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Montserrat Vendrell. Alta Life Sciences.

Montserrat Vendrell (Barcelona, 1964), socia del fondo de capital riesgo Alta Life Sciences ha sido, entre otros, directora de Biocat, del Parque Científico de Barcelona y del Barcelona Institute of Science and Technology. Doctorada en Biología por la Universidad de Barcelona, cuenta con un Máster en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) y un programa de Dirección General por el IESE (Barcelona). “Con Alta Life Sciences he cerrado un círculo en mi vida profesional”, subraya 

  • Ismael Gaona Pérez

Lo suyo es vocación, devoción, oportunidad… 

Tenía claro desde muy pequeña que me quería dedicar al mundo de la ciencia (su padre era médico y su madre farmacéutica), pero el tema del dolor “me echaba hacia atrás”. Luego, mostré interés por la investigación, quería hacer algo relacionado con este campo y, aunque tenía mis  dudas seguí lo que se llama la ruta canónica: salir fuera del país a realizar el posdoctorado, etcétera. Efectivamente, lo hice. Pasé dos años en Estados Unidos en el Instituto de Biología Molecular de Hoffmann-La Roche en New Jersey (EEUU). Solicité una beca europea (Human Frontiers) y me aceptaron en el laboratorio. Pasé un tiempo donde conocí a mucha gente pero, ante todo, me empapé de su filosofía: la gente que triunfaba tenía un interés en la vida, trabajaba festivos, a cualquier hora.  Pero yo tenía otras inquietudes. Era un periodo muy limitado en el tiempo y lo aproveché.

 

¿Cómo fue el retorno a casa? 

Me lo pasé muy bien. Intenté poner en práctica todo lo que había aprendido en Estados Unidos y volví al laboratorio de donde salí (CSIC). No sé si fue un error o un acierto, porque cuando llegué no se había movido nada. ¡Todo estaba igual! (sonríe).  Y me pregunté si realmente era lo que yo quería hacer.  Entonces, hice el máster de comunicación científica de la Universidad Pompeu Fabra y todo este nuevo escenario me abrió los ojos para darme cuenta de una cosa: que fuera del laboratorio había opciones para personas con mis inquietudes.

 

Hasta que llegó a su vida el Parque Científico de Barcelona en 1997 

Me llamaron 15 días antes de que se constituyese. Y me dio en la nariz que aquello estaba a ser llamado a hacer grandes cosas, como así fue. Estaba decidida a hacer grandes cambios en mi vida porque vi un mundo que no comprendía. En sus orígenes éramos cuatro personas y yo empecé haciendo las notas de prensa… imagina. Siempre he apostado por los nuevos proyectos, y el Parque lo era. Fue un momento importante para dar a conocer un sector emergente, para hablar de biotecnología fuera de Cataluña y España. Permanecí en el Parque, acabando como subdirectora general, durante 10 años, hasta el 2007, que fue cuando me fui a Biocat de directora general.

 

En qué ha contribuido su paso por el Parque Científico de Barcelona a su carrera profesional, a lo que es ahora.

A modo de balance ha sido un espacio de aprendizaje espectacular. Salía de un laboratorio, que era un ambiente muy cerrado, endogámico, sin saber nada de gestión o recursos humanos, con un Máster de Comunicación Científica, hacia un nuevo lugar, con un equipo de personas con muchas ganas de hacer cosas en un sistema de I+D —a finales de los 90… donde todo era posible, donde podíamos crecer. Fuimos pioneros en España, el primer parque que nacía al amparo de la Universidad y fuimos viendo y aprendiendo de otras experiencias porque nadie nos enseñaba en un escenario bastante complicado: diseñábamos proyectos contando con fondos públicos con una mentalidad privada.

 

Parece ser que esta es una de las verdades no resueltas de la Ciencia en España. ¿Cree que el futuro de nuestro sistema de I+D debería tomar como referencia este escenario que acaba de apuntar?

A mi entender, la gestión de la ciencia debe contar con mentalidad de empresa: estrategia, eficiencia, rendimiento de cuentas, indicadores de éxito y objetivos, evaluación por competencias, etcétera.

 

Haga una descripción del estado de salud actual del sector Biotech en España. 

