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Manuel Jesús López Pérez (1946-2018)

UN BUEN PROFESOR, GESTOR Y PERSONA

  • Carlos Gómez-Moreno Calera

  • Universidad de Zaragoza

Se ha ido un hombre bueno que ha realizado una labor muy relevante para la Universidad de Zaragoza, en la SEBBM y un modelo de persona coherente y comprometida con los aspectos humanos de las personas que le han rodeado.

 

Su labor como catedrático de Bioquímica en la Universidad de Zaragoza ha dejado huella en diferentes ámbitos, todos ellos determinantes de lo que debe ser una moderna universidad. Transformó la enseñanza de esta disciplina básica en una Facultad fuertemente profesionalizada al reformar los programas de las asignatura a su cargo e implantando unas prácticas modernas y útiles para el aprendizaje de la Bioquímica. Su amplia visión de la Ciencia, su concepción humanística de la vida y su gran capacidad oratoria hacían que sus clases fueran cálidas, divertidas y útiles para llegar al conocimiento. Contribuyó a la creación de un grupo muy activo en el área de la Biogénesis y Patología Mitocondrial contando con los profesores que venían desarrollando la docencia así como el recién incorporado Julio Montoya, que se trasladó a Zaragoza acompañando a Manolo. También tuvo un papel decisivo en la implantación del Grado de Biotecnología, el más demandado, junto con Medicina, en nuestra universidad.

 

Ayudó a la Universidad de Zaragoza a modernizarse cuando fue nombrado Director General de Universidad en el Gobierno de Aragón con la creación de los primeros institutos universitarios como fueron el de Nanociencia y el de Investigación en Ingeniería. Fue suya la decisión implantar el sistema de becas-contrato en Aragón, un modelo  que luego se extendió en toda España. También contribuyó a la consolidación de las ayudas que el Gobierno de Aragón implantó para apoyar a los grupos investigadores de la comunidad. 

 

Pero quizá el papel más difícil en su defensa de la Universidad de Zaragoza fue durante los dos períodos consecutivos en los que fue Rector de la Universidad (del 2008 al 2016) que coincidieron con los duros años de la crisis económica sufrida en España y que propició que los recursos económicos destinados a la Universidad disminuyeran de manera muy drástica. Manuel López fue un valedor muy combativo y comprometido en conseguir la financiación necesaria para el funcionamiento de la universidad. En estas situaciones complejas en las que llegar a acuerdos era muy difícil es donde se ponía de manifiesto la grandeza de su carácter porque aunaba la defensa de sus decisiones con un carácter conciliador y amable, lo que facilitaba llegar a acuerdos. Luchó también en la defensa de la universidad española haciéndola más asequible a los estudiantes durante la época que fue presidente de la Conferencia de Rectores de universidades (CRUE) de 2013 al 2015. 

 

Manuel López fue muy activo en la SEBBM participando en la organización del Congreso Nacional de 1986. También fue el impulsor de la creación del Grupo de la enseñanza de la Bioquímica en la SEBBM. Y, además, ahondando en esa faceta de mejorar los aspectos docentes de nuestra profesión de profesores, se hizo cargo de la Sección de Enseñanza de nuestra Revista.

 

Es aún más relevante el gran papel que Manolo ha realizado en los aspectos docentes y de gestión si tenemos en cuenta el enorme impedimento que supuso su limitada capacidad visual. El seguimiento de clases y conferencias, la preparación de presentaciones, el estudio de documentos, ha sido siempre una tarea mucho más difícil para él. Los discursos que, como rector, tuvo que pronunciar, en los que debía nombrar a muchas personas y datos, los llevaba en la cabeza por no poderlos leer de sus notas. Su preparación le suponía un enorme esfuerzo. Pero como ha desarrollado esa cualidad durante toda su vida, llegó a ser verdaderamente brillante al plantear cualquier problema de una forma global, lo que le permitía alcanzar propuestas muy equilibradas y razonables. 

 

Hemos perdido a un gran hombre para el departamento de Bioquímica, para la Universidad y un modelo de humanidad en el trato de las personas, ya sean compañeros de trabajo, familia, o amigos. Siempre lo recordaremos y nos alegraremos de haber podido aprender de él y considerarlo como referente en nuestras vidas. 


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