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Antonio Ferrer Montiel. Nuevo Editor de SEBBM

“Tengo la duda de si nuestros políticos han aprendido algo de esta crisis”

Antonio Ferrer Montiel es director del Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche (Alicante) y ha sido elegido Editor Jefe de la revista SEBBM, reemplazando en este cargo a Miguel Ángel de la Rosa, quien ha liderado la publicación en los últimos ocho años.

  • Ismael Gaona

Ha sido miembro de la Junta Directiva de la SEBBM y fue una de las piezas clave del Congreso de Sevilla 2012, que reunió por primera vez en España a numerosos premios Nobel para debatir tendencias y el futuro de la Biología Molecular. En ambos casos ha gestionado el patrocinio de la SEBBM por parte de empresas, fundaciones, entre otros. Antonio Ferrer es Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Miguel Hernández, y desde 2011 director del Instituto de Investigación Universitaria IDiBE (previamente IBMC) en la Universidad Miguel Hernández. Además, es coordinador de la Red de Excelencia Consolider en Canales Iónicos desde 2008, expresidente de la Sociedad de Biofísica de España (2014-2018), y representante de la Unión Internacional para Biofísica Pura y Aplicada (IUPAB) en el Comité Nacional del Consejo Internacional para la Ciencia (ISC, 2019-).

 

Su investigación se ha centrado en comprender el papel que juega el grado de excitabilidad de los nociceptores periféricos en la señalización del dolor crónico, y el desarrollo de agentes terapéuticos. A lo largo de la trayectoria científica, se ha centrado en realizar una investigación con marcado carácter traslacional. Sus resultados han conducido a una nueva estrategia para el tratamiento del dolor y prurito crónicos que ha producido un producto analgésico que se encuentra en fase clínica II de desarrollo, y un anti-pruriginoso en desarrollo preclínico. Sus investigaciones han producido 140 publicaciones, 30 patentes extendidas internacionalmente, de las que 15 están en explotación bajo licencia. Ha dirigido 22 tesis doctorales. Sus actividades de emprendimiento vienen refrendadas con la creación de cuatro empresas de base biotecnológica centradas en el desarrollo y explotación de herramientas diagnósticas, pronósticas y terapéuticas. Además, ha colaborado en la gestión del Plan Nacional de I+D en biomedicina (2007-2011 y 2016-2020).

 

Editor jefe de una de las revistas más consolidadas e importantes en el mundo de la biología, por no decir única en el campo de la bioquímica y biología molecular. De 1 a 10 califique la importancia de acercar la ciencia a la sociedad y, sobre todo, estas disciplinas científicas.

Sin dudarlo, un 10. En mi opinión es esencial compartir los avances científicos con la sociedad y hacerla participe de lo fundamental que es la generación del conocimiento para poder acometer con éxito los retos a los que se enfrenta en los ámbitos científico, tecnológico, sanitario, económico y social. El conocimiento científico es un pivote que aporta soluciones innovadoras que soportan el estado de bienestar. 

 

Se ha hablado y mucho sobre las Fake News en política, economía… ¿Cómo está afectando a la ciencia este nuevo escenario de barra libre, donde parece que vale todo?

Desgraciadamente tiene un impacto devastador, al igual que en otros ámbitos. La pseudociencia esta haciendo mucho daño tanto a la sociedad que la recibe en su mayoría con asombro y recelo, como al avance científico que ha de estar constantemente corrigiendo todo tipo de desinformación científica. Por ello, es fundamental que los científicos nos impliquemos más en acercar el avance científico y formar científicamente a la sociedad. La educación, comunicación y transparencia científicas son cardinales para anular la pseudociencia y afianzar la confianza de la sociedad en los científicos. 

 

La revisión por pares es otra de las características de las publicaciones especializadas. ¿Se puede llevar a la realidad esta máxima a la divulgación científica, al prisma del ciudadano?

Creo que es una propuesta muy interesante y contribuiría a divulgar los avances con una mayor rigurosidad y precisión. A este papel podrían contribuir claramente las sociedades científicas que podrían revisar los artículos y comentarlos con los autores antes de ser publicados. No obstante, he de decir que la calidad y conocimiento de los periodistas divulgando ciencia ha aumentado notablemente en los últimos años, indicando que en la carrera de periodismo está entrando la comunicación científica como un campo de alto interés divulgativo y social. No estaría de más que en los grados/másteres de periodismo se buscara la colaboración más estrecha con los científicos para hacer una mejor formación en ciencia de los futuros periodistas. 

 

Da la sensación que el ciudadano busca en la ciencia información que le reporte milagros. Por ejemplo, lo estamos viviendo con la carrera de las vacunas. ¿Qué se pierde la sociedad por ser tan resultadista?

