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UN CAJAL DE TODOS Y PARA TODOS

Cajal. Un grito por la ciencia

José Ramón Alonso y Juan Andrés de Carlos

Colección Lienzos y Matraces. Next Door Publishers. Pamplona (2018) 248 p

  • Carmen Agustín-Pavón

  • Universitat de València

“Vivimos en un país en el que el talento científico se desconoce a sí mismo”, reza la cita escogida para la faja de la nueva biografía del único Premio Nobel en ciencia del que puede presumir España. La biografía de Santiago Ramón y Cajal, escrita por dos neurocientíficos autodenominados “cajalianos”, como son José Ramón Alonso (Universidad de Salamanca) y Juan Andrés de Carlos (Instituto Cajal, CSIC), y prologada por Santiago Ramón y Cajal Agüeras, sobrino-biznieto del genio de Petilla de Aragón, no dejará indiferente a nadie.

 

 

Esta biografía bebe directamente de los escritos de Cajal, en libros como “Recuerdos de mi vida” o “Reglas y consejos de investigación científica”, pero va mucho más allá regalándonos un recorrido exhaustivo por la obra, pero sobre todo por la vida, de uno de los científicos más importantes de finales del siglo XIX y principios del XX. Comenzamos aprendiendo sobre los orígenes familiares del niño Santiagué, su carácter indomable y violento combatido con mano de hierro por parte de su padre, Justo Ramón Casasús, a quien el lector puede llegar a admirar y aborrecer a partes iguales por su tesón sin fin en forjarse una carrera y forjarla para sus hijos, y por su crueldad para con ellos, intentando enderezarlos a base de “palizas formidables (…) que por lógica progresión se iniciaron con vergajos y terminaron con trancas y tenazas”. Repasamos la muy conocida pasión de Santiago por el arte y el dibujo, frustradas, o más bien reconducidas, por el inquebrantable deseo paterno de que siguiera la carrera de Medicina, pasión que más tarde convirtió a Cajal en uno de los ilustradores científicos más reconocidos, cuyos dibujos de las “mariposas del alma” son todavía hoy elemento imprescindible en muchas clases de Neurociencia. Conocemos las aventuras de Cajal como médico militar en la guerra de Cuba, donde estuvo a punto de morir, su patriotismo y su desazón con la situación de aquellos años. Descubrimos detalles del gusto de Cajal por el ejercicio físico, sus amoríos de juventud y alguna anécdota sobre un supuesto gusto por frecuentar casas de prostitución; su vida familiar junto con Silveria Fañanás, retratada siempre a la sombra, como esposa abnegada ocupada únicamente en parir y criar siete hijos, y hacer economías para poder sacar adelante la empresa científica del marido. Se recuerda que Cajal fue profesor, un profesor con un carácter tan especial como su figura. También la afición de Cajal por las tertulias, la hipnosis, por la fotografía. En este sentido, un gran acierto de este libro es sin duda el uso de abundante material gráfico (hasta 91 imágenes) sobre la vida y la obra de Cajal, material que va desde las propias fotografías del científico, hasta sus dibujos, pasando por microfotografías del material histológico integrado en el Legado de Cajal y la Escuela Española de Neurohistología, que forma parte del programa Memoria del Mundo de la UNESCO desde 2017 (pese a lo cual, todo este material continúa sin una sede adecuada, debido a la inacción de gobiernos sucesivos que no encuentran momento de constituir un muy deseado por la comunidad científica Museo Cajal).

 

Otro gran acierto de esta obra es no quedarse en el hombre, sino recordar a todos aquellos con los que trabajó, empezando por su hermano Pedro, que, dentro de la modestia de sus contribuciones si se las compara con la del hermano mayor, fue también un reconocido médico e histólogo, y acabando con un capítulo dedicado a la Escuela de Cajal. Pese a que los nombres de los discípulos de Cajal sean, desafortunadamente, poco conocidos para el gran público, no lo son para la Neurociencia por la enorme repercusión de los descubrimientos que llevaron a cabo: Jorge Francisco Tello y Fernando de Castro, sus más allegados; Pío del Río Hortega, Nicolás Achúcarro y la microglía; Gonzalo Rodrigez Lafora y la epilepsia; Rafael Lorente de Nó, el hipocampo y el Nobel que nunca fue... Discípulos de una escuela, que, como la Junta de Ampliación de Estudios, que había supuesto un importante impulso para la ciencia española y fue desmantelada por el franquismo, sufrieron bajo el régimen del dictador el exilio exterior e interior. Aún arrastramos la herencia funesta de aquellos años oscuros, y por eso el grito por la ciencia no puede cesar.


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