A+ A-

Revista: Mecenazgo de la ciencia


Filantropía y ciencia

La capacidad de transformación social y económica de la ciencia ha sido advertida por un buen número de organizaciones filantrópicas y las ha impulsado a invertir en ciencia y tecnología. Sin embargo, en España todavía sufrimos un notable retraso en cuanto a la inversión filantrópica en ciencia como lo muestra la comparación con otros países desarrollados. El autor considera que la «ciencia con y para la sociedad» centrada en los retos sociales y en la implicación de la sociedad en los procesos relativos a la investigación y la innovación es un objetivo clave de los próximos años.

  • Enric Banda

  • Obra Social ”la Caixa”

L

a ciencia ha sido un motor de transformación primordial en la historia de la humanidad, especialmente desde la revolución industrial, que se inició en Europa en el siglo XVIII. Y todo parece indicar que la ciencia no perderá, en el futuro, un ápice de su impacto en la sociedad.

El progreso social y económico, pues, se ha debido en gran medida a la ciencia, que hasta el momento no ha requerido canalización. Sin embargo ahora, dado el volumen de generación de conocimiento y avances tecnológicos, conviene reflexionar sobre ello y actuar.
 
Es preciso hacer notar que la investigación científica puede ser buena o mala pero que no existe buena o mala ciencia. La ciencia admite mal los adjetivos; la ciencia es ciencia. Sin embargo sí existen buenas y malas políticas que pueden hacer descarrilar los resultados de los proyectos científicos o tecnológicos.
 
Ha sido, precisamente, la capacidad transformadora de la ciencia lo que ha capturado la atención de muchas organizaciones filantrópicas y las ha impulsado a invertir en el mundo científico y tecnológico. Y lo han hecho innovando en la forma: alejándose del concepto tradicional de donación en el sentido de hacer el bien sin reparar en las consecuencias de tal donación.
 
 

Filantropía

Tradicionalmente se ha entendido por filantropía la ayuda al prójimo sin esperar nada a cambio. Sin embargo, en los últimos tiempos, no solo el concepto sino también y especialmente su puesta en práctica han evolucionado enormemente.
 
De hecho, tanto el sector empresarial como el filantrópico ya no representan los extremos opuestos que o solo se ocupan del negocio o solo se preocupan por las donaciones. Hoy conocemos la presencia de las llamadas empresas sociales, que no buscan solamente el rendimiento económico sino también el social. Al mismo tiempo ha aparecido con fuerza (todavía no en España) el sector del venture philanthropy, que, poniendo el foco en el rendimiento social, no deja de apuntar, también, al rendimiento económico. Así pues, el espectro entre los dos extremos de negocio o donación contiene hoy múltiples posibilidades. En cualquiera de estos casos se presta atención (con mayor o menor suerte) a medir el retorno social. Así, la asimilación de filantropía con las fundaciones ya ha quedado atrás.
 
Cabría aquí mencionar el concepto de filantrocapitalismo, que se ha desarrollado en la última década, que representa el intento de algunas fundaciones para ser más efectivas y lucrativas.1
 
A todo esto, podemos añadir otras formas de donaciones. Es el caso del crowdfunding, que puede considerarse una acción de filantropía individual: el ciudadano elige contribuir en un determinado proyecto de acuerdo con sus posibilidades o intereses.
 
En ningún caso deberíamos confundir la filantropía con el concepto de responsabilidad social corporativa (RSC), a menudo utilizada esta como un recurso de las empresas para financiar determinados proyectos. La RSC corresponde a la obligación de las empresas de cumplir determinados requisitos en cuanto a su actuación y organización interna en el campo medioambiental, económico y social.
 
Regresando al concepto moderno de filantropía, hoy en día observamos dos tendencias que pueden ser complementarias. Por una parte, son muchas las organizaciones filantrópicas que tienen predisposición a implicarse de lleno en las actividades que financian y a colaborar más allá de las donaciones. Y por otra, existe la propensión, cada vez mayor, a que varias organizaciones filantrópicas unan fuerzas para poder abarcar proyectos de mayores dimensiones.
 
Si nos centramos en ciencia –aunque en este caso sería más preciso hablar de investigación–, todo lo dicho más arriba es válido. Y podríamos añadir, aún, el carácter de colaboración público-privada que se da hoy en día a aquellos proyectos en los que organizaciones filantrópicas aúnan fuerzas con el sector público.
 
 

Contribución al avance científico

Atendiendo al apartado anterior de este artículo en el que se resalta el amplio espectro que cubren las organizaciones filantrópicas, no es de extrañar que muchas de estas no se hayan limitado a financiar la investigación sino que hayan atendido también al desarrollo y, en muchos casos, a la innovación. Dicho en otras palabras, la transferencia de conocimiento y de tecnología, incluyendo su apartado lucrativo, está ya siendo abordado por algunas organizaciones filantrópicas.
 
