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¡Ángela, te queremos!

Debemos ser conscientes de que existen hoy entre nosotros colegas que juegan en la primera clase internacional. La larga, ominosa década de incuria y abandono de la ciencia española nos ha desmoralizado al extremo de pensar que ya la investigación científica no existe. Pero por eso precisamente es bueno señalar las excepciones, los faros luminosos que mantienen la esperanza.

  • Félix M. Goñi

  • Presidente SEBBM

Esta Tribuna no es, como otras, el resultado de meditaciones largamente cocidas en el horno de la razón, o surgidas ex abundantia cordis ante un disparate o un atropello de los que abundan en el ruedo ibérico, barrera de ciencia. No. Estas líneas nacieron, hace ya unas semanas, al atardecer del 26 de febrero, con ocasión del ingreso de nuestra consocia la Profesora Dña. Ángela Nieto Toledano como académica de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Acudió allí el arriba firmante, y hete aquí que, conforme Ángela, nuestra Ángela, iba desgranando su discurso, según iba exponiendo, con pasión manifiesta, sus espectaculares resultados sobre la reactivación de programas embrionarios y su impacto en las patologías del adulto, algo inusual se iba removiendo en mi viejo cerebro cínico: lo que veía y oía era verdad, una verdad gloriosa. Y allí mismo decidí que mi próxima (y última) Tribuna iba a abandonar el tono jeremíaco habitual para celebrar que, a pesar de todo y de muchos, hay en España personas que hacen ciencia al mejor nivel mundial, y que esas personas merecen una relevancia que rara vez obtienen, ni siquiera en estos medios profesionales.

 

Lo de menos, a estos efectos, es el contenido científico del discurso de Ángela, que yo entendí de manera imperfecta, por mis propias limitaciones. Lo importante es hacernos conscientes de que existen hoy entre nosotros colegas que juegan en la primera clase internacional, de que esa posibilidad existe, y en ocasiones se hace realidad. La larga, ominosa década de incuria y abandono de la ciencia española nos ha desmoralizado al extremo de pensar que ya la investigación científica no existe, que eso son cosas del pasado (pasado obviamente mitificado), y que de esta sequía nunca nos vamos a recuperar. En realidad, esta visión pesimista se acerca bastante, creo yo, a la realidad. Pero por eso precisamente es bueno señalar las excepciones, los faros luminosos que pueden mantener la esperanza de los pocos esforzados navegantes que mal que bien siguen a flote. Ángela es una de esas luminarias.

 

Ya estoy oyendo, según esto escribo, el rumor viscoso de la envidia hispánica. “¡Pues, ni que fuera la única!” No, no es la única, naturalmente, pero es una de un grupo muy minoritario de científicos que, en las más negras circunstancias, siguen haciendo ciencia del máximo nivel. Y, por favor, no me saquen los datos (“objetivos” y “transparentes”) de esta o aquella base de datos. Ni los conozco ni me interesan. Habrá quien tenga más índice h, o i, o j, más citas (científicas e incluso amorosas), que publique más páginas por año, o por minuto. Nada de eso me importa. Ángela no es la única, y quizá tampoco es la mejor, según cómo se compare, pero la profesora Ángela Nieto Toledano es la persona que desencadenó, una tarde de febrero, el tsunami intelectual, o mejor la epifanía, en mi mente desilusionada, mostrando que hacer las cosas bien es posible. Será difícil, o quizá dificilísimo, pero posible. Dedico esta Tribuna a Ángela, pero detrás de este nombre está también ese ramillete de científicos, lo mejor que tiene hoy España en todos sus aspectos, que hacen cada día posible lo imposible, que hacen nacer la razón del absurdo.

 

Querida Ángela, uno ya está mayor para ciertas cosas, pero tu discurso en la Academia hizo brotar en mí un amor platónico y adolescente, amor que, estoy seguro, comparte conmigo la inmensa mayoría de los científicos españoles, y especialmente la totalidad de los socios de la SEBBM: ¡Ángela, te queremos!

 

DESPEDIDA, PERO NO CIERRE

Para cuando se publique el próximo número de SEBBM habrá terminado mi período como presidente de la sociedad y, para bien de la misma, habrá asumido la presidencia la Profesora Dña. Isabel Varela Nieto. Queridos consocios, os dejo en buenas manos.


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