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2021: Unos presupuestos “cienciacionales”

El presupuesto del Ministerio de Ciencia e Innovación ha aumentado la inversión directa en 1.204 millones de euros, un 59,4%, con respecto a 2020, hasta alcanzar los 3.232 millones de euros. Estas cuentas permitirán incrementar los recursos para los Organismos Públicos de Investigación (OPIs), la Agencia Estatal de Investigación y el CDTI, avanzar en la estabilización de la carrera científica, apoyar con nuevas acciones los proyectos empresariales innovadores y reforzar la investigación biosanitaria y en salud pública, entre otras medidas. 

  • Ismael Gaona Pérez

 

Uno de los calificativos que mejor podrían ilustrar los presupuestos del Gobierno de España para ciencia y tecnología el próximo 2021 es que son “cienciacionales”. Bueno, sensacionales. Dejémoslo ahí. 

 

El Ejecutivo ha cogido el rábano por las hojas y ha dado respuesta, sobre el papel, a uno de los reclamos históricos del sector: devolver el lustre perdido a nuestro sistema de Ciencia y Tecnología. Más fondos, mejor coordinación y diseñar nuevas políticas acordes con las tendencias actuales (muchas obligadas por la pandemia provocada por el CoVid-19). Suficiente para pensar que, al menos, el catálogo de intenciones que ha redactado los más directos colaboradores de Pedro Sánchez cumple con las exigencias de científicos, docentes, investigadores, doctorandos, doctores, catedráticos, directores de centros y así hasta el infinito. La ciencia española no ha estado en los últimos tiempos para dar chillidos. Con todo, y en líneas generales, estos presupuestos “cienciacionales” destacan por dos cuestiones que no podemos perder de vista: la primera, grosso modo, es la cantidad. Efectivamente, hay más dinero para invertir: un 60% más que lo reflejado en las cuentas anteriores. Y la segunda de las cuestiones es el papel que tendrá Europa en esta nueva estrategia de la I+D+i. 

 

Hay estrategia porque su rumbo ya está fijado, nos guste o no. Es necesario recordar que cerca de un tercio de la cantidad final, 3.232 millones de euros, procede del Fondo de Reconstrucción Europea. Es decir: 1.000 millones de euros. Y en estos tiempos de crisis, las cuentas serán escrutadas por los sesudos funcionarios europeos con mayor perseverancia y ahínco. Según ha comentado Moncloa, estas cuentas permitirán incrementar los recursos para los organismos públicos de investigación (OPIs), la Agencia Estatal de Investigación y el CDTI, avanzar en la estabilización de la carrera científica, apoyar con nuevas acciones los proyectos empresariales innovadores y reforzar la investigación biosanitaria y en salud pública, entre otras medidas.

 

Pero además de este nuevo escenario, hay otro que no cambia. Y es que los presupuestos tienen que llegar paulatinamente a los compromisos de la Unión Europea: la Comisión Europea ha marcado recientemente como meta para 2030 que los estados miembros inviertan en total, entre público y privado, el 3 % del PIB en I+D+i, y que la inversión pública represente el 1,25 % del PIB; en 2018, último dato consolidado, la inversión pública en esta materia en España fue del 0,52 % del PIB. 

 

“El sistema de Ciencia e Innovación necesita un impulso grande para poder tomar decisiones mucho más apropiadas que la otra vez, cuando hubo una crisis”, ha recalcado el ministro Pedro Duque, quien se lamenta que un sistema como el español no puede colocarse en un año a la altura de Alemania o Estados Unidos, pero es “un primer paso”. En rueda de prensa, el titular de la cartera de Ciencia e Innovación explicó que estos presupuestos demuestran que la I+D+i es prioritaria para el Gobierno. De hecho, el presupuesto no financiero del Ministerio de Ciencia e Innovación se incrementa por encima de la media del aumento del presupuesto total del Estado (59,4%, frente al 41% general).

 

¿UBICAMOS LAS CUENTAS?

Una de las cuestiones que depara mayor interés entre la comunidad científica es saber cómo se realizará el reparto de estos fondos. El principal criterio utilizado por el Ministerio en su planificación es el peso de los organismos de investigación.

 

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con 906,2 millones de euros de presupuesto no financiero, consigue los presupuestos más altos desde su creación, que hasta ahora habían sido los de 2009 con 834 millones de euros. Y lo mismo ocurre para otros OPIs, como el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), cuyo presupuesto excluidos los créditos financieros ascienden a 402,7 millones de euros, un 48% más que en 2020, y por encima de los 369 millones que eran su máximo en 2009; el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), con 128,3 millones de euros en presupuesto no financiero, un 44,7% más que en 2020 y más que su máximo de 123,4 millones de 2007, o el Instituto Español de Oceanografía (IEO), con 99 millones de euros, muy por encima de los 68 millones de 2008. Este organismo es el que, además, registra un mayor incremento respecto a 2020, con un 63,6% más de financiación que el año anterior.

 

En el caso del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) y del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), que habían sufrido una bajada de sus presupuestos en la década pasada, aumentan sus partidas no financieras un 43,7 y un 21,9%, respectivamente. 

 

La Agencia Estatal de Investigación aumenta su presupuesto no financiero hasta los 826 millones (desde los 640 millones anteriores). En sus cuentas para 2021, se incluyen 78 millones de euros más para proyectos de investigación orientados a la transferencia de conocimiento y la cooperación europea. En concreto, permitirá poner en marcha nuevas convocatorias de proyectos de prueba de concepto, que promoverán la colaboración público-privada en el análisis de la viabilidad científico-técnica y empresarial de los resultados de proyectos de I+D+I de reciente finalización, entre otras convocatorias que generarán una oferta intensa de proyectos de investigación para que los grupos españoles de I+D+I colaboren con empresas.

