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Revista: El proyecto político para la ciencia


«Podemos competir con los mejores»

Para este enfoque en forma de cuestionario, SEBBM ha contado con la colaboración de Alejandro Fernández, portavoz de I+D+i del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados. Diputado por Tarragona desde 2011, Fernández es licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y Máster en Comunicación Política por la Universidad Autónoma de Barcelona, además de profesor de Ciencia Política de la Universidad Rovira i Virgili (URV).

  • PP

FINANCIACIÓN


Los sistemas avanzados de ciencia, tecnología e innovación están dotados de mecanismos que aseguran su estabilidad presupuestaria. Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, correspondientes a 2013, indican que el sistema de I+D español se sitúa en el 1,24 % del PIB, confirmando la tendencia a la baja de años precedentes y un alejamiento cada vez mayor de la media europea.

¿Qué medidas concretas prevé su partido para alcanzar la media europea de inversión en I+D y en qué plazos?
Las medidas concretas son las que se encuentran en la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación y en los dos planes estatales que la desarrollan. En estos documentos hemos establecido un objetivo del 2 % para 2020, que es la media europea actual. 
La Unión Europea se ha puesto como propósito para ese año el 3 %, que es el mismo porcentaje que ya se propuso en 2010. Va a ser complicado que se consiga.
Nosotros nos hemos planteado un marco planificado y un objetivo realista.
 

«Desde 2013, el Gobierno ha concedido fondos extraordinarios para la ciencia por 364 millones de euros.»

¿Cómo piensa estabilizar su partido las dotaciones presupuestarias?
Ya lo estamos haciendo. En 2014 incrementamos las partidas para ciencia por primera vez en cinco años. En 2015 se ha consolidado este incremento. Además, desde 2013, el Gobierno ha concedido fondos extraordinarios para la ciencia por 364 millones de euros.

¿Estaría de acuerdo en impulsar medidas de choque para recuperar los niveles de inversión previos a 2010?
Creo que hay que hacerlo al revés. No es cuestión de recuperar la inversión de 2010; primero hay que saber qué es lo que quieres hacer. Hay que establecer una estrategia y un plan y procurar que no falten recursos para realizar lo planeado.

Necesitamos un escenario previsible, estabilidad al alza; no podemos movernos a golpe de incremento y bajada presupuestaria, porque así le hacemos un flaco favor al sistema. 

 

INSTRUMENTOS

La Ley de la Ciencia de 2011, aprobada por consenso de todos los partidos parlamentarios, prevé la creación de la Agencia Estatal de Financiación como un instrumento independiente para la gestión de los fondos públicos dedicados a I+D.

¿Cómo piensa garantizar su partido la independencia de la futura Agencia?
Se habla mucho de la independencia de la Agencia y creo que hay que explicarlo bien. La Agencia lógicamente dependerá del Gobierno, como pasa en todos los países que tienen un instrumento como este. Incluso el European Research Council (ERC) depende de la Comisión Europea.

La Agencia tendrá un director, que será un científico. Lo que tiene que procurar es que se optimice este nuevo modelo de financiación para la ciencia: se incorporarán remanentes de tesorería, se mejorará la planificación de las actuaciones o se estabilizarán las convocatorias. Eso además de otras muchas ventajas como la simplificación o la reducción de duplicidades.

¿Estaría de acuerdo su partido en blindar presupuestariamente la futura Agencia para evitar la injerencia de ciclos políticos y económicos?
Nosotros apoyamos la Ley de la Ciencia en 2011 e intentamos establecer un pacto por la I+D+i a principio de legislatura, pero no conseguimos que nuestros interlocutores se comprometieran. Creo que sería bueno que tuviéramos una postura común en cuanto a la financiación de la ciencia y que estabilizáramos los presupuestos.

 

CAPACITACIÓN

Históricamente, España tuvo que abstenerse de su participación en grandes proyectos internacionales o, simplemente, participar en las principales líneas de investigación, desarrollo e innovación, por la falta de las infraestructuras precisas. Hoy esta condición ya no se da por la existencia de los grandes centros de investigación, la transformación de los hospitales de referencia en institutos o la introducción en el sistema de grandes instalaciones, además de la consolidación de los Parques Científicos y Tecnológicos.

