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Margarita Salas en la Génesis de la Biología Molecular en España

Está claro el papel de Margarita Salas como pionera de la Biología Molecular en España. Por ello, en este breve artículo, me gustaría revisar un aspecto menos conocido de los primeros años de su carrera científica. 

  • Enrique J. de la Rosa

  • Director del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas.

Está claro el papel de Margarita Salas como pionera de la Biología Molecular en España. Por ello, en este breve artículo, me gustaría revisar un aspecto menos conocido de los primeros años de su carrera científica. Muy posiblemente ese periodo fue clave para que Margarita Salas, junto con Eladio Viñuela, llegara a ser mentora de una escuela de grandes investigadores e investigadoras, así como una protagonista esencial en la génesis y el progreso de la bioquímica y la biología molecular en España. Me refiero al ambiente científico en el que Margarita Salas se inició en la investigación y desarrolló su primer trabajo independiente, que conjugaba su estancia en el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) del CSIC y los primeros años de vida de la Sociedad Española de Bioquímica (SEB), hoy Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular

 

 

La SEB se fundó en 1963, aunque se llevaba gestando desde la I Reunión Bioquímica de Santander, en 1961. Durante esos años, concretamente entre 1961 y 1964, Margarita Salas realizó su tesis doctoral bajo la dirección de Alberto Sols, en el Instituto Gregorio Marañón del CIB. Además del contacto privilegiado que siempre mantuvo con Severo Ochoa, inspirador de su carrera científica, promotor esencial de la SEB y su futuro director en el post-doctorado, Margarita Salas convivió durante su etapa predoctoral en el CIB con personas clave para la fundación de la SEB. Entre ellas, su propio director de Tesis y Gertrudis de la Fuente, por nombrar, de una larga lista, a dos personas de su grupo.

 

Tras doctorarse, realizó una estancia postdoctoral en Estados Unidos, en el laboratorio de Severo Ochoa, experiencia esencial para su trayectoria posterior en el campo de la Biología Molecular. En 1967 volvió al CIB, donde permaneció hasta 1977, y creó su propio grupo. En esa etapa, su relación con la SEB fue intensificándose, como lo atestigua su contribución al congreso de la FEBS (Federation of European Biochemical Societies) de 1969 celebrado en Madrid, un encuentro que constituyó el espaldarazo definitivo de la bioquímica europea a la SEB. En ese tiempo, Margarita compartía los estrechos pasillos del CIB de la calle Velázquez con algunos de los artífices de aquel evento: Carlos Asensio, Gertrudis de la Fuente, Carlos Gancedo, Gabriela Morreale, Alberto Sols y David Vázquez, organizadores, entre otros, de aquel congreso histórico para la SEB.

 

Quiero, en particular, destacar a las investigadoras que acompañaron a Margarita Salas en esos primeros años de su carrera en el CIB. Me refiero, en primer lugar, a las ya nombradas Gertrudis de la Fuente y Gabriela Morreale, junto con Sara Borrell, todas ellas mayores que Margarita Salas. Además, estaban sus coetáneas o más jóvenes, como Matilde Sánchez Ayuso y Juana Mª Gancedo, entre otras, quienes también participaron en el congreso FEBS 69. Todas ellas, seguramente compartiendo anhelos y dificultades, eran parte del ambiente científico en el que trabajaba Margarita Salas y, día a día, demostraban que era posible, también para las mujeres, realizar investigación relevante en la España de la época.

 

El recuerdo de aquel entorno científico tan fértil permanece hoy en día entre los que lo vivieron. En el Claustro científico del CIB del pasado 13 de noviembre de 2019, en el que se solicitó a la presidenta del CSIC el cambio de nombre del centro, estaban presentes algunos de los investigadores que convivieron con Margarita Salas en aquellos años. Vicente Larraga, doctorando en el tiempo en el que Margarita Salas creó su grupo, y Miguel Ángel Peñalva, doctorando de la propia Margarita, evocaron en el claustro el buen ambiente de trabajo y discusión científica que existía en el CIB en aquella época, una atmósfera a la que contribuía, sin duda, el ejemplo de Margarita Salas y Eladio Viñuela.

 

Por ello, en recuerdo indeleble de Margarita Salas y en homenaje a los muchos investigadores e investigadoras que la acompañaron esos años esenciales para su carrera futura, nos sentimos honrados de ser, a partir del 21 de noviembre de 2019, el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas.


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