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Hacia una educación para el siglo XXI. Crónica de la reunión del Grupo de Enseñanza de la Bioquímica, 41er Congreso de la SEBBM

Si queremos que nuestros estudiantes alcancen sus objetivos formativos, la universidad de emplear una variedad más amplia de métodos educativos de lo que viene ofreciendo hasta ahora.

  • Néstor V. Torres Darias

  • Departamento de Bioquímica, Microbiología, Biología Celular y Genética. Universidad de La Laguna. Coordinador del Grupo de Enseñanza de la Bioquímica, SEBBM

  • Ángel Herráez

  • Bioquímica y Biología Molecular. Departamento de Biología de Sistemas, Universidad de Alcalá

En España hay aproximadamente 1.300.000 estudiantes universitarios. Se trata de un colectivo muy diverso tanto por razones de edad como de riqueza u origen familiar; diversidad que se traduce en diferencias de sus expectativas respecto a lo que la universidad puede aportar a cada uno de ellos. Si queremos que nuestros estudiantes alcancen sus objetivos formativos, la universidad debe emplear una variedad más amplia de métodos educativos de lo que viene ofreciendo hasta ahora. De la misma manera que hoy se habla de medicina personalizada o de precisión, poniendo el énfasis así en el carácter único de cada paciente como la vía natural para una atención sanitaria de mayor calidad, la atención a las diferencias entre nuestro alumnado también debería estar presente en nuestra actividad docente habitual.

 

¿Cómo deberían ser la enseñanza y los métodos de aprendizaje en la universidad española de hoy para que esté a la altura de lo que este colectivo, extenso y diverso, demanda? Si lo que justifica la existencia de la universidad es el imperativo de formación que esta debe proporcionar a las nuevas generaciones, ¿no deberíamos situar la calidad de la formación en el centro de nuestras preocupaciones?

 

Conscientes de que la naturaleza y los contenidos de la formación universitaria que demanda la sociedad deben ser, en muchos aspectos, cualitativa y cuantitativamente diferentes de lo que se ha venido practicando hasta ahora, el Grupo de Enseñanza de la Bioquímica de la SEBBM (que pasará a llamarse Grupo de Educación) dedicó su reunión anual de este año, celebrada el 10 de septiembre pasado en el marco del congreso de la SEBBM celebrado en Santander, a propiciar una reflexión informada sobre esta cuestión. En la misma se hizo un recorrido por una selección de experiencias y metodologías docentes que, si bien tienen ya un largo recorrido en otros sistemas educativos, distan mucho de ser bien conocidas y suficientemente aplicadas en nuestras universidades. Tuvimos ocasión de conocer de primera mano experiencias de innovación educativa que proponen otras formas de enseñar biociencias y constatar que, si bien el cambio de paradigma educativo es posible, la implantación del mismo no está exenta de dificultades. Dificultades que tienen su origen, en no poca medida, en la vigente estructura organizativa y de gobernanza de nuestras universidades y el déficit de liderazgo institucional para el necesario cambio docente. 

 

A la reunión asistió un nutrido grupo de colegas, profesoras y profesores de universidades de nuestro país, motivados por su compromiso con la mejora de la enseñanza de las biociencias en las universidades españolas.

 

 

La primera intervención, a modo de ponencia marco, titulada Cómo enseñar (ciencia) en el siglo XXI corrió a cargo de Néstor Torres, del Departamento de Bioquímica de la Universidad de la Laguna. En su presentación expuso la necesidad de movernos desde el actual modelo educativo, centrado en el profesor y en la clase magistral, a otro en el que el estudiante sea el protagonista y en el que tenga más peso el trabajo personal y colaborativo, basado en la movilización de conceptos y la resolución de problemas, frente a la mera trasmisión de información y la memorización de datos. Un modelo basado en lo que las neurociencias nos informan sobre cómo funciona nuestro cerebro cuando aprendemos y sobre los mecanismos más eficaces para construir el conocimiento; un planteamiento educativo integral, que alude a todas las dimensiones del proceso educativo. Junto a la ya comentada atención a la diversidad individual, debe contemplarse el hecho de que nuestro cerebro y capacidades cambian en cada uno en función de la edad. Aquí la evaluación debe mutar desde la actual concepción, esencialmente binaria (bien/mal) y como objetivo en sí misma a ser entendida como un medio al servicio de la formación (evaluación formativa) que explote el potencial de aprendizaje inherente al error. Una educación que, al mismo tiempo, no debe estar desprovista de valores, de los buenos valores de la ciencia (respeto, responsabilidad, reconocimiento del valor supremo de la evidencia, comprensión de las diferentes perspectivas de los otros).  Una forma de enseñar en consonancia con las expectativas y necesidades de nuestros estudiantes que, no lo olvidemos, deberán afrontar un futuro lleno de incertidumbres y que se dedicarán a distintos trabajos a lo largo de su vida, muchos de los cuales ni siquiera existen hoy. En fin, se trata de enseñar a aprender desde el momento que la preocupación por la formación es algo que nos acompañará a lo largo de toda la vida. La evolución hacia este nuevo modelo sólo será posible en la medida que seamos capaces de incorporar, de manera permanente, la tensión por la innovación en nuestra práctica docente y asumir los riesgos que ello comporta. 

