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Revista: Mecenazgo de la ciencia


Ramón Areces: un mecenas singular

La Fundación Ramón Areces, fiel a la filosofía que trazó su fundador, dedica su esfuerzo a ayudar a grupos jóvenes que han demostrado una evidente potencialidad y que están necesitados de un impulso inicial que les permita alcanzar un lugar dentro de la comunidad científica internacional.

  • José María Medina

  • Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular Universidad de Salamanca

E
n 1976, Ramón Areces había desarrollado un paradigma de grandes almacenes que había revolucionado el sistema de ventas en España. La diversidad de la oferta promovía la venta, mientras que el sistema de pago y devoluciones facilitaba la libertad del comprador. Un sistema conservador en lo financiero, pero expansivo en su deseo de llegar a toda la sociedad española, había creado una red de ventas que había calado tan hondo que los españoles la consideraban ya como parte de su cultura. Es en este momento cuando Ramón Areces se identifica, una vez más, con el medio en que vive y decide «devolver a la sociedad parte de lo que ésta me ha dado con anterioridad». Para ello crea una fundación que va a dedicar sus fondos al desarrollo de la investigación científica en España.
 
El logotipo de la Fundación Ramón Areces porta la carabela del descubrimiento y la rosa de los vientos transmutada en rueda de la tecnología. Es la imagen de la I+D mediante símbolos emblemáticos de nuestra historia. Es la fiel imagen del pensamiento de Ramón Areces: promover lo que hoy denominamos investigación translacional. Y, muy específicamente, la investigación translacional… nacional. Así, desde un principio la Fundación promueve la investigación en ciencias del mar y, aunque es la acuicultura su caballo de batalla, no descuida a los océanos como misteriosos reservorios del futuro de la humanidad. De hecho, al principio de los ochenta financia un minisubmarino que explorará la plataforma continental de las costas gallegas. Así se inicia uno de los temas que la Fundación hoy abandera como suyo y en el que pone un especial interés: el de la preservación de la Biosfera. Pero Ramón Areces no olvida la «rueda de la tecnología» y por ello financia el diseño del primer robot español desarrollado en Cataluña.
 
«Con frecuencia la ciencia habita en lugares huérfanos, pero que, si son debidamente cultivados, dan los frutos más inesperados (…) Ello conduce a la Fundación Ramón Areces a constituirse en adalid de la investigación en enfermedades raras.»
Así se inicia la andadura de la Fundación Ramón Areces, que pronto cumplirá cuarenta años y que va a transcurrir por los senderos trazados por su fundador. Destaca la clarividencia de este hombre de negocios, supuestamente alejado de la investigación científica y de la educación superior. Muy al contrario, piensa que es imprescindible la formación de nuestros jóvenes científicos en los grandes centros de investigación extranjeros. Para ello, establece un programa de becas posdoctorales, que en sus 26 años de vigencia ha enviado más de 500 jóvenes investigadores españoles a realizar estancias posdoctorales en los principales centros de Estados Unidos, Europa, Japón y Australia. Un programa que ha permitido, por ejemplo, la presencia de jóvenes investigadores españoles en la Antártida, formando parte de los grandes equipos internacionales que estudian este continente. Un gran número de ellos, de regreso a nuestro país, se han integrado como profesionales en nuestras universidades, nuestros hospitales, nuestros centros de investigación y ya forman parte de esta nueva generación de científicos que ha permitido a España dar el último paso definitivo para alcanzar este décimo puesto en el ranking internacional de la excelencia científica. Algunos optaron por continuar su labor investigadora fuera de nuestras fronteras, constituyéndose en verdaderos representantes de la Marca España. Todos ellos han contribuido a que la Fundación Ramón Areces sea en la actualidad una garantía de excelencia en los medios científicos internacionales.
 
