 

 

Esta proporción es clave, ya que las partidas destinadas a subvenciones en I+D son las que se ejecutan de forma mayoritaria, algo que no sucede con los préstamos para este mismo capítulo, que no pueden ser aprovechados por universidades y organismos públicos. De hecho, según las cantidades que baraja el Gobierno, se gastan el 98% de las subvenciones para I+D+i, mientras que solo sucede lo mismo con el 10% de los recursos financieros.

 

Por su parte, la Agencia Estatal de Investigación —que gestiona los fondos destinados a los contratos del programa de Formación del Personal Investigador (FPI), destinados a científicos que realicen el doctorado— aumenta su presupuesto en algo más de 30 millones de euros, de los que unos 23,75 millones son para transferencias de capital, que cubren las actividades del antiguo Fondo Nacional de Investigación. Los recursos para FPU Formación del profesorado universitario (FPU) aumentan solamente en 175.000 euros.

 

En lo que respecta a los Organismos Públicos de Investigación (OPI), tienen un importante incremento el Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial (INTA). Mientras que sube un poco Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) y el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC). Sin embargo, se observan reducciones en el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), que ya tuvo un importante descenso en 2017, el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y el Instituto de Estudios Fiscales (IEF).

 

UNA NOTA PRELIMINAR PARA LA REFLEXIÓN 

El análisis de la COSCE incluye un apartado que no ha pasado desapercibido. Y es que según la información provisional de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) sobre la ejecución presupuestaria publicada a finales de marzo de 2018, la ejecución total de los fondos de la PG46 que ella interviene solo ha sido del 29,7%, siendo los remanentes casi en su totalidad fondos financieros (cerca de 3.200 millones de euros, que representan un 97,75%). Como en años anteriores, no incluyen en sus datos intervenidos de Polí- tica de Investigación, Desarrollo e Innovación los correspondientes a los OPI, y tampoco incluyen 605 millones de euros correspondientes al presupuesto de la Agencia Estatal de Investigación. “Con estas salvedades, presentan un porcentaje de ejecución del 29,7%, lo que supone la no ejecución de 3.259 millones de euros. Un primer análisis deja ver que de esos recursos no ejecutados al menos 3.186 millones, un 97,75%, corresponden a recursos financieros”, subraya el documento. 

 


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