 

Precisamente, la Agencia de Innovación CDTI ve incrementadas las aportaciones que recibe del Ministerio un 42% respecto a 2020, para un presupuesto total de 1.504,9 millones de euros. Gracias a este incremento, este organismo podrá reforzar su papel como organismo impulsor de la innovación empresarial basada en el conocimiento y la industria de la ciencia. En concreto, se destinarán 217 millones de euros a la coinversión e inversión en empresas con tecnologías estratégicas, una actuación con la que se contribuye a la creación de fondos capaces de arrancar proyectos empresariales que parten de pruebas de concepto en colaboración con centros generadores de conocimiento y acelerar el desarrollo de empresas tecnológicas.

 

Para ello, se va a reforzar el Instituto de Salud Carlos III, que verá incrementadas sus capacidades estratégicas a través de nuevas convocatorias para el codesarrollo y la renovación de equipamiento científico-técnico y un aumento de la dotación de la convocatoria de Acción Estratégica de Salud, la principal herramienta de financiación de la investigación en ciencias de la salud aplicada y realizada dentro del Sistema Nacional de Salud.

 

Asimismo, el ISCIII liderará la Estrategia de Medicina Personalizada para la reactivación económica y social que, con 50,5 millones de euros en 2021, incluye el desarrollo de planes de Big Data Salud, Medicina Genómica, I+D+I en terapias avanzadas y Medicina Predictiva. También se reforzarán los Centros Nacionales de Microbiología y de Epidemiología, con ocho millones de euros más, en los que se incluyen partidas para recuperar recursos humanos y para el fortalecimiento de sus infraestructuras. En concreto, se contempla la instalación de un laboratorio de nivel 4 de contención biológica (NBS-4).

 

El CSIC también tendrá un papel destacado en el refuerzo de la investigación biosanitaria y en salud pública. Liderará una plataforma de abordaje integral de pandemias desde la I+D+I a la que se destinarán 69,5 millones de euros en 2021 y que contempla más de 20 actuaciones para reforzar, ampliar, consolidar y coordinar la Plataforma Salud Global, que agrupa a más de 300 grupos interdisciplinares del CSIC, junto a la dirección de sus centros y responsables técnicos. Además, el CSIC dispondrá de otra partida de 15 millones de euros para abordar el estudio del envejecimiento desde un punto de vista multidisciplinar.

 

 

UNIVERSIDAD: DIGITALIZACIÓN Y REPOSICIÓN

En círculos científicos todavía no se entiende la escisión de Universidades del Ministerio de Ciencia. Pero a la fuerza ahorcan, como dirían. Hoy, el departamento que dirige el sociólogo Manuel Castells goza de una cierta independencia operativa y, entre sus líneas principales, según se ha dado a conocer, su departamento contará con un presupuesto total de 462 millones de euros, de los que 75 millones irán a parar a la digitalización del sistema universitario español con el objetivo de desarrollar formación telemática “en el caso de que así fuera necesario”.

 

No cabe duda que el CoVid-19 ha modelizado, y lo seguirá haciendo, la teleformación, lo que ha agudizado un problema endémico: el de la brecha digital. Para Castells, las comunidades autónomas están preparadas para esta nueva adaptación, que contará con tres niveles: redes y sistemas informáticos, formación docente y el acceso universal a estos medios digitales por aquellos alumnos con limitaciones tecnológicas.

 

Esta capacidad digital, ha insistido el ministro, consta de tres niveles: el de las redes y sistemas informáticos, presente en todo el país “excepto en territorios determinados”; el de la formación del profesorado, donde asegura que se ha avanzado mucho y el del acceso de los estudiantes a estos medios, para que aquellos que no tengan los dispositivos necesarios para seguir una educación online puedan hacerlo. “Es un paquete fuerte de inversión en universidades o zonas conectadas a las universidades muy deficitarias”, ha dicho Castells, que ha destacado la inversión en la formación digital para el profesorado y el refuerzo de las redes de conexión para que sean accesibles a todos los alumnos.

 

Otra de las medidas más importantes de las anunciadas por Castells ha sido el aumento en la tasa de reposición del personal de las universidades españolas, que será del 110% en 2021; es decir, por cada diez profesores, investigadores o administrativos que se jubilen, se contratará a once. Además, las comunidades autónomas tendrán la capacidad de poder transferir estas plazas de unas universidades a otras según las necesidades de cada una.

 

Con esta medida, se conseguirá el rejuvenecimiento de las plantillas. “En la próxima década se jubilarán en torno al 90% de los catedráticos universitarios. No podemos prever lo que pueda pasar en futuros ejercicios, pero hay una apuesta clara por rejuvenecer el ámbito educativo”, ha afirmado el subsecretario de Universidades, Luis Cerdán.

 

En cuanto a las becas, ha explicado el ministro, el presupuesto para 2021 es de 2.090 millones, de las cuales aproximadamente 1.250 millones serán universitarias. Ha destacado también el aumento del 10% en investigación científica, con el Programa Nacional de Formación I+D+i Formación del Profesorado Universitario (FPU), que aumenta a 87 millones de euros, incluyendo las ayudas a la movilidad.

 


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