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Margarita Salas. Pilar del Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa” y referente de la ciencia española

Hemos tenido el privilegio de conocer a Margarita Salas en diversas etapas y aspectos de su trayectoria científica y profesional, y de ser testigos de sus extraordinarias aportaciones al desarrollo de la biología molecular en nuestro país. 

  • Federico Mayor Zaragoza

  • Cofundador y primer director del CBM, exdirector general de la UNESCO. Presidente de la Fundación Cultura de Paz.

  • Federico Mayor Menéndez

  • Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la UAM. Director del Instituto Universitario de Biología Molecular de la UAM

La tenacidad, la pasión por la ciencia y por el trabajo bien hecho que caracterizaban a Margarita Salas se originan sin duda en sus raíces asturianas, por los valores transmitidos por su madre maestra y su padre médico. Se refuerzan luego con excepcionales maestros, como el profesor Alberto Sols durante la etapa de su tesis doctoral en el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC en Madrid, y el profesor Severo Ochoa durante su periodo postpdoctoral en Nueva York. Y sin duda también se acrecientan con su vida compartida con Eladio Viñuela, fallecido en 1999, cuya inteligencia, brillantez y generosidad tanto añoramos.

 

Desde su regreso a España en 1967, Margarita y Eladio contribuyeron decisivamente al despegue de la Biología Molecular en nuestro país, primero en el Centro de Investigaciones Biológicas y, desde 1977, en el Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa” (CBMSO), a cuya puesta en marcha, desarrollo y consolidación tanto aportaron. 

 

El CBM comenzó su andadura en septiembre de 1975, con el patrocinio fundamental de Don Severo y la cooperación de personajes como el Dr. José María Segovia de Arana, Don Carlos Jiménez Díaz o Alberto Sols, como “Centro Mixto CSIC-UAM”, que comprendía dos Institutos: el del CSIC, con Antonio García Bellido, David Vázquez y Eladio Viñuela, y el de la Universidad Autónoma, con Federico Mayor Zaragoza, que fue el primer director (1975-1978). Eladio Viñuela fue el siguiente. Más tarde lo sería Margarita (1992-1993), única mujer en este puesto hasta hace unos meses, en que fue designada nuestra actual directora Lourdes Ruiz Desviat. La contribución institucional de Margarita al CBMSO ha continuado durante muchos años, hasta su fallecimiento, como presidenta del Patronato de la Fundación Severo Ochoa.

 

 

Más allá de esta faceta, Margarita Salas ha sido clave en el fomento de la excelencia científica y la visibilidad internacional del CBMSO, a través de sus investigaciones de vanguardia en el campo de la replicación del DNA, utilizando el modelo del fago ø29, con implicaciones relevantes a nivel conceptual y permitiendo también el desarrollo de patentes para amplificar DNA con gran impacto biotecnológico. Más importante aún, Margarita Salas tiene el mérito de haber creado una auténtica escuela de investigadores que hoy son líderes en diversos ámbitos de la biología molecular, que siguen su estela y que eran su máximo orgullo.

 

La proyección externa de Margarita Salas, como miembro de las Reales Academias de Ciencias y de la Lengua, como presidenta del Instituto de España, como receptora de numerosos premios de prestigio nacional e internacional (Primer Premio L’Oreal-UNESCO for “Women in Science” en 1999, Premio Finlay de la Unesco 1991, Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal 1999, entre muchos otros) ha sido también muy importante para otorgar visibilidad al CBMSO, para una mayor repercusión social de la ciencia y en particular para impulsar el papel y reconocimiento de la mujer científica. Fue elegida entre las 100 Mujeres del Siglo XX que abrieron el camino a la igualdad en el Siglo XXI por el Consejo de la Mujer de la Comunidad de Madrid (2001), y en el año 2007 fue nombrada miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, convirtiéndose así en la primera mujer española que se incorporaba a tan prestigiosa institución.

 

Es pertinente también citar en este foro que Margarita fue también la primera mujer presidenta de la SEBBM (1988-1992), recibiendo en 1997 la distinción de Socio de Honor (junto con Eladio Viñuela, Julio Rodríguez Villanueva y el de más edad de los firmantes de este artículo).

 

Todo ello hace de Margarita un referente imprescindible. Se ha ausentado físicamente pero, como sucede con quienes han vivido una trayectoria ejemplar, permanecerá siempre para inspirar a muchas generaciones de científicos.

 

Deseamos dedicar estos párrafos, en señal de gran estima, a su hija Lucía, cuya tristeza se aligera por el inmenso legado de su madre y de su padre. 


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