El sector ha pasado de cero a cien en los últimos 15 años. Entonces había alguna empresa pionera, pero poco más. Se podían contar con los dedos de la mano. Y hoy todas las que se han ido creando han atraído inversión y riqueza a España y Cataluña. El sector ha sufrido un boom espectacular. Y en este sentido, he tenido el privilegio de estar en primera fila presenciando todos estos cambios. Tanto en el Parque Científico de Barcelona como en Biocat.  Cuando empezamos en 2007 (hasta 2015) tuvimos la conciencia de pertenecer todos a un mismo ecosistema, de un sentimiento de pertenencia. Todos quisimos poner el sector de las Biotech donde se merecía.

 

Y hace dos años saltó hacia un nuevo escenario…

No lo planifiqué (sonríe). Y en este sentido, tomo como referencia la frase de Steve Jobs: “No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro”. Siento pasión por las cosas que hago y ahora me veo bien en Alta Life Sciences . Sigo aprendiendo y sobre todo poniendo en páctica toda mi experiencia, crear algo de cero, empezar de nuevo… Tenía claro que mi etapa en Biocat había acabado porque sentía que habría alguien que podría aportar más, y llega un momento en el que tienes que valorar dónde el peso de la intuición puede más. Curiosamente fue en mi última etapa en Biocat cuando conocí a Guy Nohra, uno de las personas más influyentes e importantes en el campo de las inversiones en el sector de las Ciencias de la Vida. Y aquí comenzó todo.

 

¿Cómo fue ese encuentro? 

Guy Nohra quería invertir fuera de Estados Unidos, hacer algo con impacto en Europa. Vio que en Barcelona podría hacer mucho y nos pusimos en contacto. Me dijo que estaba analizando la posibilidad de crear un fondo en Cataluña y en ese mismo instante “aluciné”. Nunca pensé que Guy Nohra podría fijarse en Barcelona, pero sí. Le convencí. Le dije que era un sitio increíble y estuvimos durante tres años discutiendo el proyecto. Entonces fue cuando me propuso unirme al nuevo equipo. Ahora somos cuatro socios y él es uno de los empresarios más importantes del sector —fundador de la empresa capital riesgo Alta Partners— respaldando económicamente a más de 160 empresa biotech en el mundo… En el fondo Guy Nohra tenía un interés personal de hacer cambios, pero cambios con impacto. Barcelona le recuerda al San Diego (California) de hace 20 años: hay excelentes centros de investigación, muchos emprendedores, oportunidades económicas (menos costes) y una ciudad donde el talento existe a muchos niveles.

 

 

¿Cómo fueron los comienzos de Alta Life Sciences? 

Con mucha excitación y muchos cambios. De llevar equipos de 100 personas a ser cuatro socios… Aquí me siento que puedo ayudar de forma distinta, de ser más eficaz para el sistema acompañando a los emprendedores, tomando decisiones y generando confianza. A título personal no lo considero una subida de peldaños. Es cerrar un círculo. 

 

Ese respaldo del que habla ha servido para que spin-off puedan poner en marcha sus proyectos, como Peptomyc (Institut Oncològic de la Vall d’Hebron) que desarrolla una terapia para combatir todo tipo de cánceres. ¿En qué otras empresas y sectores ha confiado Alta Life Sciences?

A fecha de hoy hemos hecho dos inversiones más: Bionure, spin-off del Hospital Clínico de Barcelona, desarrollando un fármaco contra enfermedades neuroinflamatorias como la esclerosis múltiple o Mediktor, una empresa de salud digital de apoyo a la toma de decisiones médicas en pacientes y médicos.

 

Por último, una mujer entre tres socios… ¿El género masculino sigue ganando en ciencia?

Existe el techo de cristal cuando miras indicadores sobre la cuota de consejeros delegados en empresas y no hablamos de consejos de administración, de catedráticos… nos daría para mucho. Hay una percepción de las propias mujeres sobre su rol debido a una cuestión cultural y social y el entorno no nos facilita la tarea. Precisamente, y siendo consciente de esta situación, me gustaría comentar que un grupo de mujeres directivas hemos creado la asociación “Ejecutivas y Consejeras”, donde hay mujeres de todos los ámbitos laborales, no solamente del campo de la investigación, y compartimos experiencias, mentorizamos a jóvenes emprendedoras y damos visibilidad a este gran colectivo de talento.

 


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