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La COVID-19 entra de lleno en la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación

8 de septiembre de 2020. España se levanta con la resaca de 8.964 nuevos casos de la COVID-19. La ministra Portavoz del Gobierno arranca la tradicional rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros haciendo balance de la pandemia. Acto seguido, comparece Pedro Duque, ministro de Ciencia e Innovación para anunciar la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación (2021-2027. 

  • Ismael Gaona Pérez

No será una estrategia deslucida para la I+D+i española, pero, en cualquier caso, sí atenderá otros imprevistos diferentes, casi inimaginables hace años. Podemos decir que el peso de la pandemia provocada por la COVID-19 ha obligado al Ministerio de Ciencia e Innovación a introducir nuevas prioridades en su Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación (en adelante EECTI) hasta 2027, como así ha quedado claro en numerosas referencias posteriores (como los PGE). 

 

Y es que más que nunca, la ciencia, el emprendimiento, la innovación, el sector privado y público claman por mayores esfuerzos presupuestarios y dotación de recursos humanos y captación de talento para desarrollar un tejido formativo y empresarial robusto y, con ello, dejar de depender de sectores (servicios, turismo, etc.) que han sido santo y seña de la economía de nuestro país durante décadas. La convivencia no es una condena, sino una necesidad.

 

Entre las conclusiones que se pueden extraer de la EECTI es que o se redoblan esfuerzos, se incrementa la colaboración público-privada o se consolida el talento, entre otras muchas prioridades, o no dejamos salir de esta perversa rueda del hámster. 

 

La EECTI se ha mostrado al mundo como la guía encaminada a generar un tejido productivo basado en las fortalezas actuales, que las hay, más innovador y dinámico, que permita incrementar la competitividad, el empleo de calidad y la sostenibilidad del sistema social (socioeconómico) español. Y todo pasa, según sus mentores, por fomentar la inversión privada en I+D y, de este modo, duplicar la suma de inversiones pública y privada en I+D+I, hasta alcanzar el 2,12% del PIB en 2027. Es el santo grial, ya que servirá de referencia para elaborar los Planes Estatales de Investigación Científica, Técnica y de Innovación, que incluyen las ayudas concretas para el desarrollo y la consecución de la Estrategia, y los Planes Regionales de I+D+I. 

 

Entre las novedades más interesantes es que se modifica el marco temporal de actuación pasando de ocho a siete años. Así, según podemos observar, se pueden conjugar la política nacional de I+D+I con las políticas de la Unión Europea, especialmente con el programa marco de investigación e innovación, Horizonte Europa (2021- 2027). La intención es aprovechar de la mejor forma las sinergias de estos dos programas. Asimismo, la Estrategia tendrá en consideración las recomendaciones del Consejo Europeo sobre el Programa de Estabilidad 2019 y 2020 de España, que coincide con la toma de medidas (en los años 2020 y 2021) para mejorar la eficacia de las políticas de apoyo a la I+D+I, centrar la política económica de inversión en el fomento de la innovación y de la transición ecológica y digital, así como, de forma general, impulsar la investigación y la innovación a través de sus instrumentos de planificación.

 

Otro de los aspectos importantes es que la EECTI servirá de referencia para elaborar los Planes Estatales de Investigación Científica, Técnica y de Innovación, que incluyen las ayudas concretas para el desarrollo y la consecución de la Estrategia, y los Planes Regionales de I+D+I. 

 

 

MAXIMIZAR LA COORDINACIÓN

La Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación está diseñada para maximizar la coordinación entre la planificación y programación Estatal y Autonómica y para facilitar la articulación de nuestra política de I+D+I con el programa marco de ciencia e innovación de la UE, Horizonte Europa (2021-2027). A pesar de ser la quinta economía europea, España se sitúa en la posición 18 de los 28 estados miembros de la UE en el 2019 en inversión en I+D respecto al PIB. Es así como este país ha ido descendiendo en la clasificación hasta quedar a la cola del bloque mediterráneo. Se encuentra a distancia de Rumanía, última de toda la Unión, pero superada por Grecia y Polonia. Por su parte, Eslovenia, Estonia, Grecia, Hungría, Polonia, Portugal y la República Checa, con menor renta por habitante que España, realizan un mayor esfuerzo inversor en este ámbito. Cada vez es mayor la distancia con las principales economías del Viejo Continente, que ven un gasto-inversión en su I+D superior al 2%, incluso el 3%. P a í s e s como Alemania o Francia lo cumplen, sin embargo, el máximo histórico español está en el 1,25% del PIB según el INE. Estuvo en el 1,35% en el 2008. Esperaba llegar al 2% este año y al 2,12% en el 2007 según se señala en la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación, pero no ha ocurrido.

 

ESPAÑA NECESITA MEJORAR

Tal y como ha recordado el Gobierno, la EECTI parte de un análisis DAFO de nuestro sistema de ciencia, tecnología e innovación, y con ello intenta, en cierto modo, ha tomado como referencia sus debilidades para mejorar, entre otros aspectos, la reputación y posición de nuestro país en índices internacionales, como el European Innovation Scoreboard (EIS), que sitúa a España entre los países considerados moderadamente innovadores (España se sitúa en el puesto 14 de 27 en 2020, tras subir cinco puestos respecto a 2019). Según este ránking, España se mantiene dentro del tercer escalón europeo, entre los países considerados “moderados” por su nivel de innovación, pero no consigue arrancar y ascender a la siguiente categoría, la de “innovador fuerte” como, por ejemplo, sí ha hecho Portugal. 

