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España se queda sin vocaciones científicas

El desarrollo de las competencias STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) es uno de los ejes estratégicos de la agenda educativa no solo para los Estados de la UE, sino de organismos internacionales y países como Estados Unidos. 

  • Ismael Gaona Pérez

En España, el panorama es inquietante y es que nos quedamos sin vocaciones, sobre todo entre las chicas: solo un 4,2% de las adolescentes españolas de 15 años tiene en mente trabajar en alguna de estas áreas. Y la brecha de género, según los expertos, comienza en las aulas de los centros educativos. Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio realizado por la Universidad Camilo José Cela (UCJC) que analiza los datos del informe PISA 2015 en las regiones españolas y los cruza con la influencia de la variable género en el interés por la ciencia. 

 

Bajo el título La educación científica en las Comunidades Autónomas. Conocimientos y competencias a la luz de PISA 2015, la Universidad Camilo José Cela (UCJC) publicó a finales de 2018 un informe donde ponía de manifiesto la escasez de vocaciones STEM (siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), mucho más intenso y profundo entre las chicas. En 2012 otro documento, titulado Factores influyentes en la elección de estudios científicos, tecnológicos y matemáticos. Visión de los estudiantes de 3º y 4º de ESO y Bachillerato, alertaba de un dato demoledor: cada año disminuye el número de jóvenes que optan por estos itinerarios formativos; y en España, según datos de Eurostat, sólo 13 de cada 1.000 personas han completado estudios en estos campos.

 

Con estos ingredientes  la UCJC  se puso manos a la obra para realizar un diagnóstico de este escenario inédito. ¿Qué está ocurriendo en España, una potencia industrial y científico-tecnológica de primer nivel? La European Round Table (ERT) ha venido poniendo sobre el papel algunas pistas: la baja natalidad y el escaso número de estudiantes que eligen carreras STEM suponen un desafío para la selección de recursos humanos en la mayoría de países europeos. “Los cambios previstos en la economía y en el mercado laboral en los próximos diez años afectarán a la demanda de profesionales STEM, que va a crecer en mayor medida que la de profesionales de otros sectores”, sugiere el informe. Las STEM suponen, no obstante, uno de los mayores nichos de empleo y salarios, pero –al parecer- no son apetecibles, al menos en España, que necesitará alrededor de tres millones de profesionales con conocimientos STEM (ciencias, matemáticas o tecnología) en el horizonte del año 2020. Una demanda que se eleva en Iberoamérica a los 15 millones de profesionales e los próximos tres años, según datos de la Fundación Telefónica.

 

Para el informe de la UCJC, la clave se encuentra en los segmentos educativos más elementales y en el entorno familiar. Por ejemplo, el estudio sugiere que chicas con éxito en ciencias tienen madres con altas expectativas educativas en ellas. Según el documento, “se ha comprobado que la autoconfianza tiene una mayor influencia sobre el rendimiento en mujeres que en hombres”, y “se ha evidenciado que las chicas que logran altos niveles de rendimiento y actitudes positivas hacia el estudio tienen amigos que, muy probablemente, están también interesados en el estudio”.

 

BRECHA DE GÉNERO, BRECHA SALARIAL

Según Francisco López Rupérez, director de la cátedra de Políticas Educativas de la Camilo José Cela, “parte de la brecha salarial es debida a la brecha de género en vocaciones STEM”. Las razones que explican esta brecha en España tienen que ver con los efectos de los sesgos de género de origen social, como por ejemplo, la transferencia de expectativas colectivas, el papel de los estereotipos y el impacto de las preferencias personales.

 

El informe recuerda que “vivimos en una cultura masculina en la que el sentimiento de pertenencia para esas opciones es inferior para las mujeres que para hombres y existe una brecha en materia de autoeficacia, es decir, que las chicas necesitan más autoconfianza que los chicos para sentir que dominan las asignaturas de ciencias”.

 

Por eso, el estudio insiste en que el sistema educativo debe esforzarse para que las chicas se orienten con mayor fuerza hacia las áreas STEM y para ello se debe trabajar, desde la docencia, en la autoconfianza de las alumnas, el apoyo de sus iguales y compañeros o el aumento de la implicación parental, en especial de las madres. En general, para chicos y chicas recomienda organizar situaciones de aprendizaje en torno a las prácticas de laboratorio o a simulaciones virtuales, así como diseñar más experimentos.

 

Según Rúperez, “en la educación secundaria se inicia el distanciamiento de las chicas con las ciencias y las matemáticas”, algo que se acaba traduciendo en la diferencia entre sexos en las profesiones STEM, algo que incide “en parte en la brecha salarial” entre hombres y mujeres en España. “Orientar a las chicas a profesiones STEM mejoraría, con criterios de máxima eficiencia, los titulados en estas profesiones”, añade el catedrático.

 

 

ANÁLISIS POR TERRITORIO

El informe aporta un diagnóstico por comunidades relacionando rendimiento académico en ciencias y vocaciones STEM. La UCJC recuerda, según advertía el informe PISA 2015, que Castilla y León, Madrid, Navarra y Galicia, en este orden, ocupan un lugar destacado en cuanto a rendimiento en ciencias, mientras que Canarias, Extremadura y Andalucía están en una posición “particularmente retrasada”. Cuando se compara Castilla y León con Andalucía, la diferencia equivale a un desfase escolar promedio, entre ambas comunidades, de más de un curso académico y medio.

 

En su informe, la UCJC coge estos datos y los relaciona con las vocaciones STEM y establece cuatro categorías. La variable rendimiento en ciencias y vocaciones están muy relacionadas y el estudio establece cuatro categorías.

 

En la categoría A o “cuadrante óptimo” -alta vocación, alto rendimiento- están Asturias, Aragón, Cataluña, Galicia, Madrid y Navarra, que se sitúan en una posición relativa destacada a la hora de adaptarse a las exigencias de la “cuarta revolución industrial”.

 

La categoría B -baja vocación y alto rendimiento- incluye a Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana y La Rioja, que, según este informe, podrían pasar al primer grupo con facilidad incrementando los esfuerzos de sensibilización ante los atractivos de las profesiones STEM.

 

En la categoría C -alta vocación, bajo rendimiento- está el País Vasco; esta situación anómala podría interpretarse como la consecuencia de un contexto socioeconómico que anima a abrazar vocaciones STEM junto con “un sistema educativo que no es capaz de dotar a los alumnos de las herramientas intelectuales adecuadas para conseguir ese ideal personal”.

 

En la categoría D o ‘cuadrante pésimo’ -baja vocación, bajo rendimiento- están Andalucía, Baleares, Canarias, Extremadura y Murcia.

 

Según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, los alumnos universitarios matriculados en disciplinas STEM han pasado de representar el 32,6% del total en el curso académico de 2006-2007, a apenas un 24,6% del total en el último curso del que se dispone de información estadística (2016-2017). La misma trayectoria describe la proporción de graduados universitarios en estas disciplinas académicas, que ha pasado del 30% a algo más del 20% del total en el mismo periodo de tiempo.

 

INICIATIVAS EN ESPAÑA

Con el fin de equilibrar estos datos, son numerosas las iniciativas que se han desarrollado en España en el marco del fomento de las vocaciones científicas (STEM).  Por ejemplo, desde la Fundación Española de Ciencia y Tecnología se ha puesto en marcha el proyecto ChicaSTEM, cuyo objetivo es conseguir que las niñas y las jóvenes (Primaria y Secundaria) tengan más información y referentes femeninos en el momento de escoger sus estudios y carrera profesional, de forma que no tengan ningún problema imaginando desarrollar su carrera en el ámbito científico-tecnológico. Otro de los programas de trabajo es el proyecto HYPATIA con el objetivo de que un gran número de chicas, de entre 13 y 18 años, opten por la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) tanto en centros educativos como, más adelante, en sus trayectorias académicas. Este objetivo se logrará de dos formas: la primera, facilitando que las chicas descubran las numerosas carreras relacionadas con el modelo STEM; y la segunda, promoviendo la participación de centros educativos, museos, instituciones de investigación e industria en la comunicación del modelo STEM desde una perspectiva de igualdad de género. También es de resaltar la iniciativa conjunta de L’Oréal con la UNESCO que se desarrolla en España desde hace 18 años con el objetivo de dar visibilidad a las científicas españolas y alentar vocaciones por la ciencia entre las más jóvenes bajo el lema “el mundo necesita ciencia y la ciencia necesita mujeres”. Por último, “Conecta Empleo” de Fundación Telefónica ya ha formado a 53.000 personas en España y a 310.000 en Europa y Latinoamérica. El programa de empleabilidad de la Fundación registra una tasa de inserción laboral del 60% en España en el caso de los cursos presenciales.


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