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España procrastina en I+D+i

Un país que aspira decididamente a reducir la brecha en innovación con respecto a sus socios europeos no puede dejar a su suerte el 46,8% de su presupuesto destinado a I+D+i. De los 7.003 millones de euros planificados, solo han ejecutado 3.278 millones. Uno de cada dos euros. El último informe COTEC, presentado recientemente en Madrid, y la Comisión Europea nos mandan deberes y advierten de este serio déficit. 

  • Ismael Gaona Pérez

España procrastina en innovación y no será porque no cuenta con recursos. Talento, proyectos, equipos, empresas, proyectos, oportunidades… Pese a que cada año los presupuestos generales del Estado intentan ser coherentes –por decir algo- con respecto a qué nos vamos a gastar en I+D+i, algo falla en un sistema que parece seguir en una interminable travesía en el desierto. Por ello, un país que pretende reducir la brecha con el resto de los socios europeos, y atendiendo a la máxima de que no podemos innovar solos, no debe permitirse dejar de ejecutar uno de cada dos euros de lo planificado. Es sencillo de entender.

 

El informe COTEC para 2018 vuelve a más de lo mismo, como el planteamiento de meses atrás que realizó la COSCE, y sigue profundizando en las debilidades del sistema, aunque en palabras de su presidenta –la exministra Cristina Garmendia- parece que algo está mejorando. En la presentación de este nuevo dossier, Garmendia subrayó que “nuestro sistema de I+D, el principal motor de la innovación, ya no está en caída libre”. Palabras tranquilizadoras.

 

Pero el discurso no es completo y puede inducir a error. Prosigue: “Sin embargo, para volver a despegar, es necesario que todas las administraciones competentes pongan fin a la situación de precariedad de los fondos disponibles para I+D, como a las dificultades que afronta por sistema su gestión”. A lo que se refería la presidenta de COTEC es que el aumento de la tasa de ejecución ha aumentado ligeramente en comparación con las cifras registradas en 2017, ya que ha pasado del 46,6% al ya mencionado 46,8% actual, en términos contables 238 millones de euros, la primera mejoría desde 2013.

 

Efectivamente mejoramos porque hay más dinero disponible, pero lamentablemente el dinero no se gasta o invierte. Es como el símil del enfermo que visita al médico y que le prescribe un fármaco y solo lo toma la mitad del ciclo. Si recae, no podrá quejarse de falta de remedios.

 

EL ORIGEN DE TODO

El Informe COTEC refleja cada año, desde 1996, la situación de la I+D+I en España, a través de los principales indicadores nacionales, autonómicos e internacionales. Ofrece además análisis de expertos y propuestas destinadas a que la innovación sea un motor de cambio que contribuya al desarrollo económico y social del país. ¿Y qué viene a decir el documento en esta nueva serie? En resumen, que la partida de Investigación, Desarrollo e Innovación ha sido la que ha registrado la segunda peor tasa de ejecución presupuestaria entre todas las políticas del sector público estatal. En 2018, la partida de I+D+i, junto a Comercio, Turismo y Pymes, han sido las únicas que han registrado una tasa de ejecución por debajo del 75% (46,8% y 43,4%, respectivamente).

 

Todo esto contrasta con la percepción del cambio que se ha vislumbrado en Europa. Nuestra UE, la de los 28, sigue alejándose de China, por ejemplo. Por este motivo, desde Bruselas se ha instado a los países miembros a que adopten estrategias propias en este marco comunitario para hacer frente a los pasos de gigante que Asia está dando en innovación y tecnología.

 

Por ejemplo, en el trabajo editado por la Comisión Europea bajo el título Countryspecific recommendations 2019, Research and Innovation analysis se nos muestra el camino hacia una pretendida normalización con varias observaciones. La primera, que las actuaciones de España en el campo de la innovación y el crecimiento de la productividad se ven obstaculizadas por los niveles escasos de inversión en I+D y falta de mano de obra cualificada o que el empleo en los sectores de alta tecnología y los servicios intensivos en conocimientos está muy por debajo de la media de la Unión en muchas regiones españolas. 