Otra de las preocupaciones de Ramón Areces en el momento de poner en marcha su Fundación, fue la de aumentar la proyección internacional de los logros de la investigación española. A Ramón Areces le sorprende que los grupos de investigación españoles, a pesar de su indudable calidad, deban luchar por un reconocimiento internacional sobradamente merecido. Del cumplimiento de este propósito nace la estructura de los simposios de la Fundación Ramón Areces. Se trata de crear foros en los que contrastar los avances de nuestra ciencia con la de grupos extranjeros especialistas en cada materia. Así se pone a prueba la calidad de nuestra ciencia, a la vez que se promueve la imprescindible cooperación entre los grupos españoles y extranjeros. Como predijo Ramón Areces, la celebración de estos simposios ha puesto de manifiesto la calidad de la investigación científica española, a la vez que ha abierto nuevas vías de colaboración entre los grupos españoles y sus homólogos extranjeros. Gracias a estos simposios, los científicos españoles han podido tomar la iniciativa e invitar a sus colegas extranjeros a reuniones en donde dar a conocer sus descubrimientos y de donde han surgido las colaboraciones imprescindibles para la sinergia de la investigación conjunta.
 
«Cuando se crea la Fundación Ramón Areces, el sistema de asignación de fondos para la investigación científica por los organismos oficiales está en plena expansión. Sin embargo, los fondos disponibles no permiten financiar todos los proyectos de investigación que demandan los científicos españoles.»
Cuando se crea la Fundación Ramón Areces, el sistema de asignación de fondos para la investigación científica por los organismos oficiales está en plena expansión. Sin embargo, los fondos disponibles no permiten financiar todos los proyectos de investigación que demandan los científicos españoles. No es de extrañar que grupos de sobrada solvencia se vean marginados en razón de prioridades más o menos reconocidas. Sin embargo, es en estos grupos donde fija su atención Ramón Areces, pues pide a sus asesores que detecten los grupos de estas características, es decir, pequeños equipos de investigación, sólidamente formados en centros nacionales y extranjeros pero que, por su juventud o por lo desconocido de sus temas de trabajo, son ignorados por las fuentes de financiación de ámbito nacional. Ayudar a grupos de estas características cumple, además, con el deseo de Ramón Areces de no competir con las ayudas oficiales, ya que hay que sumar esfuerzos y no perderse en vanidades inútiles. El resultado de esta filosofía es que la Fundación Ramón Areces dedica su esfuerzo a ayudar a grupos de jóvenes que han demostrado una evidente potencialidad y que están necesitados de un impulso inicial que les permita alcanzar un lugar dentro de la comunidad científica internacional.
 
Una vez más el deseo de Ramón Areces resulta premonitorio; está claro que con frecuencia la ciencia habita en lugares huérfanos, pero que, si son debidamente cultivados, dan los frutos más inesperados. Esta tendencia a liberar de la orfandad a pequeños grupos dedicados a investigaciones de carácter minoritario, pero potencialmente de una gran repercusión humana, conduce a la Fundación Ramón Areces a constituirse en adalid de la investigación en enfermedades raras. Pues estas enfermedades son raras por su baja prevalencia, pero muy relevantes en cuanto a su repercusión social y al sufrimiento de las familias que las padecen. De hecho, la investigación en enfermedades raras es el paradigma de la ciencia, es decir, nos interesamos en la investigación del origen de la enfermedad con objeto de diseñar medicamentos que consigan disminuir el sufrimiento de los enfermos. Empero, de su descubrimiento colegimos el funcionamiento normal de nuestro cuerpo. Se trata del célebre axioma de la patología a la fisiología. Por supuesto, el interés de la Fundación no se circunscribe a las enfermedades raras sino que abarca prácticamente todos los temas más importantes de la biomedicina (tabla 1).
 
 
 
Así, las enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, el cáncer y, más recientemente la Medicina Regenerativa, han sido objeto de una especial atención por parte de la Fundación Ramón Areces en sus convocatorias bianuales de Ayudas a la Investigación Científica y Técnica. Por otro lado, junto al tema ya mencionado de la Robótica, la Fundación Ramón Areces ha estado especialmente interesada en ayudar a los grupos españoles que han destacado por sus investigaciones en las ciencias de la materia. En este sentido, desde la Fundación se han financiado diversos proyectos de investigación relacionados con la física y la química, tales como aquellos sobre la materia condensada, los superconductores, etc. (tabla 2). Sin embargo, la distinción entre las ciencias de la vida y de la materia se reduce a lo meramente formal, pues desde la Fundación se considera a la Tierra como la Gaia, que según la hipótesis de James Lovelock, es una Tierra en la que lo orgánico e inorgánico forman un conjunto vivo y en mutua interrelación, de cuya simbiosis emergen las características genuinas de nuestro planeta. De este concepto nacen las iniciativas de la Fundación para la investigación de la biosfera, tanto del sustrato material del que está compuesta la Tierra como de los seres vivos que la habitan.
 
