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Jesús Jerónimo Pintor Just (1964-2019)

Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid

  • Mª Teresa Miras Portugal

  • Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la UCM. Presidenta de la Real Academia Nacional de Farmacia

 

Jesús J. Pintor nació en Vigo el 26 de diciembre de 1964 y falleció en Madrid el 2 de abril de 2019. Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid. Fue un incansable docente investigador autor de descubrimientos pioneros en la comprensión de la patología del glaucoma, ojo seco y reepitalización corneal, que dejo recogidos en más de 250 trabajos y 25 patentes, muchas internacionales. Consigue proyectos europeos H2020 en las dos vertientes de investigación y de desarrollo de la docencia tecnológica en las universidades de Europa .Varios premios de la Comunidad de Madrid a las mejores patentes y funda la empresa “spin-off ” OcuPharm Diagnostics S.L.

 

Fue Académico de la Real Academia Nacional de Farmacia desde 2005, y de Número desde el 6/11/2014, con la medalla número 36. Fue Secretario Académico de la misma desde diciembre de 2017 hasta su fallecimiento.

 

Jesús Pintor, Suso para todos, era una persona muy cercana, de gran corazón, inteligencia creativa, sentido artístico, trabajador infatigable, amante de la tecnología puntera, capaz de realizar una investigación de excelencia hasta en los laboratorios más inhóspitos, capaz de transformarlos y emocionar a sus alumnos de grado y master. 

 

Todos los que hemos disfrutado del inmenso privilegio de conocerle y trabajar con él, junto con sus amigos científicos de todos los países del mundo del área purinérgica y de la visión, hoy sentimos su ausencia. 

 

¿Cómo fue Suso capaz de desarrollar tantas ideas y hacerlas cuajar en excelentes artículos de investigación originales? Suso tenía una gran imaginación, y siempre encontraba alguna técnica que le permitiera aproximarse a la idea, colaborando con científicos de todo el mundo. El reto de Suso era el de abrir horizontes.

 

Comienza sus estudios de Biología en la Universidad de Vigo finaliza en la Universidad Complutense la especialidad de Bioquímica. Se incorporó en 1987, a nuestro laboratorio de la Facultad de Veterinaria. Empezó trabajando con las técnicas de cromatografía de alta resolución, HPLC y resultó un virtuoso de los cromatogramas. Se quedaba frecuentemente hasta altas horas en el laboratorio dirigiendo la orquesta de las bombas de alta presión y los detectores, con música barroca a todo volumen. Añadiré también, que era un gran deportista. Pertenecía al equipo de futbol de la Facultad de Veterinaria y al de hockey sobre hierba de la UCM, siendo además árbitro con categoría nacional e internacional. ¡Suso siempre tan vital y sorprendente!

 

Mientras hacia su tesis, realizó estancias en centros extranjeros, Frankfurt, Kiev, Lisboa, entre otros. Tenía una proverbial habilidad para hacer amistades que cuajaban en fructíferas colaboraciones, mutuamente enriquecedoras. Esta fue una constante durante toda su trayectoria docente e investigadora. ¡Sería más fácil precisar en que países no ha estado!

 

Obtiene el título de Doctor en Ciencias en 1993, con máximos honores y 14 artículos publicados en revistas del máximo nivel. Los nucleótidos y sobre todo los dinucleótidos, liberados por exocitosis, alcanzaron la categoría de neurotransmisores capaces de movilizar calcio por receptores ionotrópicos y metabotropicos, conocidos actualmente como P2X y P2Y. Por su relevante trabajo, al año siguiente en el X Congreso de la Sociedad Europea de Neuroquímica (ESN) celebrado en Tel Aviv (Israel) (1994), le concedieron el premio de “Honorary Young Lecturer”. Es entonces cuando Geoffrey Burnstock, el gran investigador del área, le ofreció irse al University College de Londres, comenzando así sus intensas relaciones internacionales. 

 

De vuelta en Madrid, con un puesto de Profesor Ayudante, comienza la creación y modernización y de los laboratorios de Bioquímica de la Escuela de Óptica y Optometría, actualmente Facultad. En aquel momento carecía de equipamiento, pero con técnicas muy sencillas, como el test de Schirmer, recoge las lágrimas de conejos, alumnos, y profesores, y con equipos de HPLC prestados demuestra que contenían nucleótidos y dinucleótidos en proporciones variables, que se podían relacionar con las patologías de glaucoma y síndrome de Sjögren (ojo seco). Este descubrimiento supuso un hito en el estudio de las funciones fisiológicas de los nucleótidos en el sistema visual, un área hasta ese momento jamás explorada. 

 

Un gran espaldarazo a su investigación, ocurre en el año 2000, en el congreso mundial Purinergico en la UCM de Madrid. Suso expuso en una sesión memorable sus hallazgos en el sistema visual que eran muy novedosos y con una aplicación inminente en la patología de ojo seco. Antes de finalizar el congreso los laboratorios Inspire Pharmaceuticals USA, le habían ofrecido un substancioso contrato, que se firmó unos meses más tarde. La elevada cuantía del proyecto le permitió entre otras muchas cosas comprar un Microscopio Confocal para su propio grupo y diseñar unos laboratorios de investigación modélicos. Señalar que en Japón la patología del ojo seco se trata con gotas que contienen los dinucleótidos descubiertos por Suso en la lágrima. 

 

Su descubrimiento de melatonina en la lágrima y de sus receptores con distribuciones muy precisas en todo el sistema visual abrió otra vía a la farmacología ocular. Quedando constancia el último congreso al que asistió. Nada menos que la reunión anual de ARVO, cita obligada para los investigadores en visión y oftalmología. Se celebró, al final de abril de 2018, en Honolulu, Hawái. El volcán Kilauea entro en erupción al final del congreso y salieron en el último vuelo antes de cerrar el aeropuerto. Hasta allí viajó con una bomba adosada a su pecho, de administración regulada de los antitumorales. Exactamente un año antes le habían diagnosticado un cáncer de páncreas. Fue allí a despedirse sin saberlo, pero intuyendo que era su adiós a amigos muy queridos. Con un gran sentido del humor, planeando experimentos y corrigiendo manuscritos estuvo hasta el último día. Nunca se rindió, fue siempre audaz y valiente, hasta el final. Como gallego pensaba que todos somos viajeros y lo importante es el camino que recorremos.


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