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La SEBBM celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

El pasado 11 de febrero, la SEBBM se sumó a las celebraciones organizadas con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, como parte de una iniciativa encabezada por la Fundación madri+d con el fin de llamar la atención para lograr el acceso y la participación plena y equitativa de las mujeres y las niñas en la ciencia, conseguir la igualdad de género y fomentar las vocaciones científicas entre las niñas en edad escolar, animándolas a decantarse por disciplinas STEM (Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas, por sus siglas en inglés).


 

Un dato a tener en cuenta: entre los ganadores de los últimos premios Nobel en las tres categorías científicas no figura ninguna investigadora. ¿Acaso no hay mujeres con contribuciones que merezcan el premio más prestigioso del mundo? Desde que en 1901 empezaron a entregarse estos galardones, 844 premios Nobel han sido para hombres y 49 para mujeres, y solo 17 de ellas se hicieron con el de Física, Química o Fisiología y Medicina, datos que no reflejan lo que ocurre en los laboratorios y universidades de todo el mundo, donde los logros científicos y la presencia de las mujeres es cada vez mayor.

 

Por esta situación reiterada cada año, el pasado 14 de febrero —y organizada por la SEBBM— se celebró en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid una mesa redonda sobre “El avance de la ciencia gracias al papel de la mujer: científicas de ayer y de hoy”, presentada y moderada por Cristina Sánchez, bioquímica y vicedecana de Investigación de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCM. 

 

En la sesión las participantes, con perfiles bastante heterogéneos dentro del ámbito científico, eligieron cada una a la investigadora que, según su criterio, mejor representa el papel de la mujer en la ciencia (una científica histórica o actual), además de centrarse en su propia experiencia profesional y poner el foco en los problemas a los que deben enfrentarse en la actualidad las mujeres científicas. 

 

La primera ponente de la mesa fue Paloma Abad, bioquímica predoctoral de la Facultad de Veterinaria de la UCM, quien eligió a la investigadora Gabriela Morreale (1930- 2017), una mujer que dedicó su vida al estudio del papel del yodo y las hormonas tiroideas en el desarrollo del cerebro fetal e infantil, y que fue un referente femenino de la ciencia en la dictadura franquista, una época en la que la visibilización de la mujer en la ciencia era prácticamente nula. 

 

Posteriormente, Elena Arriero, doctora del Departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UCM, centró su charla en Hanna Kokko (1971-), investigadora finlandesa, actualmente profesora de ecología evolutiva en la Universidad de Zúrich, que trabaja en el campo de la evolución y la ecología, y de la que destacó el énfasis que pone en la necesidad de abrir puentes de comunicación entre distintas disciplinas científicas y en la importancia de divulgar con el fin de obtener mayor visibilidad y un mayor reconocimiento social para las mujeres científicas. 

 

Paloma Bragado, doctora investigadora del Hospital Clinic de Barcelona, escogió a la neurobióloga italiana Rita Levi-Montalcini (1909-2012), quien fue apartada de su trabajo en la universidad por ser judía y mujer en plena Segunda Guerra Mundial, emigrando a los Estados Unidos, donde acabó descubriendo el primer factor de crecimiento conocido —el factor de crecimiento nervioso—, por el cual recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1986. 

 

Por su parte Ana Cuenda, representante de la SEBBM e investigadora en el CNB (CSIC), nos habló de todas las mujeres científicas que, de una manera u otra, han marcado su trayectoria profesional: de Doreen Cantrell —una de las investigadoras más relevantes en el campo de la inmunología celular— se quedó con el siguiente consejo: “Puedes tener a la vez una familia y una carrera científica, ¡pero debes ser flexible y aventurera!”. 

 

María Ibarra, investigadora posdoctoral en el CNIO, repasó seguidamente la trayectoria de la física nuclear Joan Hinton (1921-2010), la única mujer que trabajó para el Proyecto Manhattan en Los Álamos durante la Segunda Guerra Mundial y, tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, se convirtió en una activista por la paz y defensora del control internacional de las armas nucleares. 

