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Un nacimiento todavía deseado

Golden Rice: The Imperiled Birth of a GMO Superfood

Ed Regis

Johns Hopkins

University Press Baltimore (2019)

256 p.

  • Emilia Matallana

  • Instituto de Biología Integrativa de Sistemas I2SysBio (Universitat de València-CSIC) Departament de Bioquímica i Biologia Molecular, UV

El inicio de la lectura de Golden Rice de Ed Regis, me recuerda los 19 cursos académicos en los que he intentado explicar a mis estudiantes de la asignatura de Biotecnología de Alimentos cómo es posible que el arroz dorado, ese magnífico ejemplo del potencial de la biotecnología moderna para aportar soluciones a problemas reales de la humanidad, todavía no haya podido ver la luz, como sí ha ocurrido con otros valiosos productos biotecnológicos de amplia utilización. Inexplicable –es inexplicable que el arroz dorado no sea ya un alimento cotidiano en los lugares del mundo donde es común la deficiencia de vitamina A– o eso pensaba yo hasta que este relato minucioso, detallado y con asequible rigor científico cayó en mis manos.

 

 

Tras un prólogo de sabor amargo por la cruda realidad en la que se encuentra el arroz dorado, el autor desgrana información documentada sobre la incidencia de la ceguera nocturna en el mundo, especialmente en África y en el sudeste asiático, y explica su relación con la deficiencia de vitamina A, así como otras consecuencias que, cada año, llevan a la muerte de centenares de miles de niños y niñas de menos de 5 años. El relato es duro, sin embargo, el tono de la descripción del problema no suena exageradamente dramático, sino más bien esperanzador. No se trata de una enfermedad infecciosa, contagiosa, para lo que no tengamos armas adecuadas, algo que en estos días desgraciadamente todos somos capaces de entender. Es solo una deficiencia nutricional que puede compensarse suplementando las dietas pobres, solo eso, así de sencillo, y así de difícil de solucionar a través del suministro de cápsulas de vitamina A, la estrategia actual que no ha supuesto una solución eficaz.

 

Desde este punto de partida, el relato explica el contexto científico de la década de los 90 del siglo pasado en el que se gestó y diseñó el arroz dorado, así como la experiencia investigadora previa de Ingo Potrykus, del ETH de Zurich, y de Peter Beyer, de la Universidad de Freiburg, codirectores de la tesis doctoral de Peter Bukhardt, y el papel clave de Gary Toenniessen, como director del Programa Internacional de Biotecnología del Arroz. Acompañado de datos científicos, con claras explicaciones sobre las metodologías empleadas, Regis cuenta la gran relevancia del primer arroz dorado, un hito en la historia de la biotecnología que desde el principio se ha querido mejorar para los fines con que fue concebido, es decir, para que los granos de ese arroz contengan la cantidad de β-caroteno, precursor de la vitamina A, adecuada para cubrir la deficiencia alimentaria en la población diana. Ese objetivo ha dado lugar a sucesivas versiones de arroz dorado, intentando responder a los requerimientos y regulaciones internacionales que aplican, de manera especialmente severa, a los organismos modificados genéticamente destinados a la alimentación.

 

Destaca Regis, como obstáculo principal en la historia del arroz dorado, el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad para la Convención sobre Diversidad Biológica, basado en un Principio de Precaución que puede llegar a bloquear la innovación tecnológica, por exigir la demostración científica de ausencia de unos riesgos potenciales que ni siquiera han sido descritos. En la maraña de limitaciones legales y reguladoras se entremezclan también errores, errores científicos perfectamente identificados y explicados, que han contribuido a alargar el paso de la prueba de concepto al producto de mercado. Han contribuido incluso desastres naturales, como si el empeño de algunos por frenar el desarrollo del arroz dorado hubiera sido capaz, no solo de sabotear vandálicamente campos de cultivo experimentales, sino también de atraer un huracán para arrasarlos. La clara oposición de organizaciones activistas en contra del uso de cultivos genéticamente manipulados ha acompañado todos y cada uno de los pasos del arroz dorado, aprovechando cualquier traspiés y buscando incansablemente riesgos no descritos que justifiquen la aplicación del principio de precaución. Sin embargo, el autor destaca la ineficiencia de tales organizaciones para aportar argumentos convincentes en contra del arroz dorado, puesto que no se han demostrado riesgos de toxicidad y alergenicidad, ni ventaja de crecimiento de las plantas de arroz manipuladas genéticamente en ambientes naturales. También se hace eco de las movilizaciones de expertos reclamando la calificación de “crimen contra la humanidad” para el bloqueo de la desregulación del arroz dorado, dada su demostrada capacidad de aportar una solución al alto número de muertes debidas a la deficiencia de vitamina A y la ausencia de riesgos comprobables.

 

Explicar todo lo que ha puesto en peligro el nacimiento del arroz dorado durante 20 años no alivia la frustración, ni recupera las vidas perdidas durante ese tiempo, pero debería servir para corregir errores y mejorar la gestión de la innovación en un planeta que realmente la necesita. 


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