 

Por otro lado, el informe hace referencia a la preocupante tasa de abandono escolar en nuestro país - la segunda más alta de la UE28- o la falta de personal cualificado en innovación. “España aprobó medidas para mejorar el sistema educativo y de Formación Profesional Dual, que podría desempeñar un papel clave en la prestación de las competencias y cualificaciones necesarias para absorber la innovación, pero la matriculación en esos sistemas sigue siendo moderada”.

 

Por último, y como consecuencia de esta situación aparece otro dato de interés, que nos puede servir como apunte: el llamado Índice de Innovación, que analiza docenas de criterios utilizando siete indicadores, incluidos datos provenientes de fuentes como el Banco Mundial, el FMI y la OCDE, el gasto en investigación y desarrollo como porcentaje del PIB, capacidades de fabricación, productividad, actividad de patentes, concentración de investigadores y concentración de empresas de alta tecnología, etc. Y en esto, España, ha caído este 2019 una posición en este ránking: de la 29 posición a la 30.  Los diez primeros son Corea del Sur, Alemania, Finlandia, Suiza, Israel, Singapur, Suecia, Estados Unidos, Japón y Francia. Este termómetro es elaborado cada año por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y la Universidad de Cornell de Estados Unidos, así como por la escuela de negocios francesa INSEAD.

 

 

EL ENFERMO Y LA MEDICINA

Volviendo al análisis de partida del Informe COTEC, la inversión del sector privado en I+D parece haber sido un bálsamo al acumular tres años de crecimiento —el último por encima del observado en el PIB—. Sin embargo, sugiere este mismo documento, este esfuerzo no ha sido suficiente para disminuir la brecha con la UE, donde la apuesta de las empresas por la I+D es el doble que en España.

 

“Por otro lado, la actividad en los centros de investigación del sector público y en las universidades contribuyó muy poco a la recuperación de la I+D en 2017. De hecho, el incremento de los recursos destinados a la I+D realizada en el ámbito público se mantuvo por debajo del crecimiento de la economía”, apunta el informe.

 

Efectivamente, persisten desequilibrios “endémicos” en educación y no solo con relación al abandono. Por ejemplo, la estructura de los niveles de formación sigue estando muy polarizada. Se caracteriza por proporciones altas de personas muy bien formadas, así como por proporciones grandes de personas muy poco formadas. Pero la representación de los niveles educativos intermedios es reducida.

 

Ocurre lo mismo con el escenario empresarial en España. En nuestro país, según datos oficiales para mayo de 2019, el censo de empresas era de 2,9 millones. En esta nómina se incluyen autónomos, pymes y grandes empresas. No hay lugar para el escenario de la innovación porque las grandes empresas que podrían permitírselo, aquellas que suman más de 250 empleados, suman cerca de 5.000. El resto, autónomos, pymes (microempresas, pequeñas y medianas) no tienen capacidad de maniobra para invertir.

 

Nos quedamos sin cantera, otro de los hándicap. El gran número de graduados universitarios y la elevada ratio de los que se inclinan por hacerlo en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) podrían garantizar a priori en España la disponibilidad de líderes potenciales para la innovación. Sin embargo, el mercado de trabajo español no está en disposición de poder absorber las cualificaciones de los titulados superiores debido a que sus procesos productivos son de una intensidad moderada en cuanto a capital humano.

 

Y en este sembrado, un dato importante. ¿Sabían que la economía española podría aumentar en más de tres puntos porcentuales la tasa de crecimiento del 2,7% esperada para este año, hasta el 5%, si las empresas consiguiesen adaptarse a la transformación digital, al mismo tiempo que la creación de empleo pasaría de las 500.000 personas que ahora se incorporaran al trabajo anualmente al millón de nuevos puestos de trabajo cada año?. Un buen punto de partida…


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