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La mujer y la niña en la ciencia: ¿Por qué hay que seguir celebrando el 11 de febrero?

  • Isabel Varela Nieto

  • Presidenta SEBBM

En 2015, la Asamblea General de la ONU estableció el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y lo hizo con unas palabras muy bellas: “La igualdad entre hombres y mujeres es una prioridad global de la UNESCO, y el apoyo a las jóvenes, su educación y su plena capacidad para hacer oír sus ideas son los motores del desarrollo y la paz. La ciencia y la igualdad de género son fundamentales para el desarrollo sostenible. Aun así, las mujeres siguen encontrando obstáculos en el campo de la ciencia: menos del 30% de investigadores científicos en el mundo son mujeres”. 

 

Desde el 11 de febrero al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se abre un periodo de reflexión sobre la mujer en la ciencia. Estos días internacionales nos ayudan a dar visibilidad a problemas latentes. El “Informe Global de la Brecha de Género” que publicó en el 2016 el Foro Económico Mundial, estimó que hasta dentro de 170 años no podemos esperar igualdad económica. Pero hablemos aquí de la situación de la mujer en la ciencia en España. Se podría pensar que está todo hecho, que se exagera la brecha, corremos el peligro de que se produzca un cierto cansancio y olvidar los datos.

 

Año tras año, esperamos a que se cierre la “tijera”, pero no está sucediendo, esperar no basta. Me voy a referir a varios informes suficientemente ilustrativos. Un informe del CSIC del 2020 (https://mujeresconciencia.com/2020/07/03/informe-mujeres-investigadoras-csic-2020/), indica “…encontramos una distribución 60-40 % en la universidad, entre los pre-doctorales 50-50 %, pero en la etapa postdoctoral-RyC se abre la tijera y hay una distribución 40-60 %, la tijera sigue abriéndose y somos profesoras de investigación solo un 26,5 % del total…” ¿Dónde quedaron el esfuerzo y las ilusiones del 25% que nos falta? “...El porcentaje de mujeres en el personal científico del CSIC se mantiene en el 35,9 % pero en la dirección de centros sólo hay un 20,9 %...” Hay datos, sin embargo, esperanzadores “…un 54 % de mujeres está en el equipo de dirección de la institución…”, comenzando por la primera presidenta del CSIC, la Prof. Rosa Menéndez. 

 

El informe sobre “Mujeres e Innovación” publicado por el MICINN en el 2020, indica: “Las mujeres representan la mitad de la población ocupada con educación superior y la mitad de la población ocupada que desempeña ocupaciones consideradas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos como de ciencia y tecnología. Sin embargo, “…su representación en la población directamente ocupada en sectores empresariales de alta y media-alta tecnología, desciende a valores que se sitúan entre el 26% del personal en general y el 31% de aquel que participa directamente en actividades de I+D…”. Diversos informes de la COSCE, también por primera vez presidida por una mujer, la Prof. Perla Wahnon, indican que estos porcentajes son similares entre el CSIC y las Universidad, y que los del área de “vida” son mejores que los de otras áreas STEM. Las cifras españolas están un poco por debajo de las de la Unión Europea, en el último informe “SHE figures” del 2018 (https://ec.europa.eu/info/publications/she-figures-2018_en), se concluye que hay una tendencia positiva pero que no estamos aún en una situación de equilibrio. 

 

Estos datos indican que el problema es complejo y no depende sólo de la cantidad, tampoco de la calidad, de las mujeres que inician estudios superiores o una Tesis Doctoral. Muy posiblemente, el cómo se organiza la investigación, la carrera profesional, los recursos (escasos; ver informe COSCE https://cosce.org/category/presupuestos-generales-delestado/) que se dedican a ella y los déficits estructurales acumulados, están afectando más a la mujer. En cada una de las etapas profesionales hay que tomar decisiones, disminuyen las oportunidades, aumenta la competencia, aumentan también los sesgos, crecen las obligaciones familiares, en general de forma desigual, y el resultado final es una ausencia de mujeres en puestos de decisión, que retroalimenta negativamente la cadena. 

 

¿Qué podemos hacer desde la SEBBM? Estamos dando a conocer a las mujeres que forjaron la bioquímica y la biología molecular españolas en sus comienzos y a nuestras colegas de hoy, y tendremos una sección “Mujeres y Ciencia”. Estamos apoyando iniciativas como #CONOCELAS de ASEICA, #NoMoreMatildas de AMIT, #NoWomenNoPanel, y la serie de perfiles de mujeres WiS de la FEBS Network (https://network.febs.org/), mujeres referentes que demuestran en sus entrevistas que su creatividad, curiosidad y perseverancia no tienen límites. Mujeres y niñas, como Aurora, (https://www.youtube.com/watch?v=nJNoqsfG-5U) nuestra joven cocinera que quiere ser bioquímica. Las niñas, y también los niños, necesitan modelos, necesitan mujeres y niñas referentes para que nada se interponga entre ellas y sus aspiraciones.

 

Nos queda mucho camino por recorrer, por esto hay que seguir recordando y dando a conocer a las mujeres científicas, el día 11 de febrero, el 8 de marzo y todos los días del año.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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