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El conde de Lemos

Este número de SEBBM supone un hito de patrocinio singular en el largo recorrido de nuestra revista: Es la primera vez que los costes de producción son asumidos por un patrocinador externo, y ello gracias a la generosidad de Eduardo Anitua, experto mundial en implantología dental.

  • Miguel Ángel de la Rosa

  • Editor de SEBBM

El libro más célebre en lengua castellana, El Quijote, una de las obras más creativas y espléndidas del espíritu humano en pleno auge del Renacimiento, fue posible gracias al apoyo que Miguel de Cervantes recibió del conde de Lemos, Pedro Fernández Ruiz de Castro, a quien el genial autor dedicó la segunda parte de su obra en correspondencia y agradecimiento. «Caballero muy cuerdo, aunque mozo», dijo del conde cuando el conde joven Luis Cabrera de Córdoba, historiador reconocido por la veracidad y exactitud de sus registros. «Florido en años, en prudencia cano», parecióle después el ya virrey de Nápoles al conocido poeta satírico Luis de Góngora. Ambas virtudes, cordura y prudencia, guiaron en su generoso proceder a tan preclaro mecenas.

 

Es probable que Cervantes dispusiera de muchas otras ofertas, además de la de Lemos, como la del monarca de la China, a cuyo mensajero el mismo escritor nos cuenta que despidió con estas palabras no exentas de fino humor: «Pues, hermano —le respondí yo—, vos os podéis volver a vuestra China a las diez, o a las veinte, o a las que venís despachado; porque yo no estoy con salud para ponerme en tan largo viaje; además que, sobre estar enfermo, estoy muy sin dineros, y emperador por emperador y monarca por monarca, en Nápoles tengo al grande conde de Lemos, que, sin tantos titulillos de colegios ni rectorías, me sustenta, me ampara y hace más merced que la que yo acierto a desear».

 

Este número de SEBBM que está leyendo no es El Quijote, pero supone un hito de patrocinio singular en el largo recorrido de años de nuestra revista: Es la primera vez que los costes de producción son asumidos en su totalidad por un patrocinador externo. La gratuidad del número de SEBBM es un hecho único y relevante, sin duda, que además permitirá dedicar mayores recursos a ampliar el hoy amplio abanico de actividades e iniciativas en beneficio de todos los socios de SEBBM y, en particular, de los más jóvenes.

 

Y ello gracias a la generosidad de Eduardo Anitua, experto mundial en implantología dental e investigador pionero en el desarrollo y uso de plasma rico en factores de crecimiento. Fundador del Instituto de Biotecnología de Vitoria (BTI), la clínica que lleva su nombre está considerada como un referente internacional en terapias regenerativas, tanto de tejido óseo como blando. No en vano el BTI cuenta con más de cincuenta patentes registradas y es una de las empresas biotecnológicas españolas con mayor producción en publicaciones científicas. «Lo mismo le arregla la boca a Bisbal que regenera la rodilla de Nadal», según recoge la periodista de XL-Semanal en una entrevista reciente. Con unos 400 especialistas en disciplinas diversas, desde dermatólogos y biotecnólogos a ingenieros de superficies o informáticos, el BTI es un modelo a seguir de medicina translacional.

 

En el Dosier de este número, dedicado a la Odontología Molecular, Eduardo Anitua nos presenta una selecta muestra de contribuciones que recogen los trabajos más relevantes de sus investigadores, así como los avances y resultados prácticos de mayor repercusión. El primero de los artículos describe las bases del mecanismo de acción de la fibrina, pieza central en la reconstrucción tisular; el segundo presenta las estrategias de reciente desarrollo para aumentar la eficacia y seguridad en ingeniería de tejidos y medicina regenerativa; el tercero se centra en los fundamentos moleculares del efecto terapéutico del plasma rico en factores de crecimiento, y el último finaliza con aplicaciones del plasma enriquecido en diferentes áreas médicas como ejemplo de investigación translacional del laboratorio a la clínica.

 

Esperemos que cunda el ejemplo y podamos seguir contando en el futuro con muchos otros números de SEBBM con sponsors ad hoc. Gracias, Eduardo, por hacernos de conde de Lemos. 

 


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