¿Cree que España dispone en la actualidad de instrumentos suficientes para competir en condiciones a escala internacional?
Estoy convencido de ello. Solo hay que ver los resultados que estamos teniendo en Horizonte 2020 para darse cuenta que podemos competir con los mejores.

¿Apostaría por alguna gran instalación de escala internacional para España?
Sí, ya estamos intentando instalar los telescopios Cherenkov en el hemisferio norte en Canarias. Y estamos bien posicionados.

«Nuestros centros de excelencia Severo Ochoa están al nivel de los mejores del mundo en sus áreas.»


¿Considera adecuada la actual red de centros de excelencia o entiende que debe modificarse? ¿Con qué instrumentos?

Nuestros centros de excelencia Severo Ochoa están al nivel de los mejores del mundo en sus áreas. Son centros que no solo hacen investigación de primer nivel, sino que además son los que han conseguido una mayor capacidad innovadora. Nos gustaría tener más centros de estos. De momento son veinte.

El Gobierno ha abierto la convocatoria a unidades de excelencia para estructuras más pequeñas, normalmente integrantes de universidades. Hay que promover la excelencia y creo que lo estamos haciendo bien.

 

LEY DE MECENAZGO

El mecenazgo en ciencia está considerado en muchos de los países de nuestro entorno un mecanismo más de financiación. Eso no ocurre en España.

¿Apoya el partido que usted representa una Ley de Mecenazgo que cubra las expectativas del sistema de ciencia y tecnología español? Si es así, ¿en qué plazos?
Nuestra experiencia nos demuestra que no existe un modelo concreto que «cubra las expectativas del sistema de ciencia y tecnología español». De hecho, hay actores del sistema que piensan de manera diametralmente opuesta sobre esta cuestión, lo que dificulta sin duda poner plazos.

 

POLÍTICA DE INNOVACIÓN

Año tras año, los indicadores de innovación son poco favorables para el sistema español de I+D. El ranking europeo sitúa a España en el puesto 19, mientras que a escala mundial se está invariablemente cerca del puesto 40. Dado que la innovación es uno de los valores centrales para el progreso económico de una sociedad basada en el conocimiento…

¿Qué medidas concretas pretende impulsar su partido en esta materia?
Para conseguir avanzar en innovación debemos abordar muchas variables y hacer muchos cambios. Y todos sabemos que muchas veces los cambios son difíciles y no gustan a todo el mundo. Pero hay que hacerlos. De eso precisamente trata la innovación: de cambiar, ya sea la forma de pensar, de actuar o de afrontar el futuro. Si no somos capaces de cambiar muchas de las cosas que hacemos no podremos aspirar a un sistema potente de ciencia e innovación.

«Hasta ahora se hacía investigación por un lado e innovación por otro. Y el primer cambio es el de unificarlo.»


El primero de estos cambios debe llegar precisamente del concepto de I+D+i. Lo llevamos repitiendo mucho y poco a poco va permeando: Investigación, Desarrollo e Innovación, todo junto, en bloque; así debemos tomarlo. Hasta ahora se hacía investigación por un lado e innovación por otro. Y el primer cambio es el de unificarlo, tomarlo como un recorrido completo, desde la investigación hasta la innovación. Así lo hemos hecho nosotros en la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación y así lo ha hecho Europa con Horizonte 2020.

Para ello, todos los actores del sistema tenemos que implicarnos en el proceso completo. Los organismos de investigación, los centros y la universidad han de colaborar con el mundo empresarial y viceversa. Una colaboración intensa que sin duda potenciará tanto la investigación como la innovación: ambas van de la mano obligatoriamente, son interdependientes. 

Para lograr este sistema eficiente que consiga que las empresas inviertan en ciencia debemos contar con seis variables: una financiación adecuada, generación de talento y capacidad para emplearlo, movilidad —tanto del sistema público al privado como del privado al público, tanto nacional como internacional—, un sistema fiscal que favorezca la innovación, flexibilidadadministrativa y reconocimiento. Y en ello está trabajando el Gobierno con mayor o menor éxito.

