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Dr. Francisco Ponz

El pasado 21 de diciembre fallecía en Pamplona, en el Edificio Central de la Universidad de Navarra, el Profesor Francisco Ponz, a los 101 años de edad.

  • M. Pilar Lostao

  • Vicerrectora de Relaciones Internacionales. Catedrática de Fisiología. Universidad de Navarra

 

Francisco Ponz Piedrafita nació en Huesca el 3 de octubre de 1919, donde completó su bachillerato. Uno de sus profesores fue José María Albareda, quien sembró el germen de su interés por la investigación científica. En Madrid estudió Ciencias Naturales, que concluyó en 1941. Entró a trabajar en el Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), doctorándose en 1942 por la Universidad Complutense. Disfrutó de una beca del CSIC para realizar estudios de postdoctorado en Suiza, primero en el Politécnico de Zürich con el Profesor Crassemann, y luego en la Facultad de Medicina de Friburgo, con el Profesor Lastz, donde comenzó a interesarse por el metabolismo y los procesos de absorción intestinal, línea de trabajo que ya no abandonaría.

 

En 1944 obtuvo la Cátedra de Organografía y Fisiología Animal de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Barcelona, en la que permaneció hasta 1966. Allí dirigió la tesis doctoral del Prof. Alberto Sols con quién desarrolló la “Técnica de absorciones sucesivas de Sols y Ponz” (Revista española de Fisiología 1946, 3,4; 283-384). Al desdoblarse la Licenciatura en Ciencias Naturales en las ramas de Ciencias Biológicas y Ciencias Geológicas, su asignatura pasó a llamarse Fisiología Animal. A partir del curso 1954-1955, enseñó Fisiología General, nombre de lo que luego fue la Bioquímica General. Desde 1948 hasta 1966 impartió además Enzimología en el programa de doctorado. En ese periodo fue nombrado consejero del CSIC (1962) e ingresó como académico de número en la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona (1964).

 

Ya desde los comienzos de su actividad académica, el Prof. Ponz mostró gran interés por el desarrollo de la ciencia en España y por fomentar un adecuado modo de comunicación entre investigadores españoles y de otros países. Así, en 1945, junto con el Prof. Jiménez Vargas, Catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, fundó la Revista española de Fisiología, actual Journal of Physiology and Biochemistry (https://www.springer.com/journal/13105), de la que fue Editor-in-Chief desde su inicio hasta 2009. 

 

El siguiente paso en su carrera le llevó en 1966 a la Universidad de Navarra como Rector y Profesor Ordinario de Fisiología de la joven Facultad de Ciencias. Fue así su tercer Rector, estando trece años a la cabeza de la institución universitaria (1966-1979) y después otros trece más como Vicerrector de Investigación (1979-1992). Lo que había vivido y experimentado, y su pasión por la ciencia y por la tarea universitaria, fueron un impulso para la Universidad de Navarra y contribuyeron significativamente a poner las bases de una institución con vocación internacional e investigadora. Compaginó, además, su actividad rectoral con la docencia y la investigación y con diversos puestos en instituciones científicas. 

 

Su extensa tarea científica ha dado lugar a la publicación de 170 trabajos de investigación y varios libros de Fisiología, así como artículos y libros sobre temas universitarios. Una treintena de doctores han contado con su dirección para elaborar su tesis doctoral, de los que más de la mitad han sido luego catedráticos o titulares en distintas universidades. Fue miembro de la Real Sociedad Española de Historia Natural, de la Sociedad Española de Ciencias Fisiológicas, de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular y del European Intestinal Transport Group.

 

Entre sus reconocimientos destacan la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y la Medalla de Oro de la Universidad de Navarra (1991), concedida por su entrega y servicio al centro académico.

 

El Prof. Ponz fue un hombre de frontera, un universitario enamorado de la Universidad que nunca dejó de aprender ni de hacerse nuevas preguntas. Un auténtico científico que amaba y respetaba la ciencia, siempre orientada a la búsqueda de la verdad. Era una persona comedida, parco en palabras, pero amable, respetuosa, cercana y siempre dispuesta a ayudar. Su actitud de servicio a la sociedad y su empeño en el trabajo bien hecho han caracterizado su larga y fructífera vida. 

 

Se fue como vivió, discretamente, siendo hasta el final un universitario que mantenía su mente activa con el estudio y la escritura. Un hombre con proyecto y esperanza, que nunca hablaba de “sus tiempos” porque sus tiempos eran estos.

 


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