Creo que es algo normal. Cuando tenemos un problema o una emergencia, lo que buscamos es una solución y no tanto una promesa. Si me duele la cabeza, quiero una píldora que me quite el dolor. No obstante, seamos conscientes de que si somos demasiado resultadistas o queremos remedios rápidos nos podemos encontrar con el desencanto de que no nos satisfacen. Los productos derivados del avance científico han de asentarse en un sólido conocimiento y ello requiere respetar los tiempos. En el caso que comentas, hay una urgencia sanitaria por desarrollar una vacuna contra un virus del que todavía desconocemos mucho. En este caso, y por la emergencia sobrevenida, se ha tenido que hacer una apuesta arriesgada, acortando los tiempos, confiando que ello tendrá un impacto modesto, pero que desconocemos. Todos deseamos que se pueda desarrollar una vacuna en tiempo record que, al menos, nos proteja parcialmente y reduzca la gravedad de la infección. No obstante, creo que las vacunas buenas tardarán más en desarrollarse ya que requieren de un mayor conocimiento de cómo opera el virus y, quizás, por su propensión a mutar, se requiera ajustar las vacunas para una mejor protección. 

 

 

Soy de la opinión que en la ciencia en numerosas ocasiones es más interesante el método que el objetivo final. El símil lo traslado al fútbol. Un partido que concluye con empate a cero y que ha tenido jugadas maravillosas.

Sin duda el método o estrategia es esencial en ciencia para seguir avanzando, especialmente en proyectos que se encuentran en la frontera de nuestro conocimiento. Se está hablando mucho del “think outside the box” como una manera de abordar los retos de la sociedad con visiones o perspectivas rompedoras. En mi opinión, en la generación de conocimiento científico siempre hay un resultado final, no veo empates o perdidas. El mal llamado “resultado negativo”, es un resultado tan importante e informativo como el resultado positivo. Por tanto, en ciencia no es tanto método vs. éxito, sino que ambos van de la mano y son necesarios para construir fuertes pilares de conocimiento sobre los que asentar el desarrollo y bienestar de nuestra sociedad. En la generación de conocimiento siempre se gana. 

 

¿Qué línea editorial va a seguir la revista de la SEBBM?

Mis antecesores en la dirección editorial, Joan Guinovart y Miguel Ángel de la Rosa, han realizado un trabajo magnífico en la proyección y consolidación de la revista de la SEBBM. Es sin duda un producto de alto valor, altamente apreciado por todos los socios y esto es debido a la calidad de sus contenidos, a su capacidad divulgativa y a un diseño atractivo. Por mi parte, mis objetivos para la revista son ambiciosos, pero que creo que realistas y alcanzables: (i) afianzar la calidad y proyección de la revista entre los socios; (ii) promover su difusión a la sociedad como vehículo de divulgación, información y formación científica para combatir los mensajes pseudocientíficos populistas; (iii) generar un producto de valor para los sectores productivos de nuestra sociedad que facilite la vehiculización de sus avances, servicios y productos y, al mismo tiempo, contribuya a la sostenibilidad económica de la revista; y, (iv) influir social y políticamente para conseguir un sistema de I+D+i compatible con el nivel científico de nuestros investigadores. 

 

Pregunta obligada. El CoVid-19 nos ha venido a demostrar que una sociedad avanzada no puede mirar de reojo al sistema de I+D+i. 

Al sistema de I+D+i y a la ciencia hay que mirarlos de frente, como única manera de poder reconocer su valor y cimentar su desarrollo. En crisis sobrevenidas como la que estamos viviendo los sistemas científico y sanitario son puntales esenciales para dar respuestas, seguridad y confianza a la sociedad. Los científicos hemos de estar a la altura aportando todo nuestro conocimiento para resolver una amenaza como la actual. Para ello, necesitamos que se nos dote de medios y programas de apoyo sostenidos y ambiciosos que permitan generar herramientas que den respuestas contundentes y coordinadas. Es triste que la capacidad científica que tiene el país no se haya explotado para controlar la pandemia. Sorprendentemente, los centros de investigación se cerraron y los investigadores se enviaron a realizar teletrabajo. Nos hemos dado cuenta de la desdicha de nuestro sistema de I+D+i fruto de esa mirada de reojo y de pensar que los científicos siempre podemos hacer más con menos. Esto es una falacia que hemos de cambiar si queremos estar preparados para futuras emergencias sanitarias y sociales. 

 

Hay numerosas teorías sobre el origen del virus… ¿Qué probabilidad hay de que el SARs-Cov-2 haya sido un “ensayo de laboratorio”? 

Según los datos acumulados hasta la fecha, la probabilidad de que el virus sea fruto de la manipulación humana es remota. Todos los indicios y resultados apuntan a una generación natural. Aunque todavía se están acumulando datos, existe actualmente un consenso entre los científicos trabajando en este tema en descartar las teorías conspiranoicas que aparecen en las redes sociales, y son alimentadas por algún mandatario que no se caracteriza precisamente por su sensatez y sentido común. La información pseudocientífica, acompañada de opiniones interesadas, es tremendamente dolosa para la sociedad, y los científicos hemos de combatirla sin contemplaciones. No obstante, en este tema es prudente esperar a que los estudios en marcha concluyan para poder asentar el origen de este virus. 

 

Son los PCR la solución definitiva. Una de las peculiaridades del virus es su alta capacidad de mutación y de daño sistémico. 

La PCR es una valiosa herramienta para diagnosticar si en un momento determinado somos portadores del virus, o si síntomas compatibles con la infección vírica se deben a un contagio. Su valor diagnóstico es fundamental, pero hay también que conocer sus limitaciones. Tiene un alto valor para determinar si una sintomatología leve se debe a un contagio de SARs-Cov-2 o de otra patología. Y también tiene valor para la detección de casos asintomáticos o en la detección temprana, permitiendo su aislamiento para detener los contagios. Hay que tener cuidado con el exceso de confianza o seguridad si el resultado es negativo, pues solo nos dice que en el momento de la toma de muestra no éramos portadores del virus, pero seguimos siendo susceptibles de ser infectados, por lo que no podemos reducir la prudencia y el sentido común, manteniendo las acciones preventivas para evitar contagiarnos. En cuanto a que la tasa de mutación del virus pueda ser un hándicap para su diagnóstico por PCR, no lo creo pues con la tecnología actual es fácil adaptar la técnica a la secuencia del virus. 

 

En una entrevista reciente ha comentado que “necesitamos una estructura sólida en investigación para casos como el coronavirus”. ¿Qué le pasa a la política y la ciencia? ¿Por qué no hay un giro definitivo que afiance esta relación?

Necesitamos una estructura sólida y bien financiada en investigación para resolver los retos de nuestra sociedad por que emergencias como la generada por SARs-Cov-2 pueden aparecer en cualquier momento, recordemos que esta es la tercera (y más grave) en lo que llevamos de siglo. La forma de contrarrestar una crisis sanitaria es con un buen conocimiento científico, ya que este se puede transformar en productos y servicios sanitarios en beneficio de la sociedad. Este coronavirus ha sido una epidemia sobrevenida que ha mostrado nuestras deficiencias científicosanitarias. Confío en que los responsables políticos y económicos hayan tomado buena nota y comprendan de una vez que apoyar la ciencia es una inversión de alto valor y no un mero gasto dirigido a satisfacer la curiosidad de unos pocos. Hemos visto que comprar fuera el conocimiento y la tecnología puede ser un negocio gravoso para el país. Cuando la emergencia médica y social pase habrá que realizar un análisis crítico de las acciones realizadas con el fin de que en futuras crisis sanitarias estemos mejor preparados, con un sistema de científico-tecnológico sólido capaz de responder con celeridad y calidad a las necesidades tecnológicas, sanitarias y sociales. 

 

Recientemente, el director general de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) ha asegurado que se podría triplicar el número de tests que se hacen en España. “Nuestras empresas podrían tener capacidad para 1,5 millones de pruebas por semana, pero no nos los piden”.  ¿Qué ha podido ocurrir?

Coincido Ion Arocena en que la biotecnología española tiene una enorme capacidad para dar respuesta a las necesidades nacionales. Además de una excelente industria biotecnología, también dispone de magníficos centros de investigación que, incomprensiblemente, han sido infrautilizados en los peores momentos de la crisis sanitaria. Ha dado la impresión que lo que se adquiría fuera tenía más valor que lo que se producía internamente. Pero no tardaremos en darnos cuenta que el talento de la ciencia y la tecnología española no tiene nada que envidiar a la de otros países. Hacemos ciencia con mayúsculas y ciencia competitiva, y desarrollamos tecnologías que resultan en productos y servicios de mucha calidad. Miremos el listado de compañías asociadas a ASEBIO. 

 

Durante los meses de pandemia hemos oído hablar de los recortes sanitarios ¿Pero qué hay de los recortes en investigación? ¿Cómo podría ponderarse en este caso? Comparto con usted la frase “no es tan cara la inversión en investigación cuando vienen momentos como este”. 

