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Bruce Michael Alberts. Editor Jefe de Science entre 2009 y 2013.

“Mi sueño es que los niños descubran que tienen un científico en su interior”

 

Bruce Alberts, bioquímico, editor jefe de la revista Science entre los años 2009 y 2013 es un revolucionario de la pedagogía de las Ciencias. Su experiencia vital, de idas y venidas, de cambios, ha sido una clave para erigirse en uno de los científicos más respetados del mundo. 

  • Ismael Gaona Pérez

BRUCE MICHAEL ALBERTS

(1938, Chicago, Estados Unidos)

 

Bioquímico estadounidense. Es conocido especialmente por su amplio estudio de los complejos de proteínas que permiten la replicación de los cromosomas cuando las células vivas se dividen. Fue presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos desde 1993 hasta 2005 y es miembro del consejo de la Carnegie Corporation de Nueva York. Desde 2009 hasta 2013 fue editor jefe de Science.

 

Alberts ha tenido una carrera de investigación productiva en el ámbito de la replicación del ADN y la división celular. Su libro de texto, La Biología Molecular de la célula, ahora en su sexta edición, es el libro de texto de biología de la célula más utilizado en la mayoría de las universidades. 

 

Lo suyo es vocación, devoción, oportunidad…

“Enseñas ciencias pero nadie quiere ser científico… por ello, el problema real es la forma qué trasmitimos la ciencia en las escuelas. Muchos estamos trabajando para tratar de cambiar la definición de “Educación en Ciencias”. Los científicos lo sabemos e intentamos resolver problemas con los estudiantes para que trabajen en la resolución de las cosas”, subraya en esta entrevista.

 

Políticas públicas, educación, vocaciones científicas. ¿Un investigador nace, se hace, se transforma? ¿Sirve cualquiera para la docencia?

Todos los adolescentes exploran el mundo que les rodea e intentan descubrir qué es lo que les gustaría hacer en sus vidas. Con esto quiero decir que este es precisamente el objetivo de la educación: exponerles a una variedad de formas de pensar y darles la oportunidad de abordar diferentes tipos de proyectos. En mi caso, cuando era estudiante, estaba más interesado en esos pequeños proyectos aun teniendo la suerte de que mis primeros profesores tenían lo que se denominarían ahora proyectos de interés. Recuerdo el momento en el que tuve que explicar en clase cómo funcionaban los televisores. En aquellos tiempos eran bastantes simples, pero sí recuerdo de aquella presentación el trabajo que tuve que desarrollar previamente para averiguar cómo funcionaban en realidad. Aprendí, tratando de enseñar, escribiendo libros de texto y disfruté de una serie de retos. Los científicos tenemos mucha suerte porque, precisamente, trabajamos sobre desafíos que son significativos para la sociedad a largo plazo. Imaginemos que el conocimiento que se genera puede satisfacer solamente la curiosidad de un científico.

 

Por otro lado, el conocimiento ha sido increíblemente útil porque abarca formas inesperadas. Cuanto más entendemos el mundo, estamos más capacitados para  tratar enfermedades o producir mejores alimentos. Ahora tenemos el gran reto de prevenir el terrible cambio climático, debemos entender lo suficiente de nuestro planeta para saber qué hacer con el objetivo de mantener nuestras sociedades.

 

El hecho básico es que los científicos tenemos la oportunidad de que nos paguen para investigar y enseñar. Es extremadamente importante porque realmente trabajas en algo que te gustaría hacer de todos modos —incluso si no te pagan— y además tienes la sensación de que en realidad estás haciendo una contribución al mundo.

 

Algunas de las habilidades para poder estudiar ciencias comienzan a la edad de cinco o seis años. Resulta que son habilidades útiles para todos los ámbitos de la vida, no solo para ser científico.

 

 

¿Por qué la ciencia resulta, entonces, tan poco atractiva? ¿Es un problema de base?

¿Sabes? Depende de cómo se defina la educación de la ciencia…Y es que la educación en ciencias no es hoy como me la enseñaron cuando era estudiante. No es memorizar los hechos que se han descubierto, pero si tomas mi experiencia en biología celular entonces considero que todos mis nietos van a estudiar y entender cómo son las células. La célula simple es la cosa más asombrosa del Universo: es una cámara, un pequeño sistema químico que puede autorreplicarse y aun así, cuando se lo enseñamos a los niños, en este caso a mis nietos, tengo que referirme a ellas como una caja llena de todas esas partes que luego tengo que memorizar. Es manifestar la fascinación y la emoción sobre el hecho de cómo están hechas…

 

Es una forma de pensar casi automática porque les decimos que existen las células, les señalamos sus partes, pero para ellos esto no significa nada porque no tienen ninguna conexión a cualquier cosa que tenga sentido.

 

Hemos hablado de vocaciones científicas. Añadiría, científico-tecnológicas. Se trata de uno de los segmentos más prometedores en cuanto a perspectivas laborales a corto y medio plazo. Sin embargo —en el caso de Europa— estas vocaciones parecen que se resisten. ¿Dónde estaría la clave?