 

A continuación intervino Ángel Luis García Ponce (del Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales; Universidad de Málaga). El profesor García mostró los resultados de una investigación basada en el diseño para la preparación de recursos educativos en la enseñanza de la bioquímica a nivel universitario. Esta metodología, si bien tiene ya cierto recorrido en la enseñanza secundaria, apenas tiene tradición en la docencia de las biociencias en el nivel universitario. Ilustró la aplicación de esta estrategia con el caso de una práctica de laboratorio frecuente en los cursos de bioquímica, como es la determinación de la concentración de glucosa en bebidas azucaradas. Una experiencia que constituye un excelente ejemplo de colaboración entre expertos en didáctica de las ciencias experimentales y profesores de bioquímica. El objetivo es que la práctica sea una experiencia plenamente formativa, más allá del seguimiento de una receta que debe conducir a resultados predeterminados, por la vía de fomentar el pensamiento crítico y relacionarla estrechamente con los objetivos de aprendizaje y los contenidos del programa en contextos reales. El proceso seguido (Rinaudo y Donolo; 2010) implica la realización ex ante de un cuestionario diseñado para detectar hasta qué punto se poseen los conocimientos necesarios y, a partir de ahí, la puesta a disposición del alumnado de los recursos necesarios para la correcta comprensión de los procesos implicados en la práctica. La realización de la práctica implica actividades de evaluación en dos momentos, mediante la realización de un informe y de un examen; evaluaciones en las que se mide la adquisición de conocimientos conceptuales y procedimentales. 

 

 

A continuación intervino Francisco J. Alonso Carrión, del Departamento de Biología Molecular y Bioquímica de la Universidad de Málaga, que expuso su experiencia y reflexiones sobre el aprendizaje colaborativo y la modalidad de clase invertida en la enseñanza de la bioquímica. Inició su exposición explicando que fue la insatisfacción detectada entre el alumnado de bioquímica lo que en su momento motivó un cambio en los métodos de enseñanza, desarrollados en el marco de un proyecto de innovación educativa realizado con colegas de su departamento y del área de la didáctica de las ciencias experimentales. El cambio de modelo formativo, manifestó, exige del profesor asumir retos profesionales y tomar decisiones “valientes”. Como, por ejemplo, renunciar a “dar todo el programa” para, en su lugar, seleccionar los temas conceptualmente relevantes y ser capaz de presentarlos de manera que motiven al alumnado. En su caso centró el desarrollo del programa en el papel y significado del acetil-CoA como encrucijada metabólica, la homeostasis de la glucosa durante el ayuno, el metabolismo del colesterol en salud y enfermedad o las membranas transductoras de energía y la producción de energía metabólica. Implementar una docencia participativa requiere del profesorado la realización de nuevas tareas, tales como organizar los grupos (adecuados en tamaño y composición); informar al alumnado sobre lo que se va a hacer y por qué; presentar las modalidades de evaluación (individual y grupal) en la que el propio alumnado participa (autoevaluación y coevaluación). Pero sobre todo tener claro el rol del profesorado como orientador y guía. Desde su experiencia, el Dr. Alonso nos invitó a repensar la práctica docente. En este sentido insistió en la necesidad de revisar el uso de “la lección magistral”, que debe compatibilizarse con metodologías que favorezcan la actividad y el trabajo autónomo de los estudiantes y sobre la importancia de mejorar nuestra formación como docentes, formación que debe reflejarse en nuestra práctica. La investigación sobre los múltiples aspectos que afectan a nuestra docencia debería ocuparnos y preocuparnos, al menos tanto como lo hacemos cuando se trata de la actividad investigadora. En su opinión ningún cambio será posible sin el diálogo y la cooperación entre el profesorado, y si no se cuenta con el liderazgo y respaldo de la institución universitaria. Concluyó con una cita de Séneca con la que estamos seguros que muchos nos sentimos identificados: “No nos atrevemos a los cambios porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a llevarlos a cabo”.