 
 
Durante estos años, la Fundación Ramón Areces ha realizado 17 convocatorias de Ayudas a la Investigación Científica y Técnica, la última todavía en proceso de selección. En este sentido, se han financiado aproximadamente 400 proyectos, con un importe total de 31 millones de euros.
 
 

Figura 1. Número de proyectos de la Fundación Ramón Areces en el período 2007-2011

 
 

Figura 2. Cuantía total adjudicada a proyectos de la Fundación Ramón Areces en el período 2007-2011.

 
En los últimos tres concursos el número de solicitudes ha aumentado extraordinariamente (fig. 1), hasta el punto de que, en la última convocatoria, aún en proceso de selección, se ha duplicado el número de solicitudes de la convocatoria de 2011 (444), hasta alcanzar 827 solicitudes.
 
 
Aunque este último incremento se debe, sin duda, a la crisis económica que atravesamos, parece claro que la demanda de ayudas por parte de los grupos emergentes aumenta de manera sostenida, por lo que la Fundación está haciendo un esfuerzo considerable para incrementar en lo posible la cuantía del presupuesto destinado a esta partida (fig. 2).
 
 
Por otro lado, la distribución geográfica de las ayudas otorgadas por la Fundación es el claro reflejo de la historia reciente de la investigación científica en España. Así, en la figura 3 se observa la descentralización de la investigación científica, ocurrida en nuestro país en los últimos años; un proceso paulatino que coincide con el crecimiento de grupos de excelencia fuera de los grandes polos tradicionales de las Comunidades de Madrid y Cataluña.
 
 
Figura 3. Distribución geográfica de proyectos de la Fundación Ramón Areces en el año 2011
 
 
 
Las ciencias sociales han recibido también una especial atención por parte de la Fundación Ramón Areces, puesto que su fundador siempre estuvo interesado en ellas, principalmente en la economía y en el derecho europeo. De hecho, en un camino paralelo a las iniciativas en las ciencias de la vida y de la materia, la Fundación ha llevado a cabo la promoción de la investigación científica en el campo de las ciencias sociales.
 
En este sentido, la Fundación ha diseñado un plan de actuación centrado en becas para posgraduados en economía, derecho, etc. con objeto de que pudiesen continuar su formación en centros extranjeros de prestigio, haciéndose cargo la Fundación de los gastos de matriculación, junto con los de viaje y mantenimiento. Esto ha permitido a numerosos posgraduados españoles el acceso a los másteres de mayor prestigio internacional en iguales condiciones que sus congéneres de todo el mundo. Este plan se completa con la subvención directa a la investigación científica en ciencias sociales, mediante la convocatoria anual de un programa de Ayudas a la Investigación en Ciencias Sociales, centrada principalmente en la economía nacional e internacional.
 
Naturalmente, también en el campo de las ciencias sociales se aplica el sistema de visibilidad de los logros españoles mediante la celebración de simposios a los que son invitados los especialistas internacionales en cada materia. De esta manera se contrastan los avances logrados por los investigadores españoles con los de sus colegas extranjeros, promoviendo, a su vez, la colaboración internacional.
 
Por último, para cubrir todos los aspectos de la cultura española la Fundación Ramón Areces colabora con las academias españolas en la promoción y difusión de la cultura española, a través de acciones conjuntas que han permitido llevar a cabo iniciativas de una mayor dimensión que las realizadas individualmente. En este sentido destacan la aportación de la Fundación Ramón Areces a la digitalización del Archivo de Indias, la elaboración de los diccionarios de terminología médica, la edición anual de monografías sobre los Premios Nobel, la edición de libros sobre arte e historia, etc.
 
Esta es, en resumen, la labor puesta en marcha por Ramón Areces y que, continuada por su sucesor Isidoro Álvarez, recientemente fallecido, ha dado como resultado la creación de una potente agencia de mecenazgo que ha ayudado al desarrollo de la ciencia en España, sirviendo de foro donde hacer visibles los logros de la investigación española, así como potenciar la incorporación a la comunidad internacional de los grupos emergentes españoles necesitados de un primer impulso.


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