Hay problemas importantes. Entiendo que en España el apoyo a la ciencia ha disminuido; por supuesto y si los científicos no reciben apoyo para sus investigaciones no va a ser una profesión atractiva para los jóvenes. Entonces habría que aclarar una cuestión importante: ¿cómo es posible ser un científico productivo en España o en cualquier país en el que estés trabajando si el gobierno no apoya la ciencia?

 

Las decisiones de quién puede ser un científico exitoso no se toman en base a lo bueno que es una persona joven, sino a quiénes conocen o qué conexiones tienen. Las políticas científicas deben involucrarse para alentar este tipo de actitudes. En Estados Unidos nos está yendo relativamente bien en comparación con otros países: si tuvieras mucho talento, no importaría quién eres si tienes interés en la ciencia y, si tienes la oportunidad de ser científico, y encima de éxito, puedes tener una óptima carrera como científico

 

 

Otro asunto ya lo he mencionado antes. Si tus estudios en ciencias se han basado en memorizar hechos o hitos científicos, podrías graduarte en la Universidad como biólogo pero en el fondo no sabes qué es la ciencia. En la revista Science decidimos publicar artículos breves sobre muchas disciplinas, artículos breves sobresalientes no difíciles de leer. Luego hicimos una web llamada Ciencia en el Aula, un sitio gratuito, donde pusimos énfasis en las suscripciones,  con artículos elaborados para que fueran fáciles de leer por los estudiantes. El objetivo es que aprendieran qué es la ciencia. Es muy triste que niños y estudiantes universitarios cursen alguna disciplina científica sin que hayan leído un artículo. Ahora intentamos darle la vuelta a todo esto: buscamos herramientas pedagógicas para la educación. Si un profesor de una clase en Washington elige un montón de diapositivas y habla él todo el tiempo diciéndoles a sus alumnos cuáles son los hechos que los científicos han descubierto en su campo y sabemos que esa no es la manera de enseñar ciencia… entonces hay que actuar de otra forma. Creo que es mucho más eficaz enseñar ciencias en aulas activas, en salones de conferencias, donde se genere debate…  Tras una investigación de más de 20 años, nos hemos dado cuenta que una conferencia directa no es la mejor manera de enseñar. Estamos ante un lento progreso porque cambiar las tradiciones es difícil y los profesores tardan en adaptarse a los cambios.

 

Un cambio en el que también están inmersos los más pequeños, ¿no?

Mi sueño es darle a cada niño la oportunidad de descubrir que tiene  un científico en su interior. Todos somos diferentes, pero la gran mayoría de niños nunca tendrá esta oportunidad. Estamos tratando de que cada estudiante de primer año de universidad tenga la oportunidad de trabajar en un laboratorio de investigación a tiempo parcial, durante unas horas a la semana.  Es muy importante que los estudiantes sepan qué es la ciencia para que puedan tomar una decisión sobre lo que quieren hacer con su carrera.

 

 

Pero lo suyo con la ciencia fue un encuentro casual…

Así es, fue un accidente. Como estudiante de ciencias en Harvard acudía tres o cuatro días a la semana al laboratorio de física y química. Todas las tardes hacía algún trabajo asociado al curso de ciencias pero todo estaba ya preparado, era muy cómodo porque solo debía seguir unas pautas. Al tercer año estaba muy decepcionado y  pregunté si podía seguir mi curso y no tener que acudír al centro. Me dijeron que era imposible, así que cambié de actitud. De trabajar en el laboratorio a solicitar el doctorado. Por este motivo deseamos que todos los estudiantes de primer año tengan la oportunidad de trabajar con los investigadores. 

 

La tecnología, los móviles, los smartphones, tablets… en definitiva, Internet. Estamos googlelizados (todo lo queremos de forma rápida). ¿Qué relación hay entre Internet y la falta de curiosidad de las nuevas generaciones?

Imagina… queremos todo rápidamente, respuestas cortas y sin intensidad. Las nuevas generaciones de científicos siguen construyendo lo que otros han hecho por Internet. Pueden acceder a cualquier cosa de forma instantánea, por lo que sí: debo decir que es bueno para la ciencia. Pero también Internet distrae otros factores.  Creo que debemos pensar en una gran revolución para la educación y asegurarnos de que la mayor parte del tiempo que pasa un niño en la escuela está resolviendo un problema que no necesariamente tiene una sola respuesta. Esto puede comenzar a muy temprana edad. Doy charlas sobre la enseñanza de ciencias y pongo como ejemplo  estudios que solía hacer años atrás en San Francisco. Los chicos caminaban descalzos bajo los árboles con sus calcetines blancos. Luego recogían todo lo que se les adhería, motas negras, restos vegetales… Su trabajo era  averiguar esos puntos negros, esas semillas. Los profesores no decían nada y los niños debían poner en marcha su imaginación.  Es como un adulto que tiene un problema y supera este problema encontrando una respuesta por su cuenta. Así es como nos empoderamos, pero en Estados Unidos hay mucha gente engañada por las noticias falsas, con declaraciones locas y miserables. 


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