 

En la siguiente ponencia Begoña Ruiz-Larrea, del Departamento de Fisiología de la Universidad del País Vasco, describió su experiencia con cuestionarios diseñados para facilitar el aprendizaje colaborativo en seminarios. Lo ejemplificó con la fosforilación oxidativa, desarrollada en una actividad semipresencial cuya calificación suponía un 5% en la calificación final de la asignatura. Intencionadamente se deja el concepto de desacoplante fuera de la explicación, para utilizarlo más tarde como objeto de estudio en la sesión presencial. Antes de acudir al aula se proporciona al alumnado una serie de preguntas que estos deben responder, pensadas para que les sirvan de orientación para su trabajo autónomo. En la sesión presencial, de dos horas de duración, el alumnado, organizado en grupos pequeños, trabaja en la elaboración de un informe escrito, estructurado a partir de una serie de cuestiones que deben responder. Finalmente, se procede a la corrección y discusión conjunta. Las cuestiones son del tipo de respuestas cerradas y de respuestas abiertas. Mientras que las primeras sirven para centrar los conceptos y objetivos formativos, las segundas, al dar mayor libertad en el desarrollo de razonamientos, permiten relacionar conceptos e integrar información diversa.

 

A continuación, Emma Muñoz Sáez, del Departamento de Ciencias Biomédicas Básicas de la Universidad Europea de Madrid, presentó una actividad formativa consistente en la participación de los estudiantes, a todos los niveles (ponentes y organizadores), en un congreso de estudiantes (con un peso del 14% del total de la calificación de la asignatura). La temática del congreso giró en torno a temas de salud que aluden a los contenidos de bioquímica y genética y a estudiantes de medicina y biotecnología. Como temas de trabajo se propusieron 23 enfermedades poco frecuentes y sus correspondientes casos clínicos. En estos las cuestiones a resolver estaban referidas al diagnóstico, mientras que con las enfermedades se buscaba una aplicación técnica. Los estudiantes de las dos titulaciones, organizados en 70 equipos de 5 personas, firmaron un contrato de consentimiento informado, con el fin de que los profesores pudieran utilizar y difundir los resultados obtenidos. Los estudiantes desarrollaron las actividades propias de la participación y la organización de un congreso: asistencia a conferencias plenarias; formación de equipos de gestión de las tareas del congreso y para la preparación de los temas, realizada ésta en estrecha colaboración con el profesorado; elaboración de los calendarios de entrega de los resúmenes y del póster; exposición de los trabajos de cada grupo y evaluación por pares de los mismos y la redacción del libro de resúmenes. Las opiniones recabadas señalan que se valoró especialmente bien la participación del alumnado de dos titulaciones y lo enriquecedor que resultó el intercambio de puntos de vista entre unos y otros.

 

En el debate que siguió a la presentación de las ponencias se hizo evidente el consenso de los asistentes en relación con la necesidad de realizar cambios profundos en nuestra concepción de la enseñanza y sobre las dificultades existentes para que estos cambios sean posibles; dificultades que se localizan a nivel local (departamentos), institucional (la universidad) y general (nacional). Se propuso también la creación de un grupo de trabajo y de una red, que propicie y facilite la colaboración a nivel nacional entre quienes estén interesados en trabajar para que este cambio sea posible por la vía del intercambio de experiencias y la organización de encuentros de intercambio y formación. 

 

Desde el Grupo de Educación de la SEBBM nos comprometemos a impulsar este movimiento. Un primer paso en este sentido será la celebración del taller Implementación de métodos participativos para la enseñanza y el aprendizaje de las biociencias, que se celebrará los días 17 y 18 de enero en la Universidad de Alcalá y al que desde aquí les invitamos a participar (la información se hará llegar próximamente a los miembros del Grupo y a través de su sede web). Esperamos que este sirva para impulsar la colaboración entre todos en la tarea de poner la preocupación por la calidad de la enseñanza en el centro de nuestra atención como profesores universitarios.

 

REFERENCIAS

Rinaudo MC, Donolo D, 2010. Estudios de diseño. Una perspectiva prometedora en la investigación educativa. Revista de Educación a Distancia 22. http://www.um.es/ead/red/22.

Porlán R, et al. 2017. Enseñanza universitaria: cómo mejorarla. Ediciones Morata. 204 pp. ISBN 978-84-7112-851-5.

El programa de la sesión en el congreso y los resúmenes de las ponencias están disponibles en http://sebbm-docencia.wikidot.com/ congresos:2018.

Sede web del Grupo de Enseñanza de la Bioquímica de la SEBBM: http://sebbm-docencia.wikidot.com/

 


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