¿Qué aspectos entiende que deben ser abordados de forma inmediata?
La Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación está pensada para acabar con esta brecha entre investigación e innovación. La Dirección General de Innovación y el CDTI, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, está sacando nuevos programas e impulsando diversas medidas para acompañar a las empresas en su camino innovador, algo que esperamos tenga su reflejo en los próximos años. 

Estamos potenciando sobre todo la colaboración público-privada, algo que es fundamental para animar a las empresas a invertir en I+D+i.

 

EDUCACIÓN

Todo sistema de I+D se sostiene en el talento y preparación de sus recursos humanos. También en España, aunque hay coincidencia en señalar un déficit significativo en los mecanismos para integrar a investigadores formados en el país en nuestro propio sistema.

¿Impulsaría su partido un mecanismo de retorno para que investigadores en formación que han cursado su doctorado o han efectuado una etapa posdoctoral en un centro de prestigio extranjero dispongan de una oportunidad real de integrarse en el sistema español de I+D?
El personal investigador y técnico es una prioridad para el Gobierno. Ya en 2014 se incrementó de manera importante las ayudas para recursos humanos, lo que claramente amplía las oportunidades a los investigadores para volver a integrarse en el sistema español de I+D+i. 
 

«Uno de nuestros déficits es que nuestros investigadores pocas veces terminan trabajando en empresas.»

Uno de nuestros déficits es que nuestros investigadores pocas veces terminan trabajando en empresas. Por ejemplo, de los investigadores que han terminado el programa Ramón y Cajal desde que empezó, apenas el 2 % ha terminado en una empresa. Y eso es algo que tenemos que mejorar en las dos direcciones: haciendo que las empresas apuesten por los investigadores y posibilitando que los investigadores puedan realizar su trabajo en las empresas. En este sentido, hemos publicado una nueva convocatoria, la de doctorados industriales, con la que pretendemos mejorar esta circunstancia. 

¿Qué medidas concretas pondría en marcha para evitar que investigadores ya formados desempeñen su labor en España con garantías y evitar así su actual estatus de precariedad?
Una de nuestras principales preocupaciones ha sido la de consolidar la carrera investigadora. Y hemos aprobado varias mejoras en este sentido, como la desaparición de becas en favor de contratos.

En esta línea, el Gobierno ha autorizado la creación de 50 plazas como personal laboral fijo en los Organismos Públicos de Investigación para los investigadores que hayan completado el programa Ramón y Cajal. Estos contratos constituyen el germen de una nueva carrera investigadora no funcionarial que esté vinculada a los resultados obtenidos, como ocurre en los países con sistemas científicos más avanzados. Tenemos que afianzar esta vía, paralela a la carrera funcionarial. 

 

UNIVERSIDAD

De un tiempo para esta parte, crece entre la comunidad científica y tecnológica la idea de especializar las universidades españolas de acuerdo con su tarea principal, de modo que pueda distinguirse, como ocurre en otros países avanzados, entre universidad docente y universidad investigadora, por un lado; o entre universidad generalista o especializada en alguna rama del saber por el otro.
 

«Si apostamos por la especialización nos llamarán elitistas o cosas peores.»

¿Apoyaría su partido una clasificación de este estilo? ¿Apostaría su partido por una especialización mayor?
Durante esta legislatura hemos intentado homologar nuestro sistema educativo al de los países líderes en los Informes Pisa y ya ha podido comprobar que no nos está resultando fácil a efectos de opinión pública, con debates ideológicos dignos del siglo XIX. Si apostamos por la especialización nos llamarán elitistas o cosas peores, aunque ya estamos acostumbrados. 

 

PRIORIZACIÓN

Desde Europa, también desde España, se han alzado voces autorizadas reclamando una especialización temática con distribución regional. Eso no significa renunciar a ninguna rama del saber, pero sí a potenciar áreas estratégicas a distintos niveles. Alimentación, Salud, Energía, Automoción o Tecnologías de la Información, son algunos de los ejes principales que se están definiendo en Europa.

¿Atendería su partido una distribución temática de este orden?
Ya se ha hecho. El Gobierno ha trabajado estrechamente con las comunidades autónomas para configurar sus estrategias de especialización inteligente, una exigencia de Bruselas para que las regiones puedan optar a fondos europeos.


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