Para nuestra desgracia, los gestores políticos han visto la investigación como un dispendio más que como una inversión necesaria para sustentar y aumentar el bienestar de nuestra sociedad. El conocimiento científico es un pilar fundamental, esencial, para generar los recursos sanitarios que permiten abordar con garantías estallidos como las que estamos sufriendo. Sin duda hay que invertir en sanidad, pero también en investigación pues ésta es la que aporta las herramientas diagnósticas, pronósticas y terapéuticas al sistema sanitario para poder abordar con seguridad y eficiencia cualquier crisis sanitaria. 

 

Hay cerca de una decena de investigaciones sobre vacunas. ¿Qué papel ocupa España en este escenario?

No tengo duda de que juega un papel fundamental. En este sentido, no hay mas que mirar al Centro Nacional de Biotecnología el que los grupos de los Dres. Luis Enjuanes y Mariano Esteban, dos virólogos de prestigio internacionalmente reconocido, están trabajando en el desarrollo de vacunas con aproximaciones propias, basadas en un conocimiento generado durante años de investigación con virus. 

 

La mejor reflexión posible de administraciones, científicos y sociedad en la era Post-CoVid-19 es aumentar las inversiones en I+D+i. ¿Qué le pediría a nuestra clase política?

Visión, mucha más visión de futuro, menos cortoplacista y con el convencimiento de que el progreso científico es la revolución de futuro que garantiza la sostenibilidad del estado de bienestar. El conocimiento científico que generamos hoy, es el pilar de la tecnología y bienestar del futuro. Los planes nacionales de I+D+i han de ser más ambiciosos y mejor dotados económicamente. Nuestro sistema está financiando proyectos a 3 años con un promedio 150-200 mil euros; proyectos similares en otros países tendrían dotaciones presupuestarias de 2 a 4 veces superiores. Y se están quedando proyectos muy buenos sin financiar. Tenemos también que hacer un esfuerzo en retener el talento que formamos, y atraer talento a nuestros centros de investigación. Sin duda se necesitaría un pacto de todos los partidos políticos para apoyar un Plan Nacional de I+D+i sólido, protegido de los cambios políticos, y con una financiación estable a largo plazo. Seguramente es un sueño, pero es el mensaje que me gustaría trasmitir. Y como hemos visto, el apoyo a nuestro sustrato científico es mucho más económico, que la búsqueda desesperada soluciones científicotecnológicas para salvar emergencias sobrevenidas. 

 

Por cierto, no le he preguntado por la escisión Ciencia-Universidad.

Pues todavía me pregunto si era necesaria esta división y sigo sin comprender la justificación de esta decisión. En mi opinión, es una medida política que no se sustenta en una necesidad real y no tengo claro que papel va a jugar ese el Ministerio de Universidades. Supongo que el Ministro lo debe tener claro. No estaría de más ofrecerle este portal para que nos lo explicara. 

 

 

No hay científico o investigador que no haya dicho una sola vez “Debemos generar conocimiento para aplicarlo a la sociedad”. ¿Por qué parece que no funciona este mantra?

Bueno, yo creo que este mensaje está ya comenzando a funcionar, no hay más que ver el número de acciones de emprendimiento que se están realizando a nivel nacional, así como un incremento creciente por parte de inversores en el impulso de proyectos innovadores. Obviamente, todavía nos falta camino que andar para alcanzar el nivel de otros países con mayor trayectoria traslacional y de emprendimiento, pero hemos comprendido que el excelente conocimiento que se genera en nuestros centros de investigación tiene un alto valor económico y social. Como dice Ikuro Nonaka, un economista japonés, en “una economía donde la única certeza es la incertidumbre, la única fuente que todavía proporciona ventaja competitiva es el conocimiento”. No obstante, el conocimiento per se no cura, lo que cura son los productos y servicios derivados de dicho conocimiento. Y la transformación del conocimiento en tangibles de valor y utilidad requiere que, a parte de formar científicos de excelencia, también les dotemos de formación emprendedora. La educación es otro pilar fundamental para poder potenciar la transferencia y traslación del conocimiento científico. 

 

Esta crisis nos hará abrir los ojos para poder corregir aquellas desviaciones que han sido endémicas. Por ejemplo, la fuga de talento ¿Qué otros cambios vislumbra en materia de Ciencia e Investigación?

Te veo muy optimista. Por naturaleza también lo soy y creo que habrá un antes y después de esta emergencia sanitaria, pero creo que la habrá a nivel social. Veo que la sociedad es la que ha entendido el valor de la ciencia como eje esencial para tener una sanidad sólida y con recursos para paliar crisis como la Covid-19 y las que puedan venir en el futuro. Sin embargo, tengo la duda de si nuestros representantes políticos han aprendido algo de lo que ha sucedido.


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