«Independencia, flexibilidad, cercanía a la sociedad y criterio propio son elementos esenciales a favor de las fundaciones».
Respecto al papel de las organizaciones filantrópicas, y en particular de las fundaciones, una de las opiniones más oídas entre los representantes de fundaciones (por ejemplo la European Foundation Centre; una asociación de fundaciones)2 es que no se trata de suplantar a los gobiernos. Estos, obviamente, tienen la obligación de mantener la iniciativa y el liderazgo en la generación de conocimiento y de facilitar su explotación. Sin embargo, aunque se insiste en no suplantar, la realidad asociada a la larga y profunda crisis que sufrimos y a las políticas cuestionables de muchos gobiernos, hace que las fundaciones ocupen nichos que no hubieran ocupado 10 años antes. En cualquier caso, se insiste en la independencia, flexibilidad, cercanía a la sociedad y criterio propio, como elementos esenciales a favor de las fundaciones.
 
Volviendo a la deseada y necesaria intervención de las organizaciones filantrópicas en el mundo de la ciencia, no podemos pasar por alto un serio aviso provocado por la inversión masiva en ciencia por parte de las grandes fortunas, particularmente en Estados Unidos. The New York Times publicaba el 15 de abril de 2014 un artículo titulado «Billonarios con grandes ideas están privatizando la ciencia americana».3 El artículo a su vez cita a un representante de la AAAS (Asociación Americana para el Avance de la Ciencia): «La práctica de la ciencia en el siglo XXI está cada vez menos influenciada por las prioridades nacionales o por los grupos de peer-review y cada vez lo está más por las particulares preferencias de individuos con enormes sumas de dinero». Se refería, por supuesto, a los grandes filántropos que han emergido del mundo de los negocios; Bill Gates sería un caso paradigmático.
 
El debate también se reflejó hace unos años en la revista Nature4 que en un editorial dice «aplaudimos y damos apoyo total a la inyección de más fondos para la ciencia, pero esa financiación podría dirigirnos hacia campos que pueden ser más trendy que centrales». Resumiría la esencia del debate en la pérdida de liderazgo por parte del Gobierno de Estados Unidos frente a una filantropía envalentonada que, contrariamente a lo que he dicho antes, considera que, en algunos aspectos, puede transformar la sociedad y puede hacerlo mejor que el Gobierno.
 
Casi se puede afirmar que, desgraciadamente, este problema no afecta a Europa donde las grandes fortunas parecen poco interesadas en la filantropía.
 
 
«La FECYT, en connivencia con las fundaciones que invierten en I+D, ha creado un Consejo de Fundaciones por la Ciencia, que probablemente no proporcionará más fondos, pero que concienciará de la situación, aparte de los beneficios obvios de permitir que las diferentes fundaciones conozcan de primera mano lo que hacen las demás».

Filantropía y ciencia en España

Los números expresados en el párrafo anterior nos permiten decir que queda mucho camino por recorrer. Para ello, se tienen que dar circunstancias favorables tales como que un mayor número de fundaciones abracen el poder transformador de la ciencia para conseguir sus objetivos fundacionales o que la fiscalidad se formule convenientemente desde punto de vista de los incentivos.
No se puede decir que España tenga una gran tradición en financiar ciencia a través de la filantropía. Los números más recientes determinan que en España hay más de 10 000 fundaciones activas, con un gasto anual que se acerca a los 8500 millones de euros. Sin embargo, de esta cantidad se imputan a ciencia solo 100 o 150 millones, dependiendo de lo que se incluya bajo el epígrafe «ciencia». Esto supone un porcentaje aproximado del 0,6% del total de la inversión española en I+D+i frente al 3,1% de Italia y al 4,8% del Reino Unido. 5
 
Cabe señalar que muy recientemente la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología), en connivencia con las fundaciones que invierten en I+D, ha creado un Consejo de Fundaciones por la Ciencia, 6 que probablemente no proporcionará más fondos, pero que concienciará de la situación, aparte de los beneficios obvios de permitir que las diferentes fundaciones conozcan de primera mano lo que hacen las demás.
 
 

Visión desde la Obra Social la Caixa”

La Obra Social ”la Caixa” (OSLC) tiene tradición centenaria de trabajar para el bien común y en particular para los más desfavorecidos. Sin embargo, en la situación actual, la dimensión de la OSLC es tal que ha permitido cubrir diferentes frentes, entre ellos la ciencia. Y cuando digo ciencia, me refiero tanto a la divulgación de la ciencia, a las actividades educativas (incluyendo educadores), al estímulo de vocaciones científicas y naturalmente, a la investigación científica.
 