 

También Belén Patiño, profesora titular del Departamento de Genética, Fisiología y Microbiología de la UCM, eligió a la eminente microbióloga estadounidense Esther Lederberg (1922-2006), una gran científica abocada a vivir a la sombra de su marido, Joshua Lederberg, quien recibió en 1958 el Premio Nobel de Fisiología o Medicina gracias a las contribuciones de su mujer por el descubrimiento del virus bacteriófago, la transferencia de genes entre bacterias por transducción especializada y el descubrimiento del plásmido F. 

 

El turno de intervenciones se cerró con Rocío Pérez, periodista científica freelance, quien nos habló de Marta Macho (1962-), matemática y divulgadora científica española. Su intervención nos dejó reflexiones como la necesidad de visibilizar a las mujeres científicas con sus problemas, sus luchas y sus debilidades. “Necesitamos modelos femeninos en Ciencia, no mitos: no todas tenemos que ser Marie Curie”, subrayó la ponente.

 

 

TURNO DE DEBATE

La última parte del acto estuvo dedicada al debate y a las cuestiones propuestas por los asistentes. Entre otros temas, se comentó la necesidad de blindar desde el gobierno y las instituciones el derecho a la baja por maternidad. La ciencia es uno de los sectores en los que se encadena un mayor número de contratos temporales y en los que, habitualmente, este derecho no se contempla o queda supeditado a la decisión personal del jefe de grupo. También se habló de la importancia de hacer “mentoring” entre investigadoras senior y junior, como una forma de “feminizar” la ciencia y de hacerla más colaborativa, además de la importancia del lenguaje y la necesidad de revisar las expresiones con las que algunos hombres se dirigen a las mujeres. Además, algunas ponentes subrayaron la necesidad de reenfocar estas iniciativas para redirigirlas también a hombres y a niños porque, explicaron: “no solo las mujeres y las niñas deben tener referentes femeninos en ciencia; es muy importante que los hombres y los niños —desde muy pequeños— también los tengan”.

 

ENCUENTRO MUJERES Y CIENCIA

Además de la mesa redonda, la SEBBM organizó igualmente el encuentro “Mujeres y Ciencia: un camino lleno de encrucijadas” en la librería Liberespacio de Madrid, en el que participaron Itziar Alkorta, coordinadora del Joint Research Laboratory on Environmental Antibiotic Resistance, UPV-EHU; Margarita del Val, investigadora del CSIC e Isabel Varela Nieto, profesora de investigación en CSIC y CIBERER, y presidenta electa de la SEBBM, como moderadora del acto.

 

Itziar Alkorta y Margarita del Val expusieron su recorrido profesional, explicando las encrucijadas y problemas encontrados en su carrera. Nos hablaron de los “techos de cristal”; es decir, de la falta de mujeres científicas en altos cargos en los laboratorios e instituciones científicas. También se mencionó el abandono de la carrera científica por parte de mujeres investigadoras, ya sea por falta de oportunidades, por falta de confianza o bien por los “parones” que resultan de la maternidad. Sorprende que el llamado “efecto tijera” siga siendo prácticamente igual a como era hace 20 años: las líneas que representan la andadura profesional y que comienzan juntas con el inicio de la carrera universitaria de mujeres y hombres, cada uno al 50%, se separan considerablemente entre ambos sexos en las etapas más avanzadas de la vida laboral... y siempre a favor de los hombres. Sirva como ejemplo una encuesta europea impulsada por la ONU, la UNESCO y la Fundación L´Oréal, en la que el 63% de los mil ciudadanos españoles consultados contestó que “las mujeres no sirven para ser científicas de alto nivel”. Para luchar contra esta situación, sería necesario aumentar la presencia femenina en los premios científicos y también se habló de incrementar el porcentaje de mujeres en comités, puestos estratégicos y de dirección en instituciones y laboratorios, por encima del 20% actual. Y por último se debatió la necesidad de ampliar el número de referentes científicas femeninas. Concretamente, habría que introducir más presencia de investigadoras en los libros de texto, para que se aprenda a no asociar la investigación con un género concreto.


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