 

Lamentablemente, la posición de España no se corresponde tampoco con el potencial económico del país, como así demuestra el EIS : hay tres países con menor renta per cápita (Estonia, Portugal y Chipre) que obtienen una mayor puntuación en el ránking por su esfuerzo en innovación. Pero entrando en harina, el documento ha incluido acciones que vienen, sobre el papel, a solventar en el futuro problemas endémicos de nuestro sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación que se han visto agravados por la pandemia. Evidentemente, la crisis del COVID-19 ha hecho aflorar la insuficiencia del sistema de ciencia e innovación en sectores estratégicos determinantes y la necesidad de desarrollar un modelo de investigación paneuropeo abierto y sólido. 

 

Así, la EECTI muestra especial sensibilidad énfasis en el área de salud en los dos primeros años de ejecución del plan e incluye actividades específicamente dirigidas a solventar los problemas causados por el coronavirus, y a consolidar y potenciar la ciencia y la innovación como una herramienta para la reconstrucción social, económica e industrial del país. “Es momento de actuar de forma decidida para fortalecer el sistema científico biomédico en España, no como un elemento aislado, sino como parte integral de la transformación del sistema sanitario. Es necesario continuar orientando los recursos científico-técnicos del país para ofrecer respuestas a las necesidades más urgentes vinculadas a la pandemia, pero es también inexcusable construir un marco estratégico sólido que nos permita transformar nuestro sistema sanitario y científico, y orientarlo a objetivos ambiciosos a medio y largo plazo de forma conjunta”, ha subrayado Raquel Yotti, Directora del Instituto de Salud Carlos III, en un artículo publicado en Gaceta Médica

 

DOS FASES EN EL CALENDARIO

Para el desarrollo de la EECTI, el Gobierno ha previsto su ejecución en dos fases bien diferenciadas. Una primera, que transcurre desde este mismo año hasta 2023, y cuyo objetivo es ampliar y consolidar los apoyos a la I+D+I en el ámbito sanitario, principalmente; sin olvidar aspectos como la transición ecológica y digitalización, partiendo de la ciencia de excelencia, mediante programas específicos, acciones estratégicas en los sectores prioritarios, y grandes proyectos tractores.

 

La segunda fase (2024-2027) busca situar a la I+D+I entre los pilares fundamentales del Estado y consolidar su valor como herramienta para el desarrollo de una economía basada en el conocimiento.

 

Según se desvela del documento presentado por Duque, las principales novedades de la EECTI son el desarrollo de una carrera investigadora basada en estándares internacionales (tenure-track), programas estructurados en misiones, reforzamiento de los ecosistemas de innovación, aumento de proyectos tractores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), o asegurar incentivos fiscales adecuados a la I+D+I adaptados a las empresas del sistema de ciencia e innovación. 

 

Entre los sectores estratégicos, la Inteligencia Artificial toma peso siendo uno de los ámbitos clave en el sector del mundo digital, la industria, el espacio y la defensa. Como se ha comentado, las Ciencias de la Salud -nuevas terapias, diagnóstico preciso, cáncer y envejecimiento, y especial énfasis en enfermedades infecciosas-; Cultura, Creatividad y Sociedad Inclusiva: génesis del ser humano, cognición y lenguaje; Seguridad para la Sociedad: desigualdad y migraciones; el mercado y sus tensiones; la protección de la sociedad y ciberseguridad; Mundo digital, Industria, Espacio y Defensa: IA, internet de la próxima generación, robótica, física, matemática, redes de comunicación; Clima, energía y movilidad: lucha contra el cambio climático, descarbonización, movilidad y sostenibilidad; y Alimentación, Bioeconomía, Recursos Naturales y Medio Ambiente: de la biodiversidad a la cadena agroalimentaria inteligente y sostenible y al estudio de agua y océanos.

 

 

QUÉ NOS PROPONE LA EECTI

Según la propia Estrategia, España tiene ante sí la oportunidad de llegar a 2027 cumpliendo cuatro objetivos básicos. El primero de ellos tiene que ver con la generación de conocimiento y el liderazgo científico. Para lograrlo, se mejorará la posición del personal investigador y de las instituciones, así como la calidad de sus infraestructuras y equipamiento.

 

El segundo de los objetivos persigue aumentar la capacidad de España para atraer, recuperar y retener talento, para lo que se facilitará el progreso profesional y la movilidad del personal investigador en el sector público y privado, y su capacidad para influir en la toma de decisiones. Potenciar una colaboración público-privada que permita favorecer la transferencia de conocimiento y desarrollar vínculos bidireccionales entre ciencia y empresas, a través de la comprensión mutua de necesidades y objetivos, en especial en el caso de las pequeñas y medianas empresas, es el tercero de los objetivos de la EECTI. 

 

Y, por último, flexibilizar la gestión y avanzar en la aplicación del principio de igualdad real entre mujeres y hombres en la I+D+I.


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