En este campo, la OSLC se ha centrado en los jóvenes graduados mediante las becas de posgrado y de estudios de doctorado. Becas que han adquirido prestigio, básicamente por su riguroso proceso de selección.
 
En cuanto a la investigación propiamente dicha, la OSLC concentra parte de sus esfuerzos en la biomedicina. Esta preferencia, que es común a un gran número de organizaciones filantrópicas, se debe al interés por el efecto inmediato sobre las personas, sin olvidar el efecto buena imagen.
 
En este caso, como entidad privada, la OSLC identifica aquellos temas que encajan en sus objetivos estratégicos (enfermedades infecciosas, cáncer, diabetes infantil, Alzheimer, entre otras), identifica el talento, el liderazgo y finalmente apoya el proyecto. De esta manera, en los últimos años, la OSLC ha invertido una cantidad notable en investigación (fig. 1).

También merece la pena destacar el impacto del programa RecerCaixa,7 llevado a cabo en asociación con la ACUP (Asociación Catalana de Universidades Públicas) y centrado en ciencias sociales y humanidades.

 
 
 

Figura 1. Evolución de la aportación de fondos para investigación científica en la Obra Social "la Caixa"

 

 

Investigación e innovación responsables

 

La investigación e innovación responsables (RRI por sus siglas en inglés) es un concepto ligado a dos preguntas clave: ¿qué pueden hacer la investigación y la innovación para mejorar la sociedad? y ¿cuál es el papel de la sociedad en las decisiones relativas a la investigación y la innovación? Si nos restringimos a la ciencia, se puede decir de otra forma siguiendo la formulación de la Comisión Europea: «ciencia para y con la sociedad». Para indicaría la necesidad de que la ciencia se implique a fondo en las grandes retos sociales, a los que, por cierto, solo la ciencia puede responder. Con indica la conveniencia de que la sociedad intervenga en la decisión de temas clave durante el proceso de generación y explotación del conocimiento.

Otros elementos clave de la RRI corresponden a la anticipación de posibles efectos no deseados de la tecnología y a la reflexión sobre la aceptabilidad ética de nuevas tecnologías (fig. 2).

Figura 2.  Elementos esenciales del concepto de RRI: Responsible Research and Innovation

 

El concepto de RRI está, pues, ligado a dimensiones como anticipación, reflexión, deliberación y provisión de respuestas. Sin duda, ello necesita de la implicación de los stakeholders y, muy en particular, de la comunidad científica que está en el origen del progreso.

Naturalmente, el proceso entraña la necesidad de atender globalmente a la educación científica, la implicación pública, la igualdad de género, la ética, la gobernanza y el libre acceso a los datos de la investigación financiada públicamente.

Desde el punto de vista de la filantropía, la European Foundation Centre ha adoptado una declaración de apoyo a la RRI.8

La OSLC no es neutral en este tema puesto que coordina el proyecto RRI Tools con 26 socios europeos, 9 el cual precisamente tiene como objetivo la diseminación del concepto de RRI mediante herramientas que puedan ser utilizadas por todos los stakeholders y así contribuir al conocimiento de este concepto en Europa.

La OSLC tiene, pues, un compromiso contundente con la RRI, que se traduce en la adopción de buenas prácticas en el proceso que va desde financiar la generación de conocimiento hasta divulgarlo.

 

Comentario final

De lo descrito hasta el momento en este artículo se desprende que el binomio filantropía-ciencia está en permanente evolución. Por consiguiente, este comentario quiere destacar tanto la crucial participación de la comunidad científica y de la sociedad en general en los asuntos de investigación e innovación, como la necesidad de prestar atención a los cambios y utilizar la flexibilidad que las organizaciones filantrópicas tienen para poder, a través de la ciencia, construir una sociedad mejor, más justa, más equilibrada y más democrática.
 
 

Bibliografía

  1. Bishop M., Green M.: Philanthrocapitalism: How Giving Can Save the World. Londres: Bloomsbury Publishing, 2009.
  2.  Véase www.efc.be.
  3.  Editorial. Nature Neuroscience 2008; 11: 1117.
  4.  Valls R.: «Filantropía en investigación e innovación biosanitaria en Catalunya». Cuadernos de la Fundación Dr. Antonio Esteve 2014; num. 40.
  5.  Disponible en www.idi.mineco.gob.es.
  6.  EFC Research Forum Statement on Responsible Research and Innovation: Towards a New Concept of Excellence in Research. Varsovia, 13-14 de octubre 2014.
  7.  Más información en www.rri-tools.eu y en www.efc.be.


¿Te ha gustado este artículo? Compártelo en las redes sociales: