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Jornada “El papel de las Agencias Nacionales de Investigación en el siglo XXI” organizada por COSCE

El pasado 16 de octubre, la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) organizó en colaboración con la Fundación Bancaria “La Caixa” una jornada dedicada a analizar los modelos de gestión de varias de las agencias nacionales de investigación de referencia internacional: la European Research Council (ERC), la Agence Nationale de la Recherche (ANR) y la National Science Foundation (NSF). 

  • Alejandra Galindo

La jornada reunió en CaixaForum Madrid a expertos en políticas científicas, gestores científicos en universidades y centros de investigación, científicos, representantes de empresas con base científica y tecnológica, y comunicadores y divulgadores científicos, con el fin de conocer en detalle la misión, estructura y funcionamiento de las organizaciones de referencia internacionales, comparar distintos modelos de gestión, analizar en qué medida las características de las instituciones tienen un impacto positivo en el rendimiento y en los resultados de los científicos y de los organismos de investigación, y debatir el compromiso, implicación y participación de estos organismos en el diseño e implementación de políticas estatales para promover la actividad científica y tecnológica. 

 

El objetivo último de la Jornada era contrastar los modelos de gestión de estas agencias de referencia con el de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), un organismo creado en 2016 para el fomento y la financiación de las actividades de I+D+i en España, cuyo análisis y seguimiento ha sido uno de los puntos críticos abordados en todos los Informes anuales (2016, 2017 y 2018) del proyecto DECIDES, una iniciativa impulsada por COSCE y Fundación “La Caixa” para el seguimiento y análisis del cumplimiento por parte del Gobierno de los compromisos adquiridos en Ciencia, y para propiciar la refundación del sistema científico en España tomando como base las ideas e iniciativas del propio colectivo científico.

 

La inauguración de la Jornada corrió a cargo de Nazario Martín, presidente de COSCE, y Ángel Font, director corporativo de Investigación y Estrategia de Fundación Bancaria ‘la Caixa’, y contó con la intervención del ministro de Ciencia, Educación y Universidades, Pedro Duque, quien se mostró optimista con el futuro de la AEI, y se refirió a 2019 como al “año de consolidación de la Agencia”. En parte, por contar por fin con un presupuesto propio tras la aprobación de los PGE de Junio de 2017, lo que confiere a la Agencia una mayor autonomía respecto al Ministerio, pero sobre todo por la elección inminente de una figura de “reconocido prestigio en el ámbito científico” para dirigirla, el traslado a una nueva sede, y la inversión en más recursos y personal. Otra de las prioridades del Gobierno, recalcó el ministro en su intervención, será aumentar el presupuesto destinado a la Agencia: “gran parte del incremento acordado para la I+D+i en los Presupuestos Generales del Estado de 2019 (de un 6,7%) va a ir a parar a ella”.

 

Quien fuera en su día el primer presidente de la ERC, el Dr. Andreu Mas-Colell, comentó, no sin cierta ironía, que “no hay que ser pesimista; la AEI nace en el momento oportuno, porque las cosas sólo pueden ir a mejor, y los fondos públicos están condenados a aumentar”. Con respecto al modelo de gestión de la ERC, Mas-Colell afirmó que ésta “ofrece lecciones útiles, pero no es exactamente replicable en España”, tanto por su ámbito de cobertura como por su modelo institucional, al amparo del programa marco europeo H2020 . Aun así, apostó por trasladar a la AEI la estructura bicéfala de la ERC, con un Comité Científico, que planifica y desarrolla las políticas y estrategias de acción, y una Agencia Ejecutiva, encargada de implementar estas políticas, y gestionar los aspectos financieros y administrativos que se derivan de ellas. “La AEI cuenta también con un Comité Científico, pero tiene menos peso que el de la ERC, es explícitamente asesor y no tiene competencias estructurales”, subrayaba el Dr. Mas-Colell en su ponencia. “Una de las razones por las que el Comité Científico se impuso en la ERC es por contar con presidentes muy activos. Por ello, conviene que la AEI cuente con una figura de relevancia científica a tiempo completo en la dirección, un científico que inspire la confianza de la comunidad investigadora, y sepa estar al frente de un Comité Científico capaz de jugar un papel importante en el desarrollo de programas propios, que no vengan dados por el Ministerio”. Otra de las particularidades de la ERC en las que ahondó Mas-Colell es que en sus inicios vino acompañada de una potente inyección de “dinero nuevo”, lo que sería muy recomendable también en el caso de la AEI.

 

 

Por su parte, los Dres. David Krasa (ERC), Nakita Vodjani (ANR) y Rebecca Keiser (NSF) pusieron el foco en la necesidad de crear programas y estrategias de desarrollo de políticas científicas capaces de asegurar una cierta continuidad en el tiempo, que no se vean afectados por posibles cambios en los Gobiernos. El modelo de gestión  de una agencia ha de ser lo suficientemente sencillo como para poder ir haciendo ajustes y cambios mínimos para adaptarse a nuevos marcos coyunturales, y también ha de fijarse unos objetivos claros y estables a varios años vista, para así poder planificar a medio y largo plazo la inversión pública en I+D+i. Para ello, “se deben simplificar los procedimientos burocráticos y administrativos en las convocatorias de ayudas, respetando los calendarios de las convocatorias de un año a otro”, comentó Krasa. Además, “las agencias deberían tener autonomía suficiente como para poder contratar a su propio personal (profesionales informáticos, gestores, periodistas, etc.) en lugar de nutrirse de funcionarios del Ministerio”, añadió Vodjani . En su presentación, Rebecca Keiser recalcó también la necesidad de crear Comités Científicos multidisciplinares, integrados por investigadores con perfiles heterogéneos, capaces de dar respuesta a cuáles van a ser las áreas de investigación más punteras en el futuro, para así apostar por ellas, como ocurre por ejemplo con el programa de ayudas “NSF 2026”. En el caso de la AEI convendría, además, dotar al Sistema de I+D+i de un “Fondo Estable de Inversión para la Investigación en Ciencia y Tecnología e Innovación”, que cuente con instrumentos adecuados para facilitar y propiciar la captación de fondos privados y actúe como contrapeso en tiempos de crisis , como se proponía en el Informe DECIDES de 2016.

 

En este sentido las previsiones a corto plazo son positivas, según informó en su intervención la directora de la AEI, Marina Villegas. En el caso de aprobarse los PGE presentados recientemente ante la Unión Europea, en 2019 el presupuesto de la Agencia aumentará en un 8,1% con respecto a este año, llegando casi a alcanzar los 700 millones de euros. Con respecto a las ayudas, “se han hecho grandes avances en la simplificación de procedimientos”, explicó, “tanto en el envío de los CVA, las memorias técnicas y los informes de evaluación y de seguimiento, como en los costes a justificar”. Y en cuanto a la valoración de la calidad de los proyectos, la Agencia los evaluará teniendo en cuenta “criterios comunes a las demás agencias internacionales”. También se está estudiando cómo homogeneizar las convocatorias. 

 

La Jornada se cerró por la tarde con una mesa redonda sobre “Política científica en el siglo XXI”, en la que participaron los Dres. Ricardo Díez Muiño (Centro de Física de Materiales, CSIC-UPV/EHU), Juan Mulet (Consejo Asesor para la Ciencia y la Tecnología, Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España), Pere Puigdomènech (Centre for Research in Agricultural Genomics), Juan Valcárcel (Centre for Genomic Regulation) e Igor Campillo (Euskampus Fundazioa). Entre otras cuestiones, se debatieron ideas como la necesidad de aprender a comunicar ciencia, y visibilizar socialmente los resultados de nuestros científicos para poder así participar en reflexiones sobre cómo queremos que sean nuestras sociedades futuras. E ir incluso un paso más allá, y que sea la propia sociedad la que haga suyas las reinvindicaciones de los científicos favoreciendo un clima de presión social que desemboque en un gran “pacto social por la Ciencia”. Por su parte, los asistentes al acto recalcaron problemas como el relevo intergeneracional en universidades y centros de investigación, donde la media de edad de los trabajadores es cada vez mayor, o la precariedad laboral a la que tienen que enfrentarse los jóvenes investigadores que deciden quedarse en España.


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